La posibilidad de un diálogo entre Washington y La Habana que permita aliviar la asfixia petrolera vuelve a abrirse paso el martes con las últimas declaraciones de la administración estadounidense, que apuntan a conversaciones.
Mientras tanto el asedio energético va haciendo metástasis por toda la sociedad cubana. Los vehículos poco a poco desaparecen de las calles, hospitales y oficinas estatales están en servicios mínimos, y los apagones se extienden por horas en toda la isla.
«El transporte no es una opción ahora mismo», explica a EFE Erleny, un habanero de 49 años, que empuja a diario la silla de ruedas de su madre -con una parálisis parcial- hasta el policlínico para su sesión de fisioterapia por unas calles llenas de agujeros que él llama «desbaratadas».
El presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró en la noche del lunes, en línea con lo que ha apuntado ya varias veces en las últimas semanas, pese a las negaciones de La Habana, que su Gobierno está manteniendo conversaciones con altos cargos del Ejecutivo cubano.
«Estamos hablando con Cuba ahora mismo. (El secretario de Estado de EE.UU.) Marco Rubio está hablando con Cuba ahora mismo, y deberían totalmente llegar a un acuerdo, porque es… realmente una amenaza humanitaria», afirmó en unas declaraciones a bordo del avión presidencial.
El Gobierno cubano no refutó el pasado martes que haya contactos, pese a que lo ha negado en repetidas ocasiones en las últimas semanas.



