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sábado, febrero 21, 2026

Mfeligreses visitaron la capilla de la virgen de guadalupe en la vue…

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RETRATOS HABLADOS

Buena parte de nuestra existencia la vivimos con una necesidad imperiosa, fundamental, de tener fe en que la muerte no sea el fin absoluto, el apag n de la luz que nos iluminaba el camino. Nos da miedo, con todo y que se ha popularizado esa versi n tan trillada y manoseada de que nos re mos de ella, de la muerte. No es cierto, le tenemos terror, pero tambi n un respeto absoluto, y en cada paso que damos, imaginamos que muy probablemente sea el ltimo para coronar nuestra existencia, o para huir de la misma.

Dicen los textos b blicos, que la fe es otorgada, y que aun cuando le pusi ramos muchas ganas en el rezo de tengo fe sta nomás no llega a pedido hecho. Sucede que le llega a quienes la merecen, y generen la confianza de que no la mal usar n. Porque la fe, aunque sea poquita, puede mover monta as seg n sentencia Jesucristo a sus disc pulos.

A finales de un a o siempre surge la pregunta de lo que uno andar haciendo esta misma fecha, pero del 2026 en este caso, si hacemos algo, o simplemente ya nos quedamos con la mirada perdida en un viaje que, ah llega la angustia, no sabemos a ciencia cierta a d nde jijos nos llevar .

Y es ah cuando llegan los asuntos de la fe, que a ciencia cierta nunca nos preocuparon mucho que digamos hasta antes de rebasar lo 40 a os, porque si nomás no ha llegado este ingrediente, la fe, la preocupación rayar en la locura; y es que, de que tenemos comprado un boleto de partida, lo tenemos, pero de que haya un destino claro, pues no.

Bueno ser a que con echarle ganas , como le dicen a los moribundos por un c ncer terminal, pudi ramos, de repente, ser presas de la fe absoluta. Pues no, no es as , porque ya me imagino a los que se hacen locos cuando se suben a un ladrillo, que de repente pudieran mover el Popocat petl por pura y simple diversi n.

así que la fe exige responsabilidad, pero sobre todo templanza. Vaya pues, no es para los que se enamoran del poder, luego quieren publicar un libro titulado Divinidad , y obligan a sus achichincles a que le compren toda la edición y exijan la segunda y hasta la tercera.

Lo bueno es que por mucha fe que haya, la resurrección solo qued disponible para una sola persona, que, si no, ya tendr amos a una horda de orates que fueron poderosos, con la intención de querer mandar, mandar y mandar hasta a la eternidad.

Pero la muerte, al menos hasta donde uno sabe, nos pone a todos en nuestro lugar, y si no poseemos la fe del tama o de un graño de mostaza, pues la vamos a padecer, aves sin rumbo, tren sin pasajeros, reloj sin manecillas, Biblia sin Jes s como dice la canción.

En los asuntos de la fe no es cuesti n de pedir, sino de merecer. Tampoco de cuesti n religiosa, con todo y que parece va impl cita. Pero no. Como que uno debe caminar más lento llegado a cierta edad, pensar bien las cosas, y empezar a convencerse de que la verdad, sin fe en que podemos salvarnos de la nada, acabaremos precisamente en ese lugar.

Hoy, por ejemplo, son millones los mexicanos, que son poseedores de una fe cierta en la Virgen de Guadalupe, en la Morenita del Tepeyac. Y viera usted que uno, cu nto dar a por merecer cuando menos un poquito de esa fe que tapiza las carreteras de día y noche, que camina con la absoluta certeza de quienes corren, van en bici, caminan, de rodillas, porque hicieron un compromiso que cumplen, porque les cumplieron.

No asunto menor, porque uno de los pocos puntos de uni n entre los habitantes de un pa s como el nuestro es la celebración que hoy se tiene, y que no tiene necesidad de acarrear a nadie, mucho menos de poner a unos contra otros para que se odien y gane el que lo propicia. Es un asunto diferente que va más all de lo que se puede ver, porque como dijo El Principito, hay cosas que solo pueden ser vistas con los ojos del alma.

Eso creo. 

Mil gracias, hasta el pr ximo lunes.

! 12 de diciembre: asuntos del alma publish

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