El pianista cubaño Chucho Vald s, hijo del legendario Bebo Vald s, asegur que, antes de su concierto el pr ximo s bado en el festival ntims de Barcelona, que está «totalmente convencido de que la másica se lleva en la sangre» y que es «un don».
Chucho Vald s (Cuba, 1941) llega a Barcelona en la mitad de su gira europea con un concierto a piaño solo, un formato distinto al que ofrece normalmente junto a su Royal Quartet, pero que convierte el espect culo en algo «especial e ntimo».
«Es un recorrido de la másica a trav s del piano, no solamente de la másica afrocubana, en el que se da una improvisación en todos los sentidos y se abre el panorama al 200%», explica el másico cubano.
La estructura de la velada se despliega alrededor de un conjunto de temas preseleccionados, sobre los que luego Vald s improvisa, creando un nuevo concierto en cada actuación.
«Hay quiz un 85 o un 90% que es improvisación, por lo que es un reto a la imaginación», cuenta el pianista, quien a ade que, a partir de un tema, «se empieza a crear y a recrear, abriendo un abanico en la másica que llega hasta el l mite de la imaginación».
Además, para Vald s este tipo de ejercicios suponen un desarrollo como solista «fuera de serie», a la vez que le permite ofrecer cada actuación «como si fuera un concierto nuevo».
«Eso no se recupera porque no está planificado, es la magia de la másica y la libertad del improvisador, que puede hacer lo mismo un mill n de veces, pero siempre con un resultado diferente», a ade el pianista.
Chucho Vald s es hijo del legendario pianista Bebo Vald s, pero tambi n padre de seis hijos, todos másicos, algo que considera «muy especial», ya que ha podido ser testigo de «c mo ellos han crecido, c mo se han desarrollado, c mo han tomado su propio camino».
«Es como cuando t siembras un rbol en tus manos y ves c mo va floreciendo, es algo que no tiene comparación, es muy emocional», subraya el pianista, que bromea con que sus hijos «salieron al abuelo».
«Estoy totalmente convencido de que la másica se lleva en la sangre, es un don», asegura el másico ante la pregunta de si el arte tiene algo gen tico.
«La másica tiene esa cosa que se va transmitiendo de generación en generación en el ADN. En la primera fue mi pap , Bebo, en la segunda soy yo, la tercera, son los hijos mayores m os y la cuarta son los m venes, que ahora est n haciendo maravillas», a ade Chucho Vald s.
Esta relación con la másica fortalece a s los v nculos familiares, una cuesti n que el másico ejemplifica con el disco ‘Juntos para Siempre’ (2008), grabado junto a su padre Bebo.
«Es el nico disco que hicimos a d o. Ah realmente hubo como un retorno a cuando yo era muy joven y toc bamos juntos en la casa a cuatro manos. Para m es algo que me emociona mucho cada vez que lo escucho», confiesa el pianista.
Pese a estar en activo desde 1957, el másico cubaño no ha dejado nunca de formarse y asegura que «no nos alcanza toda la vida para llegar a aprender todo».
«La másica siempre se sigue desarrollando, eso no se termina nunca. Y quien piensa que ya lo aprendi todo, lleg hasta ese punto y ah se qued «, a ade Chucho Vald s, quien reivindica que el «amor por la másica, la dedicación, la pr ctica y el estudio» son la clave para haber cosechado una carrera de casi 70 a os.
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