Neblinas

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PEDAZOS DE VIDA

Bodega 

Cuando su cuarto se convirtió en la bodega de la casa, comenzaron a suceder tantas cosas. Dicen que se enojó demasiado, que no pudo con eso, pero también hay que entender que para un espíritu como ese, el ver como su cuarto fue vaciado, sus cosas repartidas e incluso algunas tiradas a la basura, no sería fácil asimilar que ya no estaba vivo. 

Tú dime ¿Con qué corazón, les iba yo a decir que el espíritu que desalojamos era el de su hijo? Y ¿Para qué? Para que se quedaran aferrados al dolor, para que recordaran la causa de su muerte, o para que se consumieran en nostalgia… No. Definitivamente, este tipo de casos hay que tratarlos así. Él jamás querrá regresar a vivir en una bodega. 

De cuna 

El cuerpo del bebé estaba descompuesto, pero ella lo seguía viendo con vida. 

Tacos 

Fueron siete noches en las que, cuando estaba a punto de cerrar el puesto, aquel hombre apareció. 

  • No me diga que ya va a cerrar. Véndame una orden por favor, es que tengo mucha hambre… 

Quedó marcada la frase que repitió en cada ocasión, el hombre que siempre tenía hambre. Pagaba bien, dejaba buena propina y encima charlaba poco, el mejor cliente que un taquero puede tener. Sin embargo, cuando quiso preguntar a que se dedicada, aquel hombre se puso serio y dijo:

  • Mi amigo, es mejor que no se entere. Hay cosas que no se preguntan porque cuando se contestan, duele el alma y en esa debilidad se la arrancan a uno. 

Nunca olió a azufre, tampoco tenía cuernos ni cola. En la séptima noche, la suerte del taquero cambió de repente, el dinero llegó a montones, aunque un precio tuvo que pagar. El hombre elegante no apareció jamás. 

Retorno 

Cuando murió el brujo, su brujo de cabecera, el hombre aquel al que le pagó tanto por tantos trabajos, la vida le cambió por completo. Las palabras del hechicero fueron  profecía que no se puede detener con las manos. Cada uno de los trabajos que había mandado a hacer se derritieron como cubos de hielo que se abandonan en el sol. Y cada una de las consecuencias comenzaron a golpearlo. Ningún brujo quiso trabajar con él, ningún brujo le aceptó su dinero, fue víctima de charlatanes que no pudieron evitar su desgracias y que por el contrario, aceleraron su decadencia aprovechándose de su desesperación. El fin del brujo, fue el comienzo de su desgracia y no había forma de evitarlo. No iba poder morir sin antes recibir toda la desgracia que en otros había provocado.

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