Por: Catalina Hermosillo Durán
No hay tiempo para hablar con tranquilidad, sin embargo, Irma Morquecho Ruiz, dueña de la panadería Cocoles Don Silvano, con destreza, corta un polvorón y se lo ofrece a los clientes.
El polvorón se deshace en la boca y enseguida da la prueba de su mejor pan: un cocol. En éste hay una mezcla de piloncillo y canela, su sabor es suave y hace recordar buenos tiempos.
En lo que despacha, Irma Morquecho, recuerda que la panadería la creó su suegro, Silvano Monter, después su esposo Esteban Monter siguió la tradición, pues la panadería tiene 60 años. Con tristeza relata que su esposo murió hace un año y explica que ella ahora sigue con la tradición de elaborar pan.
Después recuerda que no trae su delantal para la fotografía y le insisto que no hace falta; entonces ella se pone junto a las piezas de pan. Después dice que cuando se casó con Esteban, ella no sabía hacer pan, que fue su esposo y Don Silvano quienes le enseñaron y afirma que este oficio tan dulce le ha permitido seguir adelante, y la experiencia de varias generaciones hacen de esta panadería un lugar recomendado para saborear un excelente cocol o un dulce polvorón, y, por supuesto, hay otra variedad de panes como las conchas, presentadas en diversas formas. Por lo que, estimado lector, si usted desea saborear estos cocoles, la panadería se encuentra en la calle 16 de enero # 16, en el barrio de Nacozari en Tizayuca, Hidalgo.




