La mexicana hizo historia al convertirse en la primera representante de su país en esquí de fondo, demostrando que en el olimpismo el honor vale más que el cronómetro.
Regina Martínez dejó una imagen para el recuerdo: abrazada y aclamada por sus rivales y las medallistas tras cruzar la línea de meta casi 11 minutos después que el resto.
La mexicana se emocionó en su paso por la meta. Hizo historia para su patria al ser la primera en esta modalidad. Aunque acabó en la última posición, se llevó el reconocimiento mundial del deporte y, sobre todo, el de las otras tres triunfadoras de la disciplina, quienes aguardaron su llegada para recibirla con honores.
Un gesto de deportividad pura
Primero recibió el abrazo de la brasileña Bruna Moura. Después, la enhorabuena de las tres medallistas: las suecas Frida Karlsson y Ebba Andersson, junto a la estadounidense Jessie Diggins. Todas esperaron la llegada de su rival, conscientes del momento histórico que se estaba viviendo.
Los 10 kilómetros que cubrió fueron lo de menos, porque la imagen quedará para la historia olímpica: tres medallistas abrazando a una mexicana que marcó un hito para su país. Regina inició su camino en el esquí de fondo a los 28 años, mientras compaginaba sus estudios de medicina.
El deporte como salvación
Martínez descubrió esta disciplina cuando vivía en Minnesota, enfrentando momentos difíciles de «frío, soledad y depresión estacional».
«El esquí de fondo me salvó y me devolvió un sueño», reconoció a Olympics.com.
La mexicana dejó una de las imágenes más potentes de estos Juegos Olímpicos de Invierno, consolidándose como un ejemplo de superación y perseverancia, abriendo nuevos horizontes para el deporte invernal en México.
¡HISTÓRICA REGINA MARTÍNEZ!




