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sábado, febrero 21, 2026

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Hace un a o, con el derrocamiento del r gimen de Bachar al Asad, la familia de Rami trat de conseguir noticias sobre su paradero en la infame c rcel de Sednaya, a las afueras de Damasco, pero su esperanza se ha desvanecido junto a la de muchos otros familiares de decenas de miles de personas a n desaparecidas.

Seg n estimaciones de la ONU, al menos 130 mil personas fueron desaparecidas forzosamente en Siria durante el conflicto iniciado en 2011, aunque otras fuentes elevan la cifra hasta 300 mil. La mayor a se atribuyen a los rganos de seguridad de Al Asad y, de hecho, cientos fueron hallados en sus c rceles durante la ofensiva que le derroc .

«Despu s de la liberación, llegamos a Siria y mis hijos fueron a Sednaya. Revisaron los registros, todos los registros e intentaron averiguarlo a trav s de las c maras, pero no encontraron nada», relata a EFE el padre de Rami, Mohamed Issam Haqqi, quien hasta hace un a o era un refugiado.

Una lista en Facebook

Mohamed recuerda como otro de sus hijos pasí dos noches en Sednaya tratando de obtener información, en medio del «caos» que reinaba en el conocido como ‘matadero humano’ y en otras c rceles del pa s mientras miles de familias corr an a ellas desesperadas por encontrar a sus seres queridos.

«Me repet a: ‘pap , aqu no hay nada, no hay nada en los registros'», explica.

«Las c maras estaban rotas, los registros estaban esparcidos por el suelo, y la gente se perdi y no sab a nada. Quienes abrieron la prisi n no dejaron nada en su lugar para que la gente pudiera saber d nde estaban sus hijos, estuvieran o no en Sednaya», agrega el padre de familia.

Rami fue «detenido» en los primeros a os del conflicto junto a uno de sus hermanos, pero mientras este ltimo logr escapar, l no volvi a aparecer nunca más. En 2014, algunos prisioneros fueron liberados de Sednaya y les informaron de que su hijo estaba all dentro.

Lo siguiente que supieron fue ya pasada la ca da de Al Asad, cuando alguien public en Facebook unos «registros del hospital militar» de los que se desprendía que el joven hab a fallecido en 2015.

No tuvieron más confirmación que unas listas en una red social, pero Mohamed decidi darlo por cierto, ya que así se lo dictaban el coraz n y el hecho de que la ltima vez que alguien le hab a visto con vida fue un a o antes de la supuesta fecha del fallecimiento.

«Eso me dec a tambi n mi coraz n, sab a que estaba muerto y rec la oraci nebre en ausencia (…) No estoy intentando buscarlo y no estoy dispuesto a averiguar nada, se acab para m «, zanja el padre de Rami.

Solo le quedan tres hijos, ya que tambi n perdi a otro que durante la guerra decidi unirse a los rebeldes que luchaban contra Al Asad y que perdi la vida en un ataque con mortero en la provincia central de Homs, de donde son oriundos.

Un a o sin noticias

En el ltimo a o, muchos otros como Mohamed han decidido asumir la p rdida de sus seres queridos, desesperanzados al no obtener ning n indicio de lo contrario pese al paso de los meses.

El pasado mayo, lasínuevas autoridades crearon la Comisi n Nacional para los Desaparecidos, un ente todavía atascado en la fase burocr tica de su cometido, mientras los expertos alertan de que la tit nica tarea de rastrear a decenas de miles de personas requerir esfuerzos colaborativos por parte de muchas organizaciones.

Lo que s se han hallado en estos doce meses son diversas fosas comunes desde Alepo (noroeste) hasta Homs o Rif Damasco, corroborando más muertes de desaparecidos a manos del antiguo r gimen y robando un poco más de esperanza a las familias.

F tima Hila Talawi al Fattal, de 51 a os, no ha tenido noticias de su marido desde febrero de 2014, cuando sali a buscar unas cosas y jamás volvi a coger el tel fono.

na vez confirm que sus familiares tampoco sab an nada de l, F tima toc sin xito a todas las puertas que se le ocurrieron: primero acudir a la Polic a, más tarde viajar a la capital para consultar con la «oficina de reconciliaci n», contratar a un abogado o preguntar a la Media Luna Roja.

«Tras la liberación, volv y pregunt en la organización, la de los refugiados, la Cruz Roja, pero no encontr nada. Dijeron que nos avisar an cuando tuvieran noticias de l, pero nadie nos dijo nada», lamenta la mujer en declaraciones.

«Mi esperanza está en Dios, le pido a Dios que lo encuentre si vivo lo suficiente. Pero ya despu s de la liberación y de que liberaran a los que estaban en prisi n, no s decirte», concluye.

Z A un a o de la ca da de Al Asad, la esperanza de hallar a los desaparecidos se desvanece publish

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