Los reyes de España, Felipe VI y Letizia, contemplaron este miércoles por primera vez, junto a la fotógrafa Annie Leibovitz, los retratos que esta artista hizo de ellos en el Palacio Real por encargo del Banco de España y que cuelgan en su sede en la exposición ‘La tiranía de Cronos’.
«No somos nosotros» quienes deben valorar cómo se ven en esos retratos, dijo el rey preguntado por los periodistas, mientras que la reina indicó: «¿vosotros qué pensáis?» mientras asentía sonriente.
Ambos comentaron con la fotógrafa los retratos en los que Felipe VI aparece con uniforme de gran etiqueta del Ejército de Tierra, y la reina Letizia con un modelo en negro y fucsia de Balenciaga, que Leibovitz les tomó el pasado 7 de febrero durante más de cinco horas de sesión.
Dos retratos de gran tamaño que los reyes observaron hoy con detalle en la exposición, una ocasión para la que la fotógrafa viajó expresamente a Madrid, y que son el foco de atención de la muestra, que el Banco de España ha prolongado hasta el próximo 31 de mayo debido a la gran cantidad de visitantes que está recibiendo.
Ya la han visto más de 26.000 visitantes desde el pasado mes de noviembre, una cantidad de personas que nunca había registrado en tan poco tiempo una exposición del Banco de España y en la que los retratos de los reyes aparecen junto a otras obras de artistas como Francisco de Goya.
Los retratos de los reyes, por los que el Banco de España pagó 137.000 euros a la fotógrafa, es el primer retrato del Banco de España en el que se ha utilizado la fotografía, y se sumará a la colección de esta institución que refleja su historia desde su creación, en 1782, por iniciativa del rey Carlos III, cuando nació como el Banco de San Carlos.
Los retratos, que estarán en la sala del Consejo del Banco de España, se incorporan a la colección junto a los de Carlos III realizado por Goya, el de Carlos IV de Mariano Salvador Maella, el de Isabel II de Federico de Madrazo, el de Alfonso XIII pintado por José Villegas y Cordero, o el de los reyes Juan Carlos I y Sofía realizado por Carmen Laffón.
La obra de Leibovitz conforma un díptico: en el primero, el rey Felipe VI, de pie y con una pose natural, viste el uniforme de gran etiqueta del Ejército de Tierra, de color azul marino y, sobre la guerrera luce el fajín de seda de color rojo de Capitán General, varias condecoraciones, y cruzada sobre el pecho la banda de la Gran Cruz de la Orden de Carlos III, la máxima condecoración civil en España.
En el segundo, la reina Letizia entra en la cámara, inundada de luz natural, con un vestido con escote palabra de honor de tul de seda, de los años cuarenta del siglo XX y una capa de gala en seda rosa, de los años sesenta, ambos del diseñador Cristóbal Balenciaga, cedidas por la Fundación Antoni de Montpalau.
Como complementos, la reina luce un collar de chatones -joya que el rey Alfonso XIII regaló a su esposa Victoria Eugenia de Battermberg-, pendientes de brillantes y anillo en el dedo índice, de la firma contemporánea Coreterno, una pieza que lleva inscritas las palabras «Amor che tutto move» (el amor todo lo mueve).