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viernes, febrero 27, 2026

El Boom de los Coaches Motivacionales y Otras Mentiras

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ESPEJOS DE LA REALIDAD

Gracias a una cuenta compartida en Audible, empecé a escuchar un libro que ha dado mucho de qué hablar: Hábitos Atómicos, donde se comparten técnicas para convertirse en una mejor versión de uno mismo, buscando ser un 1% mejor cada día. Sin darme cuenta, todos los TikToks que me salían eran de jóvenes que mostraban sus estrictos horarios matutinos, su batido de proteína y su rutina de ejercicio, mientras de fondo aparecían palabras como: éxito, superación, felicidad y transformación personal.

Poco a poco noté cómo el tema del aspiracionismo comenzaba a tejerse: ser quien uno es no parece ser suficiente; debemos aspirar a ser «lo mejor», de acuerdo con nuestros propios estándares, que en muchos casos también están influenciados por ideales sociales y expectativas externas. Sin querer, nos sumergimos en este mundo de perfección que a veces parece estar más alejado de la realidad de lo que nos gustaría admitir.

Y aunque este enfoque puede ser inspirador para muchos, no podemos olvidar que aquellos que lo promueven a menudo cuentan con una ventaja económica que les ha permitido acceder a recursos como educación de calidad, conexiones profesionales y una estabilidad financiera que les facilita proyectar esa imagen pública de éxito.

En México, la información sobre este tipo de temas es aún escasa y no siempre es fácil distinguir entre el verdadero valor de un mensaje y lo que simplemente se presenta como una «fórmula» para el éxito. De acuerdo con un artículo de El País: «Para ser coach solo hace falta desearlo. Cualquier persona puede decir que es coach sin haber realizado ningún tipo de curso ni contar con ningún título», lo que hace que el término se haya vuelto algo ambiguo y difícil de validar.

Este modelo de vida, basado en autodisciplina y estructura diaria, no siempre es aplicable a todas las personas, especialmente a quienes enfrentan realidades económicas y sociales más complejas. La élite del coaching motivacional ha logrado instalar la idea de que el éxito es solo una cuestión de esfuerzo personal, ignorando factores como la pobreza y la desigualdad educativa que limitan las posibilidades reales.

Es importante recordar que cualquier persona tiene derecho de ser y aspirar a lo que desee, dentro o fuera de las normas sociales. La reflexión aquí no es sobre los ideales que promueven estos discursos, sino sobre cómo estos pueden convertirse en una carga adicional, especialmente para los jóvenes, generando inseguridad, ansiedad y estrés al intentar cumplir con expectativas que no corresponden con su realidad.

Al final del día, todos podemos disfrutar de un poco de motivación, pero es vital no perder de vista la autenticidad y el respeto por las circunstancias propias. Después de todo, el verdadero éxito no está en seguir una receta preestablecida, sino en reconocer nuestras propias necesidades, limitaciones y fortalezas, encontrando un equilibrio que nos permita avanzar sin caer en la trampa de la perfección imposible.

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