CINE DE HOY
El presidente italiano Mariano de Santis (Toni Serrvillo) se prepara para culminar sus últimos seis meses de mandato, tras haber superado diversas crisis gubernamentales. Entre los últimos actos de su gobierno se cuenta una polémica ley de eutanasia impulsada por su hija Dorotea (Anna Ferzeti) y dos posibles indultos a personas que han matado a sus esposos.
Se trata de La Grazia el más reciente filme de Paolo Sorrentino, el apreciable realizador napolitano de La gran belleza y Parthenope, que se ha estrenado en la Cineteca Nacional y el circuito comercial.
El guión del propio realizador reflexiona sobre el poder y humaniza a este político que no quiere pasar como un asesino o un indiferente bloque de cemento, como se le apoda, y que pide consejo ¡a un bromista papa de color! (Rufin Doh
Zeneyouin),
A pesar de haber perdido un pulmón Mariano goza de buena salud, aunque vive atormentado por una infidelidad cometida por su esposa, 40 años antes y su poco contacto con su hijo músico que se ha mudado a Canadá.
Agobiada por la inestabilidad política, Italia necesitaría una figura como la de Mauro, un jurista respetado, justo y honrado, una rara avis en el mundo político.
Servillo está tan espléndido como de costumbre, y recibió la Copa Volpi en el Festival de Venecia, además de otros premios a la película.
La grazia viene a ser una fascinante fábula política que nos permite reflexionar sobre el poder y el amor, por encima de las leyes y las convenciones sociales..




