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    La inscripción de la libertad para abortar en la Constitución francesa cumple este martes su primer aniversario, convertida en un s mbolo si cabe a s relevante que en 2024 debido al retorno del trumpismo y al empuje de la extrema derecha y de los movimientos antiderechos en todo el mundo.

    Se realiz por aplastante mayor a -780 votos a favor y solo 72 en contra- en una sesi n especial de las dos c maras del Parlamento franc s reunido en Versalles, en la que tres quintos de los miembros de la Asamblea Nacional (c mara baja) y del Senado deb an dar su respaldo para aprobar la modificación de la Carta Magna.

    En concreto, se vot la inclusi n en su art culo 34 de la expresi n «la ley determinar la forma en que se reconoce la libertad garantizada de las mujeres para recurrir a la interrupción voluntaria del embarazo».

    «teníamos conciencia de la importancia de ese momento, sobre todo nosotras, las diputadas y senadoras», rememora en conversación con EFE la legisladora macronista onore Caroit, diputada por la circunscripción de Am rica Latina y el Caribe.

    Francia, que justo este mes de enero conmemor el 50 aniversario de la Ley Veil que despenaliz el aborto, apost por la constitucionalización despu s de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos tumbara la jurisprudencia que reconoc a a nivel federal el derecho a interrumpir el embarazo, y dej su autorización en manos de cada estado.

    No iba a representar un cambio en la pr ctica, pero s era un «s mbolo», explica Caroit, y una forma de preservar el acceso al aborto para las generaciones futuras. Y eso independientemente de los cambios políticos puntuales que, como se ha visto en Estados Unidos, busquen «vulnerabilizar los derechos de las mujeres».

    «Yo me siento muy orgullosa de ser francesa y de que en nuestro pa s se le haya dado un valor constitucional a ese derecho», asegura Caroit, en referencia a que Francia ha sido un pa s pionero en este tema.

    El nico precedente hist rico de algo así era una Constitución de la desaparecida Yugoslavia, aunque esa garant a se extingui con el final de ese pa s.

    «Libertad» en vez de «derecho»

    Pese a la rotunda victoria en Versalles, en los debates previos a la modificación de la Constitución -el proyecto pasí primero por cada una de las c maras para ser aprobado individualmente- no estaba tan claro el apoyo político al s .

    De hecho, en ese proceso se sustituy la palabra «derecho» por la palabra «libertad», en contra de lo que defendían las asociaciones feministas.

    La expresi n final es un término que tiene más relación con la «despenalizaci n» del aborto que con la obligación de que el Estado lo garantice, explica a EFE Pauline Diaz, activista y directiva en la plataforma Women First Digital-Safe2choose, dedicada a promover el acceso al aborto y a los medios contraceptivos mediante soluciones en l nea.

    Por tanto, fue una «concesi n importante», admite esta experta en derechos sexuales y reproductivos, pero finalmente necesaria para lograr un compromiso.

    «La gran mayor a de la población estaba a favor de que se hiciera, no ocurre a menudo que algo así pase. Hab a sondeos que mostraban que el 80 % de la gente estaba a favor», destaca Diaz.

    Ese apoyo social, seg n Caroit, llev finalmente a los legisladores franceses a respaldar mayoritariamente la medida, incluso en el Senado, donde hay mayor a conservadora.

    «Muchos utilizaban el pretexto de que no era necesaria. Y yo creo que detr s de este argumento hab a otras cosas. Pero a medida que fue avanzando la campa a, se hizo cada vez más dif cil para los para los diputados que estaban en contra», opina.

    El movimiento a favor de la constitucionalización tambi n se hizo con la esperanza de sentar ejemplo para otros pa ses, a fin de resguardar los derechos ya conquistados.

    Y es que pese al «panorama apocal ptico» que -para Diaz- a veces transmiten los medios, en realidad el derecho al aborto está avanzando en el mundo. En concreto, en los ltimos 30 a os ha habido más de 60 pa ses con progresos en términos legales.

    La pr ctica, sin embargo, es otra cuesti n, incluida en Francia, donde las mujeres que necesitan interrumpir sus embarazos se enfrentan a condiciones desiguales en función de factores como su lugar de residencia o su situación socioecon mica.

    Por ejemplo, debido a los denominados «desiertos m dicos», a los cierres que han sufrido muchas cl nicas de planificación familiar y tambi n por el derecho a la objeción de los m dicos, ya que aunque est n obligados a referir a las pacientes a otro especialista no siempre se cumple.

    Tambi n es necesaria más educación sexual y formación para los profesionales sanitarios, apunta Diaz, especialmente en cuanto a los métodos instrumentales, para que se sientan más capacitados.

    ] El aborto en la Constitución francesa, un gesto a s relevante en su primer aniversario publish

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