EL PEQUEÑO TIMMY
Tanto incendio en Hidalgo ha hecho que esta situación nos haga pensar mucho en algunas otras posibilidades ¿Quién los provoca? ¿Con qué intención? Si existe un decreto de veda de fuego en Hidalgo ¿Por qué la gente se lo pasa por el arco del triunfo? Esta y muchas otras preguntas necesitan respuestas, porque los más de 29 incendios forestales que han dejado más de 400 hectáreas afectadas no parecen ser casualidad.
Hoy, los incendios forestales son el reflejo de varias políticas públicas implementadas en al entidad y el reflejo también de la ausencia de muchas más, el riesgo al que se someten los bomberos o el personal de la Dirección de Prevención, Control y Combate de Incendios Forestales de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales de Hidalgo (Semarnath), es una constante ante políticos que desde su escritorio ordenan apagarlos sin que haya consecuencias reales contra quienes los inician.
Varias oficinas de Hidalgo se encuentran en llamas, y quienes las pagan, son personal comprometido que hace posible que la dependencia, que coordina algún secretario o secretaria inútil, no sucumba ante el fuego que ha surgido en reiteradas ocasiones, en actos corruptos disfrazados de “legalidad”, “transparencia” o que aprovechan lagunas legales para subsistir como las llamas que aprovechan la sequía en los pastizales para alimentarse.
Es una pena saber que la estructura gubernamental que tanto criticó Morena al PRI cuando este último estuvo en el poder, ahora esté peor que nunca, con burócratas que ya ni siquiera se preocupan por “aparentar” que trabajan, que la chamba la estén sacando los niveles bajos de la pirámide para que las puntas sanganas pero con poder, se luzcan, esto es como un gran incendio pero sin humo, sin señales de que algo pase, como un secreto a voces, como una de esas fiestas que hacen las senadoras desinfladas en las que quitan los celulares para que nadie se entere de dichos eventos.
El fuego se manifiesta cuando se prioriza obra pública en propiedades de familiares, amigos o presta nombres de los políticos, ya sea para pavimentar una calle y que se vea bien un castillo de fantasía de quien lo único que ha deseado toda su vida es montarse en un dragón, que cumplirles a vecinos que por años han tenido sus calles en “obra” sin que haya avances, o con bacheos que duran de una a tres semanas y aún así presuman obras de calidad monitoreadas y analizadas en laboratorios poco serios.
El fuego que consume pastizales y deja gran devastación es el mismo que se provoca al interior de una dependencia, en dónde la gente que trabaja ahí te sonríe y te trata bien porque eres su jefa o jefe pero que cada día, cuando acaban su jornada laboral, ruegan e imploran que el tiempo se vaya rápido y se acabe el sexenio para que el secretario o secretaria se vayan al carajo. Es triste, ver cómo en Hidalgo son pocos, los funcionarios que mantienen un buen clima laboral en sus dependencias, porque si a los empleados del pueblo, los mismos que ellos consideran o llaman como “mis empleados” no les dan viáticos para sus comisiones y operaciones políticas ultra recontra secretas, los tratan mal y encima se visten con su trabajo, ¿Qué le espera al pueblo?
Los recientes incendios forestales, y la poca capacidad para prevenirlos por parte del gobierno, refleja una política de atender daños y no de prevenirlos, una política que espera que el niño se ahogue en el pozo para después pensar en cuánto se va a llevar “al momento de tapar el pozo”, una política que espera que ocurra un feminicidio, luego espera que se mediatice y luego se proceda contra el agresor no por justicia real sino “para que no digan que el gobierno no hace nada”, no falta decir lo de las medicinas que no hay, el riesgo en el que se ha puesto a cientos de personas con VIH, el precio que han tenido que pagar por sus medicamentos miles más, los afectados por las lluvias que vieron como en el censo se apoyó a quienes no perdieron tanto por encima de quienes se quedaron sin nada, en fin.
El incendio que se gesta en varias dependencias de gobierno ¿Quién lo va a apagar? porque por el momento hasta parece que aspiran el humo para que no se note toda la porquería que hay. Siempre el reconocimiento a los cuerpos de emergencias y a los bomberos que ante la ineptitud de sus jefes se juegan la vida en este tipo de incidentes, así mismo para cada funcionario que sostiene entre sus hombros, como un Atlas, toda la ineptitud de sus superiores, juniors, parásitos recomendados que no tienen razón de ser más que en la nómina de la dependencia. Sin embargo, en Hidalgo, tarde o temprano se volverá a gritar: ¡Qué vengan los bomberos!



