Run juez dicto 87 anos de prision para ocho miembros de una banda de…

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    TIEMPO ESENCIAL (V)

    Hemos dicho que, ante la  ausencia de la filosof a en Hidalgo, es necesario que los interesados inicien la tarea de hacerla presente en tanto las instituciones de educación superior se sigan negando a cumplir su responsabilidad;  porque si bien a ellas les corresponde su enseñanza acad mica,  su ejercicio es una decisi n libre para  quien se lo proponga.

    La historia  da testimonio de los m ltiples obst culos a los que la filosof a  se  ha enfrentado desde la antig edad hasta nuestros días. Hoy mismo, algunos fil sofos en nuestro pa s y otras partes del mundo, luchan porque la filosof a no desaparezca  de los bachilleratos, al integrarla como un contenido más de un campo integrador de materiasí afines , como si ella misma no fuera desde siempre un  campo integrador de todas las ciencias y artes. 

    Pero si bien ese panorama no es muy halagador, tampoco es el más oscuro; peores amenazas ha vivido la filosof a en su larga historia, para que sus seguidores se den por vencidos tan f cilmente. 

    Enfatizamos lo anterior porque la pr ctica filos fica responde (en principio)  a demandas concretas, y son quienes se encuentran empujados por ellas, quienes han de preguntarse seriamente qu puede hacer la filosof a en su propia circunstancia, y qu han de hacer ellos para contar con su ayuda. Porque es ella, y no nuestra capacidad intelectual o los requerimientos del sistema o el  mercado de trabajo, la que la demandan. No filosofamos por listos o porque alguien nos ponga a filosofar. Lo hacemos cuando los problemas y circunstancias de la vida nos obligan.  No es que la busquemos, es la filosof a la que nos ataja en el camino. 

    Luego de ese primer acercamiento, vendr n los problemas que el  ejercicio filos fico  nos exige: el rigor de la argumentación, su sistematización y la coherencia de su expresi n. Pero eso ser despu s; primero es lo primero: hay que situarnos en nuestro punto de partida.   

    En el caso de Tiempo Esencial , lo primero  ha sido la extra eza  causada por  su ausencia en Hidalgo la que dio paso a nuestra decisi n, seguida por el deseo manifiesto de recuperar el espacio que le fue asignado a la filosof a en el pasado y que desde entonces se le ha negado;  realidad que se nos ha hecho patente, como un asunto que hemos de enfrentar, no s lo como una demanda más que agregar a la agenda pol tica y educativa del estado y sus instituciones educativas, sino como un problema que nos lleva a reflexionar, cu l ha de ser la tarea que hemos de llevar a cabo los interesados en practicarla, dando lugar a su presencia. 

    así pues, la tarea inicial  de nuestro Tiempo Esencial consiste en tomar  conciencia de la coyuntura en que nos encontramos, y la forma en que hemos de superarla. No  es que siempre y todos los que llegan a la filosof a lo hagan de ese modo; es el prop sito que nuestro Tiempo Esencial persigue lo que nos impone hacerlo as . 

    En filosof a como en toda actividad, es importante saber d nde nos metemos, pues con frecuencia  imaginamos  una cosa y la realidad es otra; por lo que  hemos de poner sobre aviso a quien no lo sepa, que la filosof a es un saber problematizador, pues  para  ella son más importantes las preguntas que las respuestas

    Tal vez esta aclaraci n  deje insatisfechos a quienes la buscan  suponiendo  que tal o cual fil sofo tiene la respuesta final  a sus interrogantes, dando por terminada  de antemaño su  b squeda  al pensar que  ha encontrado el camino seguro hacia la  verdadíabsoluta. Pero entonces, imperceptiblemente, se olvida su prop sito  en aras de la erudición de una escuela o tradición filos fica. 

    Contra ese peligro ya nos advert a Benito díaz de Gamarra (fil sofo mexicaño del siglo XVIII),

      Declaramos que nuestro juicio ser libre, así que no hemos de jurar en la secta de ning n fil sofo, pues pensamos que no hubo alguna que hubiese visto todo lo verdadero y ninguna que no hubiese visto algo de verdadero  

    Lo anterior no implica que la filosof a se haga sin referencia a los  grandes pensadores del pasado. En materia filos fica, es imposible iniciar de cero y quien lo intente terminar confundido; por lo que su pr ctica se ha de acompa ar siempre con su historia. 

    Con modestia, hemos de reconocernos como enaño en hombros de gigantes sabiendo que nada grande se hace o piensa, sin que alguien más nos haya antecedido en nuestro camino, permiti ndonos  superar el l mite del  horizonte en el que hemos vivido y pensado hasta antes de conocer su obra.   

    Dejemos en este punto nuestras reflexiones; esperando contar con su presencia el pr ximo  encuentro con nuestro Tiempo Esencial. Escriban, aporten, informen, debatan, dialoguen; de lo contrario, los días de esta columna estar n contados ante el implacable juicio del director de ste Diario. Agradezco las reflexiones enviadas a Tiempo Esencial por algunos lectores, ya las iremos comentando los pr ximos n meros. 

    Env en sus opiniones y sugerencias  a info@plazajuarez.mx. 

    Hasta la pr xima.

    Al encuentro de la filosof publish

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