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lunes, enero 19, 2026
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La Obesidad: Un Desafío Persistente de Salud Pública en Hidalgo

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La Secretaría de Salud de Hidalgo (SSH) ha emitido un urgente llamado a la población para asumir un rol proactivo y consciente en el cuidado de su salud con el objetivo de combatir la obesidad desde una perspectiva integral.

Esta enfermedad crónica se mantiene como un desafío crucial para la salud pública a nivel nacional. Las estadísticas recientes en la entidad son alarmantes, con un registro de 16 mil 105 casos de obesidad y, lo más preocupante, 25 defunciones asociadas directamente a esta condición.

Estas cifras subrayan la imperiosa necesidad de intensificar las estrategias de prevención, atención y sensibilización ciudadana. La obesidad trasciende la preocupación estética, ya que conlleva un riesgo significativamente mayor de desarrollar padecimientos graves como diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer y múltiples complicaciones metabólicas. La falta de un tratamiento oportuno puede tener desenlaces fatales, como lo demuestran las muertes registradas.

La SSH identifica que el incremento de casos está íntimamente ligado a la adopción de hábitos alimenticios deficientes, el consumo elevado de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, el sedentarismo, además de factores psicosociales como el estrés y la escasez de tiempo para la actividad física. Esta convergencia de elementos ha deteriorado la salud colectiva y mermado la capacidad de respuesta del sistema sanitario.

Más allá del impacto estadístico, la obesidad deteriora la calidad de vida individual al limitar la movilidad, reducir la energía, afectar el bienestar emocional y ser fuente de estigmatización social. Adicionalmente, representa una pesada carga económica para las familias y los servicios de salud, debido a los altos costos derivados de la atención médica y los tratamientos prolongados requeridos por las enfermedades vinculadas.

Ante este panorama, la dependencia enfatiza que la obesidad es una condición prevenible y tratable mediante la implementación de cambios de estilo de vida paulatinos y sostenidos.

Las recomendaciones clave incluyen:

Adoptar una dieta equilibrada, dando prioridad a frutas, verduras, leguminosas, cereales integrales y agua simple.

Practicar actividad física regular, con una meta mínima de 30 minutos diarios.

Establecer rutinas saludables de sueño y alimentación.

Reducir el tiempo de exposición a pantallas.

Acudir a las unidades de salud para recibir orientación nutricional y seguimiento médico especializado.

Atender la salud emocional, reconociendo la conexión directa entre el estado de ánimo y los patrones alimenticios. Se aconseja buscar apoyo psicológico si es necesario para contribuir al control de peso y al bienestar integral.

La SSH concluye que la prevención y el tratamiento temprano de la obesidad son fundamentales no solo para minimizar el riesgo de enfermedades graves, sino también para potenciar la calidad de vida y fortalecer el bienestar físico, mental y social de la comunidad.

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