PIDO LA PALABRA
Todos los que vivimos en este hermoso pa s compartimos un com n denominador: ya estamos hartos de la violencia; ya nos cansamos de los políticos que se enriquecen con el sudor del pueblo; ya estamos hasta el copete de que en lugar de soluciones siempre nos salgan con alg n discurso o choro mareador como le dicen en esta poca, ya estamos fastidiados de que haya más excusas que resultados; el amor al pr jimo no aplica para quienes han hecho un abuso descarado del poder.
El pueblo ya se cans , y no hablo del cansancio f sico que es entendible en todo ser humano, me refiero al cansancio emocional, ese al que día con día todos los mexicanos estamos sometidos, de hecho y de derecho; cansancio de la ingenuidad, y en algunos casos testarudez, de quienes piensan todavía en la buena fe de aquellos que por tradición son solo unos vulgares mercantilistas y su dios es el capital o ganancia que nuestra candidez les proporciona.
Por ello, algunas veces me invade ese peligroso pensamiento de apat a en donde me cuestiono que, si a la gente le gusta darse de topes, ordenados por la mercadotecnia, pues entonces dejemos que lo hagan hasta que su bolsillo sangre, tarde o tempraño reaccionar ; pero no reaccionan a tiempo y las deudas incrementadas por su obcecación se siguen acentuando en su nimo, a veces ya demasiado tarde.
Cansancio de ver c mo el malo parece que va ganando terreno, y que en este pa s el que no tranza no avanza; todos sabemos que cuesta mucho trabajo ganarse unos pesos a la buena; pero al ver que el mentiroso y traicionero f cilmente se enriquece sin el menor escr pulo, a costa de otras personas, dan ganas de cambiarse de bando y jugar con la misma baraja de la traición y la mentira.
Cansancio de los compromisos incumplidos, de funcionarios y Partidos políticos; tambi n de los pirruris que no quieren hablar de la desgracia nacional porque desde su perspectiva no vale la pena, a menos que sean tema de su TikTok y que les dejar ganancias a costa del rid culo de otros, las s banas de seda les han erosionado el cerebro y llaman nacos a los que luchan una vida mejor; pueblo cansado de que sus representantes de todos los niveles se r an en su cara presumiendo con el sombrero que en esencia y originariamente pertenece al propio pueblo, ya vemos el ejemplo de Ecatepec, Estado de M xico, que mientras su Presidente Municipal hace fiestas millonarias, los trabajadores se ven precisados a hacer bloqueos para que les paguen sus salarios devengados; hoy los mandatarios son los que mandan y los mandantes son los que obedecen, el esquema se invirti .
Cansancio de los políticos mediocres que forman sus asociaciones humanitarias disque para ayudar a los desprotegidos, cuando su intención de alcanzar el poder a trav s de alguna diputación o senadur a, por ejemplo, es tan obvia, que la sola sonrisa mostrada en sus intervenciones son un verdadero insulto para quienes supuestamente pretenden ayudar, pues cr anme, esa ayuda se las cobrar n muy cara cuando les exijan presentarse en alguna reuni n de apoyo multitudinario, es decir, el acarreo como cobro de apoyos.
Del amor al odio hay un escaso margen de entendimiento, y esa brecha los mismos políticos la est n cerrando con sus actos de gobierno ; el cerrar los ojos a ese estado de cosas por las que hoy nuestro M xico está pasando, es no entender que las cosas siempre suceden por alguna causa, y esa causa no está surgiendo del propio pueblo, sino de lasí lites pol ticas con la llamada n de Estado que cada día est s lejos de las mayor asínecesitadas.
Las palabras se las lleva el viento, pero mi pensamiento escrito est .
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