CINE DE HOY
Bati (Nur Fibak) es una esforzada ama de casa que se ha casado con Lazer (Uri Blufarb), un prometedor judío ortodoxo. Pero el matrimonio resulta una decepción. Pese a sus hijos, Lazer, que es un humilde carpintero, que ya no se interesa por Bati, quien descubre con horror que su marido es homosexual y que es chantajeado para no revelar su condición.
Ese es el motor de “Pink lady”, una cinta de Nir Bergman que forma parte del XXIII Festival Internacional de Cine Judío en México que se exhibe en la Cineteca Nacional y otras sedes capitalinas.
El guion de Mindhi Ehrlich muestra el tradicionalismo de la sociedad judía, que piensa que el homosexualismo es una enfermedad que se puede curar yendo a rezar 40 días al Muro de las Lamentaciones.
Por otra parte, muestra que las mujeres deben purificarse en el mikveh, un baño ritual para la renovación de la intimidad conyugal.
Bati es capaz incluso de ponerse una peluca rosada para tratar de excitar a su blandengue marido.
El director de “Con las alas rotas” trata el asunto con seriedad, aunque Bati termina por ser una resignada al estilo de los melodramas mexicanos de la época de oro
“Pink lady” resultó premiada en el Festival de Tallin pero es uno de los filmes menores del festival.




