RETRATOS HABLADOS
La historia de la humanidad ha sido, en gran medida, una crónica de la voluntad de poder manifestada a través de la violencia. Hoy, México se encuentra en una encrucijada simbólica tras la caída del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Este evento no es solo una nota roja; es un síntoma de una era oscura donde la vida parece haber perdido su valor intrínseco.
La Anatomía del Desprecio
¿Qué habita en la mente de un hombre capaz de instaurar un imperio de terror? Desde la óptica de Friedrich Nietzsche, nos enfrentamos al «nihilismo pasivo» llevado al extremo: una negación total de los valores morales tradicionales, no para crear algo superior, sino para consumir el presente en un fuego de dominio y sangre. Estos sujetos no son simplemente «enfermos mentales» en el sentido clínico; son arquitectos de una nada absoluta. Para el existencialismo de Jean-Paul Sartre, el hombre es lo que hace con lo que hicieron de él, y en estos líderes criminales vemos una «mala fe» radical: la elección consciente de deshumanizar al otro para reafirmar un «yo» tiránico.
Sin embargo, este desprecio por la vida no es exclusivo del submundo criminal. Existe una simetría aterradora entre el capo que ordena una ejecución y el gobernante que, desde la pulcritud de un despacho, ordena bombardear ciudades enteras. En ambos casos, opera lo que Hannah Arendt denominó la «banalidad del mal»: la desconexión total entre el acto violento y la realidad humana de las víctimas. La muerte se convierte en una estadística, en un daño colateral de la ambición política o el mercado de las drogas.
El Existencialismo frente a la Era Oscura
Albert Camus sostenía que el único problema filosófico verdaderamente serio es el suicidio. En nuestra era, el sistema parece haber optado por un suicidio colectivo a través de la violencia normalizada. El absurdo camusiano se manifiesta cuando el ciudadano intenta encontrar sentido en un entorno donde la justicia parece una quimera. No obstante, es precisamente en el reconocimiento de esa oscuridad donde surge la posibilidad de la rebelión.
El Asomo a la Luz
Tras décadas de una estrategia que osciló entre la guerra frontal y la complicidad silenciosa, México comienza a buscar una salida del túnel. La esperanza no es un sentimiento ingenuo, sino una necesidad ontológica. La llegada de una mujer a la presidencia, con una visión que busca romper el ciclo de solapamiento y confrontación estéril, representa ese primer rayo de luz.
Para que la esperanza sea real, debe basarse en la reconstrucción del tejido ético. Si el nihilismo es la enfermedad, la cura es el compromiso existencial con la vida. La posibilidad de terminar con años de sombras depende de una voluntad política que no solo capture cabecillas, sino que devuelva el valor a la existencia cotidiana. Quizás, después de tanto tiempo habitando el abismo, estamos aprendiendo que la luz al final del túnel no es un milagro, sino el resultado de caminar con determinación hacia la dignidad recuperada.
Dignidad de una sociedad lastimada, sacrificada en plena plaza pública, habitante de una especie de cuerda floja por donde ha caminado durante más de medio siglo, y que hoy pude tener, por fin, la esperanza real de ya no sentirse a merced de delincuentes desalmados, sanguinarios a los que sus fieles seguidores llamaban “Señor”, casi entidad divina en el submundo donde llevaron a toda una nación, y hacían prevalecer el horror.
Es posible aspirar a que poco a poco, no sin más sacrificios, retomemos el camino que se perdió. Ojalá así sea.
Mil gracias, hasta mañana.




