El estallido de la Segunda Guerra Mundial oblig a Picasso a dejar Par s e instalarse temporalmente en Royan, etapa en la que us como «estudios port tiles» los cuadernos que compr en esa ciudad del suroeste de Francia, reunidos por primera vez en una exposición temporal del Museo Picasso de M laga.
La comisaria de la exposición, Marilyn McCully, junto a Michael Raeburn, explic este jueves en la presentación de la muestra que el a o que pasí en Royan fue el nico momento de la vida de Picasso «en el que pasí tanto tiempo fuera de su estudio habitual».
La idea de esta investigación surgi a partir de una conversación de los comisarios con Bernard Ruiz-Picasso, nieto del artista malague o y presidente del consejo ejecutivo del Museo Picasso de M laga. ciudad del sur de Espa a donde naci el artista.
«Estudiamos los cuadernos que Bernard tiene en su colección y casi me puse a llorar, porque es lo más cerca que se puede llegar del artista. Lo que está pasando por su cabeza se traduce a sus dedos y al cuaderno», resalt McCully.
Preocupado por el avance de la guerra, Picasso viaj rumbo a Royan, donde ya se hab an instalado antes Marie-Therese Walter y la hija de ambos, Maya.
Pese a la presencia de stas tambi n viaj acompa ado por su compa era, Dora Maar; su secretario, Jaime Sabart s, y su perro.
«Era como un sitio de vacaciones, y para Picasso fue un escape del clima que se viv a en Par s, porque la guerra no lleg a Royan hasta mucho más adelante», a la comisaria.
Para McCully, Picasso «se llev a Royan a las personas más importantes para l, todas viv an cerca y las ve a cada día», aunque, como escribi Maya en sus memorias, «cuando su padre le iba a contar un cuento, Dora se pon a celosa».
McCully resalta además la cercan a de Royan con Burdeos, donde pasí sus ltimos a os Goya, y considera que la «idea» del pintor aragon s estaba en esos cuadernos y las obras de esa etapa, como en el cuadro ‘Tres cabezas de cordero’ (1939), prestado para la exposición por el Centro de Arte Reina Sof a.
Dada la escasez de grandes lienzos y otros materiales, Picasso compr en la librer a local Hachette estos cuadernos, de peque o formato y que en realidad eran para notas, con sus p ginas rayadas o cuadriculadas.
Ese carácter port til de los cuadernos «de bolsillo» le permit a llevarlos a su habitación o a la mesa de un caf al aire libre.
Los temas de los cuadernos van desde el bodeg n hasta las figuras femeninas, «todas con pelo oscuro y con rasgos muy marcados, inspirados por la presencia de Dora Maar», seg n la comisaria.
Otros pr stamos importantes para esta muestra son los cuadros ‘Mujer pein ndose’ (1940), procedente del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, y ‘Caf en Royan’ (1940), del Museo Picasso de Par s, y tambi n se puede observar un trozo de silla que Picasso convirti en paleta y, finalmente, en obra de arte al firmarlo.
Por su parte, Bernard Ruiz-Picasso resalt la «cercan a» del Museo Picasso de M laga con otros centros de investigación sobre el artista malague o, como el Centro de Estudios Picassianos que se abrir el 26 de marzo en Par s, que reunir todos los archivos del Museo de la capital francesa.
Z Los cuadernos, el «estudio port til» que us Picasso al huir de Par s durante la guerra publish


