Miles de personas participaron en las numerosas manifestaciones feministas celebradas el Día Internacional de la Mujer en España para reivindicar una igualdad efectiva con los hombres y el fin de la violencia machista, pero también para protestar contra la guerra de Irán, iniciada por Israel y los Estados Unidos.
El movimiento feminista español salio a la calle dividido un año más por discrepancias sobre la abolición de la prostitución y la ley trans, que permite cambiar de sexo en el registro civil libremente a partir de los 16 años con solo la voluntad manifiesta de la persona interesada.
Esto significó que hubo dos manifestaciones en ciudades como Madrid, Barcelona y Sevilla, aunque una sola convocatoria en otras.
En un contexto internacional convulso, los lemas y manifiestos se hicieron eco este año de las políticas migratorias, de las guerras, y de los regímenes que someten a las mujeres y a las niñas.
«En lucha por nuestra dignidad», se pudo leer en la de Santiago de Compostela (noroeste); «No estamos solas, faltan las asesinadas», se escuchó en las dos manifestaciones de Madrid; «No nos callan» gritaron en Toledo (centro), y «Sin mujeres no hay revolución», dijeron en la ciudad insular mediterránea de Palma.
A ese sentimiento se añadió una denuncia generalizada de la intervención militar unilateral de Israel y EE.UU., que ha originado una grave crisis bélica en Oriente Medio.
Las pancartas exhibían lemas como ‘¡No a la guerra!’; ‘Donde crece el fascismo, crecen las guerra’, ‘Ni guerras que nos destruyan ni una paz que nos oprima. Mujeres contra las guerras’.
El de ‘¡No a la guerra!’ se extendió rápidamente entre sectores diversos de la sociedad española cuando el presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, lo pronunció el miércoles pasado para oponerse frontalmente a la operación militar contra Irán, pues considera que viola la legalidad internacional.
Madrid y Barcelona, las más numerosas
Miles de participantes tuvieron las dos manifestaciones del centro de Madrid. La más concurrida estaba convocada por Comisión 8M, que calcula 160.000 asistentes (24.000 según datos de las autoridades), con el lema «Feministas Antifascistas. Somos más. En todas partes».
Asistieron representantes de las dos fuerzas políticas del gobierno español de coalición de izquierdas, el Partido Socialista y Sumar, así como las principales dirigentes de Podemos, Irene Montero e Ione Belarra.
«Hoy también estamos movilizándonos en solidaridad con las mujeres iraníes. Nos proclamamos en defensa de la paz y de todas las mujeres del mundo. No hay democracia si no hay democracia feminista», incidió la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (Sumar).
Por su parte, los manifestantes del Movimiento Feminista de Madrid se movilizaron con la proclama «Feminismo internacionalista: ¡Ni veladas! ¡Ni explotadas! ¡Ni prostituidas! Feminismo internacionalista: ninguna mujer queda atrás».
A esta marcha, en la que se transmitió un claro mensaje abolicionista de la prostitución y contra la ley trans, acudió una delegación del Partido Popular (oposición conservadora). La organización calcula 20.000 participantes (11.000 según datos oficiales).
En Barcelona, la convocatoria de la Asamblea 8-M congregó más de 23.000 mujeres, según datos policiales, que portaban prendas, banderas y pañuelos de color morado, emblema del feminismo, con el lema «Ni un paso atrás. Lucha transfeminista ante el imperialismo colonial y fascista».
Su manifiesto denuncia las políticas represivas y antimigratorias impulsadas por la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, el auge de los conflictos armados y el recorte de derechos.
A su vez, la Coordinadora Moviment Feminista de Barcelona, que integra una veintena de entidades, hizo su propia manifestación.
«Por los derechos de las mujeres de Irán»
Las movilizaciones más multitudinarias de Andalucía, la región más poblada de España, se desarrollaron en Sevilla, donde había dos convocatorias, aunque en todas las capitales de provincia se alertó del avance de discursos reaccionarios.
«Luchamos por los derechos de las mujeres en Irán, pero, sobre todo, este año lo que queremos es trasladar que no creemos que la guerra solucione nada», apuntó en Sevilla la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, la socialista María Jesús Montero.
Y en Pamplona (región de Navarra), el grupo Salam Gaza distribuyó ‘pañuelos feministas solidarios’, cuyos fondos se dedicarán proyectos de ayuda humanitaria en la franja palestina.
Por su lado, el jefe del Ejecutivo, el socialista, Pedro Sánchez, dijo en la red X que no permitirá que el odio sustituya a los derechos y que se normalice la desigualdad: «No dejaremos que el pasado avance».




