Memento
“Y él me dijo: Brother, tú aquí no te quedas, te llevo con primo Pepe pa´ la casa de mi Awela… Enseguida mi Awela me cayó encima… Yo le dije: ¡Doña! yo vengo a descansar y ella dijo: No, mijito, usted viene a trabajar”
Mi abuela – Wilfred y la Ganga
La palabra abuela viene del latín avia, que significaba “abuela” o “antepasada femenina”. De avia se formó aviola o aviolus como diminutivos afectivos -algo así como “abuelita” pero en versión latina-. Con el tiempo, aviola evolucionó en el castellano medieval a abuela, igual que avus (abuelo) pasó a abuelo.
Lo interesante es el sentido metonímico que tenía avia, no sólo hablaba de la mujer vieja de la familia, sino del origen, del tronco. Por eso, cuando decimos “abuela”, en realidad estamos nombrando a la raíz femenina de nuestra historia. Regularmente, en las palabras, el género masculino forma al femenino; pero en este caso, la forma femenina aviola dio origen al masculino abuelo, a través de aviolus y avolus.
En México, el papel de la madre tiene un lugar casi sagrado: tres rayitas por debajo de Diosito, dos rayitas de la Virgen de Guadalupe, pero una por encima de San Judas Tadeo. Sin embargo, la abuela -es decir, la madre de la madre- en algunas ocasiones tiene un lugar mayor. Quizá algunas personas que conformamos la Generación X fuimos criadas por una abuela. A nuestras madres ya les tocó trabajar para poder completar el sustento del hogar; a muchos nos dejaron bajo los cuidados de las matriarcas y su manto bendito.
Un jueves 05 de marzo, recibí una llamada. Llegué a su casa, entré a su habitación, le toqué el hombro, le pregunté cómo se sentía… Ya no hubo reacción. Su mirada se cruzó con la mía. No me reconoció; dejé de ser yo ante sus ojos. En ese momento pude percatarme de que mi Virgo ya no estaba, ya no era la madre fuerte que durante años me crió. Su mirada ya no tenía brillo, ya no tenía su sonrisa característica. Ese día supe que tenía que despedirme de ella… Su alma había comenzado a desprenderse de su estuche.
Durante una semana su cuerpo luchó por seguir a flote; sin embargo, había comenzado su deslizamiento, y el viernes 13 exhaló un último aliento. El sábado la despedimos. No recuerdo muchas cosas. Mi tío me contó algunas de las que hice durante el sepelio (bastante ridículas, a decir verdad). Salí del lugar y me quedé afuera del panteón esperando que salieran todos. Cuando regresé, me dio mucho coraje ver repleto de flores un lugar donde nadie podía disfrutarlas. Mi hermana y yo solíamos darle nardos y casablancas para que su casa tuviera ese aroma, le encantaba. A ella le hubiera gustado recibir en vida una pizca de lo que le llevaron ese día.
A Virginia le contaba todas mis aventuras, mis temores y hasta mis cochinadas. Nunca me juzgó y siempre me aceptó como la oveja negra de su rebaño. Cuando les cuento a mis amigos todas las ocasiones en que salimos a emborracharnos juntos, les es difícil creerlo, no es normal compartir tantas cosas con tu madre. Cada que me contaba sus recuerdos lo hacía con sonrisas y, algunas veces, con llanto. Con ella bailaba en la calle, nos correteábamos, le daba miedo la velocidad y al mismo tiempo me pedía que manejara más rápido, pues conmigo se sentía segura. No pocas veces fuimos a los jales a hacer trompos con el auto; recuerdo su rostro mientras dábamos vueltas: una mezcla entre temor y felicidad. Sólo me faltó llevarla a pasear en moto y tatuarnos juntos. Siempre se rajó a ambas cosas. Algunas personas pensaban que era irreverente con ella; teníamos tanta complicidad que no era sencillo comprender que de esa forma nos amábamos.
Para mí, mi Awe significa muchas cosas: ella fue mi madre, mi primer amor, mi fan, mi compañera de vida y de baile, mi parejita, mi vecina, mi amiga, mi compañera de juergas, mi confidente, mi alcachofa… Abuela… mi todo… mi Virgo.
La conseja de hoy:
Cuiden a sus seres queridos. En ocasiones no es sencillo lidiar con los deberes de cuidar a un adulto mayor. Es cansado y, en ocasiones, frustrante; pero todo eso se aligera cuando lo haces con un poco de amor. Y como diría mi Awe: “Que diosito los acompañe, que yo me quedo en casa”.




