RETRATOS HABLADOS
Ayer muri uno de los pocos políticos que acept con naturalidad, que el poder es pasajero, ef mero. Ernesto Gil Elourdy, fue alcalde de Pachuca, senador por Hidalgo y en un momento coyuntural, casi candidato del Revolucionario Institucional al gobierno de la entidad, en esos tiempos cuando lograr esa nominación, era certeza absoluta de que llegar a a la primera magistratura de la entidad.
Finalmente, no logr esa candidatura, y al poco tiempo decidi que hab a sido suficiente, que retomar su vida cotidiaña alejada ya de la pol tica, era necesario. No hizo anuncio alguno de retiro, simplemente en el 2006, al concluir su periodo como diputado federal, dio vuelta a la hoja, para continuar por un camino de tranquilidad.
Decidi nunca obsesionarse con el poder, y esa es una lecci nica en estos tiempos que esa posibilidad se ha convertido en una verdadera pandemia.
Por eso, y hoy que es viernes, le pedimos a la IA ChatGPT que disertara acerca del tema recurrente de la muerte y la pol tica. Esto es lo que nos ofreci :
Hay una lección que los políticos poderosos de nuestro tiempo parecen empe ados en olvidar: el poder no es una condición natural, es un accidente temporal. Llega, se ejerce a veces con prudencia, muchas otras con soberbia y se va. Siempre se va. Ning n cargo ha sobrevivido a la muerte de quien lo ostenta, y sin embargo, muchos act an como si el poder fuera una extensi n de su propia existencia.La vida, implacable y justa en su brevedad, termina por poner a todos en el mismo lugar. No hay escoltas que acompa en al final, ni discursos que se pronuncien desde la tumba, ni decretos que se cumplan despu s del ltimo aliento. La muerte tiene esa cualidad democrática que el poder suele traicionar: nos iguala.Quien hoy gobierna con prepotencia, quien humilla desde el cargo, quien confunde autoridad con superioridad moral, deber a entender que el miedo que siembra no es legado, es deuda. Y esa deuda no siempre la cobran los tribunales ni la historia escrita; muchas veces la pagan los pueblos con desgaste, con resignación, con silencios forzados. Por eso, para quienes padecen la locura del poderoso, a veces la muerte no se celebra, pero s alivia. No por morbo, sino porque pone fin a una etapa de abuso, de delirio, de da o.Los políticos deber an aprender que el verdadero peso de su paso por el poder no está en cu ntas veces fueron aplaudidos, sino en c mo ser n recordados cuando ya no puedan defenderse. Porque al final, cuando la vida se apaga, solo queda eso: memoria. Y la memoria no perdona la soberbia ni absuelve la crueldad.Gobernar deber a ser un acto de conciencia frente a lo pasajero. Entender que el poder es prestado, que la vida es fr gil y que el cargo no concede grandeza autom tica. Quien no lo comprende en vida, lo aprende tarde cuando ya no puede ejercer nada.Y entonces, como siempre, el tiempo hace su trabajo: reduce el estruendo del poder a un eco lejano, y deja claro que nadie fue tan importante como crey serlo .Gil Elourduy comprendi , en la aceptación de que el poder es un accidente temporal y no condición natural, como señala ChatGPT, que ese era el nico camino para no desembocar en obsesiones sin sentido. Y lo supo mostrar en su propia vida. Por ello, aun con un retiro tan antiguo, su partida convoca a la reflexi n.
Mil gracias, hasta el pr ximo lunes.
! El poder es eterno, mientras dura publish



