RETRATOS HABLADOS
Será en el 2027 cuando se inaugure el tren Pachuca-CDMX, CDMX-Pachuca, que marcará un antes y un después en la historia de una zona metropolitana hidalguense, destinada a transformarse en uno de los centros poblacionales más grandes del país, pero también en un polo de desarrollo que podría ser el más importante en México, si logra aprovecharse las ventajas que ofrecerá el nuevo medio de transporte.
Sin embargo, el proceso necesariamente será lento, en tanto logra posicionar la gigantesca superficie de más de 60 mil hectáreas del valle Tizayuca-Zapotlán-Villa de Tezontepec, como el lugar idóneo para el surgimiento de todo tipo de empresas, que poco a poco se perfilan hacia las nuevas tecnologías.
Con la suerte que necesita una apuesta de este tipo, podríamos aspirar a que el estado de Hidalgo, se transforme en el Centro de Tecnologías de las Américas, aunque eso es otra historia.
El hecho cierto, es que, a partir del 2027, miles y miles de personas que deben transportarse a la capital del país por las mañanas, y regresar ya entrada la noche, por fin podrán tener la certeza de que viajan seguros, con un tiempo real de viaje, y no al arbitrio del tráfico o bloqueos carreteros. Anote usted que en un tiempo mínimo, se transformaría en el sistema de transporte más usado en el país.
Estamos ante un compromiso de la presidenta Sheinbaum, que se cumple en tiempo y forma, y que se traducirá en un beneficio palpable, real, para los que van y vienen de CDMX todos los días; es decir, personas de carne y hueso, que actualmente padecen todos los días un verdadero calvario a manos de un pulpo camionero, que lo mismo ofrece supuestos servicios de primera, segunda y hasta de tercera, los dos últimos donde nunca ha existido la seguridad de que salgan vivos de la odisea.
Pachuca registrará también una transformación definitiva en su rostro, todavía provinciano, que esperamos sea para bien.
Por vez primera se da algo a cambio de tanto que ha dado la entidad a la federación. Es pues un acto de justicia social histórico, que había esperado años y años, sexenios y sexenios, hasta que por fin cristaliza en una obra monumental que deja en el olvido la triste y lamentable idea, de que la capital hidalguense era el patio trasero de la Ciudad de México.
Que sea para bien.
Mil gracias, hasta el próximo lunes.





