LA RULETA
A quien lee: quiero decirte que no hay nada más triste que mirar el ayer con el hubiera en la boca.
Hoy, tal como eres y estás, eres suficiente, capaz y valiosa. Los estereotipos son ideas limitantes injustificadas. Si alguien te juzga por tu apariencia, tus gustos o intereses, esos comentarios son perecederos, en cambio, tú los recordarás como aquello que tanto luchaste por cambiar.
Ponte esa prenda que te gusta, pero te da pena usar, dile a esa persona que te gusta, invítala o invítalo a salir, dibuja, pinta, lee, saborea la comida. Tienes derecho a disfrutar por el hecho de existir. No necesitas ser más o menos lista, alta, delgada, frondosa o agraciada para bailar, para caerle bien a alguien o para gustarle.
Sin embargo, hay algo que sí necesitas: Necesitas ser amable, hablar con y desde el amor a los demás y a ti misma, permitirte sentir y no solo cosas bonitas y/o satisfactorias, también permitirte sentir el enojo o la tristeza, por ejemplo. Porque expresar estas emociones no es un signo de debilidad o vulnerabilidad. Por ello, cuando alguien te diga “tú decides si eso te afecta o no” quiero que sepas que eso es basura, porque claro que puede molestarte el comentario de tu tía diciéndote que “si sigues comiendo así, vas a engordar”, puede ponerte triste que quien te gusta eligió a alguien más… es imposible no sentir cuando tenemos un cerebro que todo lo procesa, es como querer evitar sentir sueño. Pero después del malestar, puedes buscar resolver, elaborar y reconstruir, tolerar la frustración y empezar de nuevo.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, quiero decirte que eres válida, que busques tu propósito en la vida, que seas responsable no solo en tus deberes, sino también contigo misma, que disfrutes tu existencia con valentía y conciencia.
La terapia narrativa explica que las personas construyen sus identidades y significados a través de historias personales y apuesta por la capacidad del ser humano para reescribir esa historia positiva y empoderadamente.
Han sido tantas las veces en que nos dicen o hacen sentir que no podemos que llegamos a creerlo, cuántos proyectos se quedaron guardados en nuestra cabeza porque nadie nos dijo que estaba bien, que podíamos hacerlo, que éramos capaces…esa voz ha sido o es la historia de muchas.
Hoy quiero decirte, desde mi trinchera, desde mis palabras, con el uso de mi capacidad para escuchar, sostener y reconstruir: Sí PUEDES.
En este día, conmemoro a todas las mujeres que me antecedieron, a todas aquellas con las que he convivido y trabajado, pero sobre todo miro con gratitud, reconocimiento y admiración a todas las que se han hecho cargo de sus historias y las han vuelto a escribir, son mujeres valientes.
Diana María Arteaga Pozos, originaria de Tulancingo, Hidalgo. Estudió Psicología y posteriormente Educación e Innovación Pedagógica. Actualmente se dedica a la atención psicológica y también es docente. Le atraen temas sobre aceptación corporal, amor propio y por supuesto, psicología y psicoterapia.




