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miércoles, marzo 11, 2026

Museo guggenheim en espana presenta reinterpretacion con…

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Caravaggio, el revolucionario del claroscuro, hall en Roma su gloria art stica, pero tambi n su desdicha personal. Ahora, más de cuatro siglos despu s, la Ciudad Eterna re ne una gran muestra con cuadros de medio mundo, desde Madridía Estados Unidos, para ahondar en su vida y en su estilo, «manchado» de realidad.

«La exposición recorre todas las etapas de su camino art stico y tambi n humaño y además ofrece la posibilidad de veRíobras casi inaccesibles normalmente porque son custodiadas en colecciones privadas», explica a EFE la comisaria, Maria Cristina Terzaghi.

El Palacio Barberini de la capital italiaña reunir hasta el 7 de julio un total de 24 pinturas del maestro del Barroco, algunas recientemente descubiertas como el ‘Ecce Homo’ de Madrid, por primera vez colgado en una exposición internacional de este tipo.

xito y exilio

Michelaángelo Merisi Caravaggio, nacido en Mil n en 1571, conoci las mieles del xito en la Roma de las papas, gracias sobre todo a los encargos de ricos mecenas como el cardenal Francesco Mar a Del Monte o el banquero y coleccionista Ottavio Costa.

Su destreza revel enseguida un estilo in dito mediante el dominio de las luces y las sombras, una pintura nueva que encendi la mecha de un cambio revolucionario hacia la teatralidad del Barroco.

n historiador de su tiempo, Giovanni Pietro Bellori, lo dej por escrito: «Caravaggio se hac a cada d s famoso por el colorido que introdujo, no dulce como antes, sino lleno de oscuros gallardos, sirvi ndose mucho del negro para dar relieve a los cuerpos».

Sin embargo, un tr gico suceso interrumpi aquella vida disoluta entre mecenas y cortesanas romanas: en el a o 1606, en el pice de su carrera, mat a un rival, Ranuccio Tomasso, durante un juego de pelota y el papa soberano, Pablo V, le conden a la pena capital.

El pintor huy de Roma para refugiarse primero en los bastiones cercanos de la familia Colonna, despu s en N poles, donde dejar a obras maestras como ‘La flagelaci n’ (1607), y finalmente acabar en la isla de Malta, esperando que su ingreso en la Orden de San Juan de Jerusal n le granjeara el perd n del pont fice.

Tras un periplo por el Mediterr neo, Caravaggio muri en julio de 1610, con solo 38 a os, en Porto Ercole cuando intentaba regresar a la Roma pontificia, «su patria de elecci n».

«Ciertamente podemos considerarle como una personalidadad del todo peculiar, pero a lo largo de su vida hizo de todo para regresar a Roma», sostiene la comisaria Terzaghi.

La exposición ‘Caravaggio 2025’ arranca con sus albores art sticos, con una de las pinturas cuya autor a es a n debatida, ‘El Narciso’, en el que un joven mira su reflejo sobre el agua.

Enfrente se levanta una de las obras más dif cilmente accesibles de toda su n mina, la ‘Conversi n de Saulo’ (1600-1601), propiedad de la Colección Odescalchi y que el maestro realiz para una capilla de la iglesia de Santa Mar a del Popolo, raro ejemplo en «tabla».

Otro de los cuadros recientemente hallados es el ‘Retrato de Maffeo Barberini’ (1595-1596), oculto al p blico desde 1963.

«A buen seguro estas tres son obras important simas para ver», a ade la comisaria.

Otro aspecto destacable de esta nueva exposición, abierta en pleno Jubileo, es que re ne pinturas que casi nunca se muestras juntas y en las que Caravaggio us el mismo modelo, hombres y mujeres de su propia cotidianidad que le inspiraban para los temas que abordaba.

Es el ejemplo de la cortesaña Fillide Melandroni. Se cree que es ella quien mira al espectador de lado, encarnando a Santa Catalina, un cuadro llegado del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

Tambi n pos para retratar sobre el lienzo a una Judit que corta la cabeza al cacique Holofernes, ante la presencia c mplice de una criada (1599) y en el cuadro ‘Marta y Mar a Magdalena’ (1598), que ha aterrizado en Roma desde el ‘Institute of Arts’ de Detroit.

La exposición tendr además un ep logo in dito: la posibilidad de visitar la ‘Villa de la Aurora’, antiguo palacio de una de las dinast as más importantes de Roma y que, en una diminuta instancia, cuenta con la nica pintura mural atribuida a Caravaggio, una representación de ‘J piter, Neptuno y Plut n’.

Todo para adentrarse en las luces y las sombras de uno de los maestros de la historia del arte, en su fren tica existencia y en su «b squeda extraordinaria de la realidad», seg n la comisaria. Pues en sus cuadros, en sus retratos y bodegones, Caravaggio supo ver como pocos otros el cariz sagrado de la vida cotidiaña.

? Caravaggio extiende sus luces y sombras en la Roma de su gloria publish

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