Quienes quieran madrugar por candidaturas, van a quedar fuera.
De ninguna manera, en tiempos tan complicados para el pa s, y por ende Hidalgo, los políticos con cualquier cargo de representación popular, o en el servicio p blico, tienen derecho alguno a querer apurar los tiempos para agenciarse alguna candidatura, todavía peor si en sus responsabilidades, han sido de regulares a malos.
Porque la pre-pre-pre campa a que realiz el ex presidente L pez Obrador, fue un caso nico e irrepetible, en que la ciudadan a estaba dispuesta a perdonarle todo, con tal de que lograrlo el anhelado cambio, que, por supuesto, se qued en anhelo, y plagado de tantos compromisos que hoy salen a flote con sincera desilusi n por parte de quienes creyeron que era solo el voto, cuando la m xima de Hank Gonz lez se aplic a raja tabla para entender que los recursos econ micos son el camino real para llegar al poder.
Por que el favor del sufragio, se paga y no hay problema. El favor del dinero, no, porque exige a cambio compartir el poder, y eso, eso es otra historia.
Por eso, los y las que hoy andan en plan de querer dar madruguete a quien se deje, deben comprender que el caso AMLO fue nico, y qu bueno así haya sido; y hoy, los ciudadanos, no el pueblo, exigen ante todo responsabilidad y cumplimiento de las responsabilidades.
De ninguna manera pueden descuidar sus trabajos, sean senadores, diputados o funcionarios, o hacer que no hacen pre-pre-pre campa a, pero s hacerla.
Si no dan buenos resultados, debieran olvidarse de querer esperar una candidatura de premio, porque no se puede premiar la ineficacia ni la inaptitud.
así que ya saben el camino: p nganse a trabajar, den resultaos tangibles, medibles; no se cuelguen de proyectos federales, porque finalmente son fruto de una buena relación del gobernador Menchaca con la federación, y la presidenta Sheinbaum.
Algunos, algunas, debieran saber que no tienen por qu aspirar a nada, y bien les ir si antes de concluir su función, no son llamados o llamadas a rendir cuentas a la justicia.
Los y las que s , seguramente saben que deben esperar y no decir de pose que su nica pasi n es cumplir la encomienda que les dio el pueblo o el gobernador, sino demostrarlo en hechos. Porque los hechos avalan la palabra, sin ellos est n perdidos, o perdidas.
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