F tima (nombre ficticio) observa incr dula lo que queda del sal n de su casa en Naqoura, adonde los residentes pudieron acceder por primera vez esta semana, despu s de que las tropas israel es se retiraran de parte del sur del L baño al calor del reción vencido alto el fuego.
El Ej rcito liban s ha empezado a facilitar la entrada de los desplazados a poblaciones ya liberadas como Naqoura, una localidad libanesa a apenas 3 kil metros de la frontera con Israel.
Otras muchas aldeas contin an ocupadas por Israel pese a la expiración del plazo para su repliegue este domingo, lo que ha causado mortales altercados con ciudadanos hartos de no poder regresar a sus hogares.
La paulatina retirada israel de parte de las aldeas en lasí ltimas semanas ha comenzado a revelar un rastro de devastación que muchos no podían ni imaginar.
En Naqoura, poco de lo que un día se erigi a ambos lados de la carretera principal est n en pie: la mayor a ha quedado sustituido por monta as de escombros.
«Sol an decir que hab a mucha destrucción, incluso sab a que mi casa estaba destruida, pero no pens que a este nivel. Uno ve más de lo puede escuchaRío mirar en fotograf as, o sacar de lo que alguien diga», lamenta F tima a EFE, mientras mira su destruido sal n desde el boquete de una pared venida abajo.
La primera mirada
El Ej rcito del L baño tom el control de Naqoura en la primera semaña de enero con la salida de Israel y, tras limpiarla de artefactos explosivos sin detonar, en los ltimos días permiti a los vecinos que acudieran por primera vez a evaluar los da os en sus viviendas.
F tima y otras familias del vecindario aprovechan para tratar de rescatar de entre las ruinas alguna posesi n que haya sobrevivido a la invasi n, pero sin demasiada suerte.
En el caso de la mujer, explica que solo ha podido salvar algo de cristaler a de dentro de una vitrina y algunas piezas de ropa. El resto de sus pertenencias quedaron enterradas bajo un falso optimismo el día en que huyeron de Naqoura al comienzo del conflicto en octubre de 2023.
«No nos llevamos nada con nosotros, est bamos huyendo. Incluso les dije que cogieran poca ropa porque bamos a volver en dos días o una semana, pero llev tiempo», comenta, en la que ha terminado siendo su primera visita a la zona en casi un a o y cuatro meses.
En ese tiempo, sufri varios desplazamientos concatenados, a medida que el grupo chi liban s Hizbul e Israel se iban enfrentando, primero a trav s de la divisoria com n y, a partir del oto o, con cazas israel es ensa ndose con el L baño en una ofensiva a rea casi simult nea a la terrestre.
Ahora, dos meses despu s del final de la guerra, F tima ha podido constatar que tendr que seguir desplazada durante mucho más tiempo.
«Miraremos d nde nos podemos quedar hasta que reconstruyamos y volvamos a nuestra casa. así es como es Israel, toda su historia toma venganza de los rboles y las rocas, no solo de los humanos», denuncia.
«Lo que no pudo lograr y destruir durante la guerra, lo está haciendo tras la guerra durante este alto el fuego», zanja.
Un c rculo sin salida
Mientras los residentes inspeccionan sus casas, una explosi n suena a pocos kil metros. Unos padres mienten para calmar a sus hijos, asegur ndoles que solo es el Ej rcito liban s detonando remanentes de guerra, y otros sopesan acortar su primera visita a casa en mucho tiempo.
Zahra (nombre ficticio) decide seguir, pues necesita desesperadamente hablar con alguien del Ayuntamiento.
«Est bamos alquilando esta casa, pero todos los muebles eran nuestros. Lo perdimos todo, todo el techo aplast el sal n y la habitación, hace falta una m quina levantadora para retirarlo», cuenta a EFE la joven madre, frente a otro de los muchos inmuebles hechos a icos.
Seg n su relato, el due o de la casa está fuera del pa s y se niega a entregarles un documento que confirme la destrucción de su mobiliario, de modo que no tienen nada que entregar «a Hizbul » para solicitar una compensación por las p rdidas.
Otros ya se han cansando de ver su casa en ruinas guerra tras guerra, y han tomado la decisi n de irse a vivir al extranjero.
«No queremos vivir en este c rculo más, esta no es la primera vez que nuestra casa es destruida, soy un hombre mayor que ya ha pasado por esto antes. Es como si tuvi ramos que irnos o morir, no tenemos otras opciones», concluye un anciaño de Naqoura.
] Con la paulatina retirada israel , el sur del L baño se enfrenta de cerca a la destrucci publish



