Trascender no es una opción, es una necesidad…

Más Leídas

Pido la palabra

Quizá el verdadero cambio no dependa únicamente de quienes gobiernan, sino también de nuestra capacidad como sociedad para no rendirnos ante la apatía.

La vida es movimiento, devenir permanente, somos y dejamos de ser; nada es lo mismo que ayer; es más, en este momento somos diferentes de como lo éramos hace un par de horas, aunque el cambio sea imperceptible.

El tiempo no se detiene, es imposible inmovilizar ideas o pensamientos como algunos “trogloditas” han pretendido o pretenden hacerlo con la libertad de expresión; estados o municipios en donde pensar diferente al “Sensei” gobernante es un grave delito que puede costarle represión de hecho y de derecho.

El cambio nos da energía y ello es un incentivo para buscar trascender y no simplemente vegetar, así lo hemos entendido a lo largo de nuestras vidas, y por ello siempre buscamos nuevos horizontes, nuevas metas, nuevas razones que nos sostengan en nuestros ideales.

Precisamente eso es lo que están buscando las nuevas generaciones, ¡un cambio de actitud! No solo un cambio de personas, no únicamente un cambio de estrategias para llegar a la población; por ningún motivo debemos buscar un cambio para seguir igual.

Secundar esa necesidad de cambio social es una obligación para las diversas corrientes políticas; pero no, no lo están haciendo; siguen con su misma tendencia en cambiar solo de nombres; cambiar solamente de sistemas para ganar seguidores; cambiar, si acaso, sus procedimientos de selección interna pero adaptando sus viejos esquemas de control social; lamentablemente hasta ahora nadie se ha acordado cambiar para darle vida a los ideales que le dieron origen a sus respectivos Partidos Políticos, eso es letra muerta.

Pero… hay algo que tampoco cambia, mi percepción que tengo sobre los políticos en general; los sigo viendo como a la gente en la que no puedo confiar; los sigo imaginando como esa alegoría platónica en donde en campaña solo nos muestran una imagen virtual y contraria de esa realidad que mostrarán cuando lleguen al cielo legislativo.

El cambio esperado por la sociedad aún no llega por ninguna parte, y mientras tanto, sigue habiendo miles de niños desnutridos, miles de mujeres y hombres que día con día se levantan sin saber si hoy tendrán algún alimento para sus hijos o formarán parte de ese ejército de despedidos. No veo un futuro halagador en tanto los políticos sigan pensando en cambiar al mundo y olvidándose primero en cambiarse a sí mismos.

Quizá el verdadero cambio no dependa únicamente de quienes gobiernan, sino también de nuestra capacidad como sociedad para no rendirnos ante la apatía. 

Porque al final, más allá de los discursos y las promesas, lo que sostiene la esperanza es la certeza de que aún podemos elegir ser mejores, tender la mano y construir un futuro donde la vida tenga sentido para todos.

Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito está.

Autor

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img

Últimas noticias