TIEMPO ESENCIAL DE HidalgogoGO
La relación de las humanidades con la ciencia y tecnolog a fue desde ada por el gobierno mexicano, hasta la llegada de Andr s Manuel L pez Obrador a la presidencia de la Rep blica.
Durante el viejo r gimen neoliberal, ciencia y tecnolog a formaron parte de una pol tica nacional dirigida a impulsar la integración de nuestro pa s al desarrollo industrial, supeditado a las demandas del mercado global. Este proceso result contraproducente a los intereses nacionales, volvi ndonos cada vez más dependientes de la l gica y los intereses del capital trasnacional.
Al iniciar la Cuarta Transformación de la vida p blica nacional, el nuevo r gimen plante como un objetivo fundamental, dotar al pa s de una s lida base human stica que revirtiera la enajenación cultural del proyecto neoliberal que oblig a la inteligencia mexicana, a tomar distancia del proyecto nacional, gestado en las grandes etapas de nuestra historia: independencia y reforma en el siglo XIX y revolución mexicaña durante el siglo XX.
La estrategia para revertir esa tendencia, consisti en sustentar el nuevo proyecto de desarrollo, en el reconocimiento del sincretismo cultural y social, fraguado en el choque de la civilización occidental y las culturas aut ctonas, que ha caracterizado y jalonado la vida nacional a lo largo de su historia, al que el presidente L pez Obrador le denomin Humanismo mexicano.
Y fue cuando el primer gobierno de la cuarta transformación decidi integrar a las humanidades con la investigación cient fica y tecnol gica, en el entendido que el modelo de desarrollo capitalista transnacional, no fue ni ser capaz de resolver a fondo las disparidades de la sociedad mexicana, ni consigui llevar a cabo los cambios estructurales que permitieran la simbiosis del poder cient fico y el cultural, para dar paso a una sociedad moderna con una perspectiva inclusiva, solidaria y democrática.
Para lograr tal desaf o, el antiguo Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog a (CONACyT) agreg a sus funciones a las humanidades (CONAHCyT) y, ya en el nuevo sexenio, elevando esa instancia a Secretar a de Ciencia, Humanidades, Tecnolog a e Innovación (SECITHI); identidad que revela la importancia estrat gica de dichos campos del saber en el proyecto de transformación nacional deseado.
La recuperaci n del humanismo en las pol ticas de desarrollo ha comenzado a dar sus frutos, no s lo en la agenda de gobierno, sino en el creciente inter blico por intervenir en la definición del rumbo que ha de seguir la nación en el campo de la producción del conocimiento y su impacto social. Afortunadamente, la vida p blica está impulsando la participación social como nunca antes en la historia del pa s; apoy ndose en la libertad de expresi n de la cual gozan los ciudadanos y medios informativos, y en las redes de difusi n masiva, desarrollado hasta ahora de manera pac fica; caracter stica singular del movimiento de la cuarta transformación que la diferencia de las anteriores etapas de nuestra historia.
El humanismo mexicaño se nutre de diversas ra ces, las más notorias y dominantes, aportadas por las diversas culturas y procesos, algunos originados en las metr polis y reproducidas por las elites criollas; las otras, menos valoradas pero de mayor profundidad social, preservadas por las culturas originarias de M xico y los demás pa ses iberoamericanos.
Al consolidarse el movimiento de la cuarta transformación, surgen nuevas reflexiones y debates acerca de la realidad mexicana, que dirigen su atención a temas y problemas de g nero, migración, uso de tecnolog as, medio ambiente, inteligencia artificial, globalización, corrupción y otros fen menos marginados o no visibilizados en el pasado reciente.
Mientras tanto, los conflictos del capitalismo global se agudizan con la hegemon a de los nuevos imperios de la comunicación, la tecnolog a y la industria b lica. Afortunadamente, M xico puede resistir el embate del barbarismo imperial que alarma al mundo, gracias a la fortaleza cultural legada por las antiguas civilizaciones y la potencialidad de sus capacidades intelectuales; pero sobre todo, con la recuperación de su memoria hist rica, los valores culturales, y la conciencia pol tica impulsadas por el proyecto de la cuarta transformación.
así pues, más que una ideolog a o un proyecto de gobierno, el humanismo mexicaño puede considerarse como un proceso creativo de fusi n donde los más diversos saberes, sentires y pensares, recuperan y recrean la raz n y sentido de lo mexicaño recreadas a lo largo de su experiencia hist rica.
Es ste un tiempo de renacimiento en M xico, donde nuestro estado de Hidalgo no puede quedar ausente del gran debate nacional, en torno al impacto en nuestra nación del nuevo poder hegem nico mundial que acontece en tiempo real frente a nosotros; mientras que la humanidad se estremece ante los cambios que se desatan en el mundo.
nde est n los esp ritus libres, las inteligencias fecundas, las miradas visionarias capaces de veRíotros tiempos y navegar en otras tempestades (a decir de Cicer n) en los negros oc anos a los que la racionalidad del mal parece condenar a la humanidad entera? O ser nuestro destino que, como ha sucedido otras veces, es que la historia pase de largo ante nuestras puertas sin que nos demos por enterados?


