Kse instala junta de gobierno del instituto municipal del deporte de…

    0
    3

    LUZ DEL PENSAMIENTO

    Los psicoanalistas tienden a considerar a los s ntomas como una forma en la que lo que reprimimos se modifica para ser aceptado en la consciencia y en nuestra vida diaria. Lo que no aceptamos de nosotros, lo que no queremos pensar, sentiRío confrontar se tuerce, intenta borrarse, desaparecer, pero no lo logra. Eso reprimido solo queda inconsciente, no visible, impensable, pero est . Lo que se reprime siempre sale a flote, aparece, aunque nosotros no lo queramos y siempre dice la verdad de lo que se dice. Lo inconsciente siempre retorna cuando más se intenta suprimir, son los olvidos de eso que no queremos haceRío a donde ir, son esos sue os que dejan un sentimiento raro por la ma ana, esos chistes que más que c micos suenan a algo que se sufre, son los lapsus y los cambios de palabras que luego se vuelven bochornosos, es equivocarse, hacer lo contrario o algo diferente a lo que se quer a. Todo eso que en nuestra consciencia por un momento nos suena raro, es lo que nos hace decir por qu hice eso? Antes de quereRíolvidarlo y seguir en nuestro paraje cotidiano.

    A inicios del mes de octubre la C mara de Diputados aprob por unanimidad el proyecto de la Ley Silla, desde su publicación se han hecho j bilos de este acontecer en las condiciones laborales de M xico, otros más, muy pocos en realidad, no tardan en ver lo malo de una ley como esa. Pero este fen meno nos muestra una cara muy oscura del pa s. Regresando a lo anterior, un s ntoma es un conflicto, o mejor dicho la expresi n de uno. A dicho mecanismo donde lo reprimido se deforma se le llama formación de compromiso , ese nombre es una analog a en s misma, es como un compromiso entre lo que aceptamos y lo que no aceptamos y reprimimos de nosotros. Eso que no nos gusta aceptar, reconoceRío sentir toma formas distorsionadas, deja de ser directo para parecer aceptable, o cotidiano. Eso hacen nuestros sue os, chistes, olvidos o actos fallidos, lo que esta inconsciente o reprimido toma otra forma para escapar, se compromete con lo consciente de tomar una forma menos agresiva, menos directa de lo que no nos gusta admitir. Es claro que esta exposición habla de temas que escapan del div n y el consultorio, pero este mismo mecanismo que está presente en los humanos, vive en las relaciones sociales y nuestros v nculos con los demás, desde los menos complejos hasta los más estructurados. En resumen, un s ntoma es un conflicto entre lo que se admite y no se admite de algo, puede ser solo de algo que literalmente no se dice, lo que no queremos sentir, las decisiones que no queremos tomaRío hasta de la manera de ser que tomamos en lugar de la que s queremos.

    Fuera de lo individual, la ley silla es un ejemplo perfecto de estas formaciones de compromiso. En el exterior la pol tica moderna que vive el pa s es bastante celebrada por el extranjero; por ejemplo, en Corea del Sur, y sobre todo en la Unicef, ha sido bastante celebrada la NOM-051 y el nuevo etiquetado en alimentos y bebidas, la NOM-035 sobre factores de riesgo psicosocial en el trabajo fue aplaudida por la Organización Internacional de Trabajadores (OIT), incluso, a pesar de retomar el uso de energ as f siles, la Uni n Europea y parte de la comunidad internacional celebran y reconocen el esfuerzo de M xico por cumplir con el Acuerdo de Par s a pesar de su dependencia energ tica al petr leo. La Ley Silla es un s ntoma, aparece un ligero cambio en un pa s que tiene mucho por hacer, esta ley podría verse como un gran hecho afortunado, un enorme avance en la batalla por preservar los derechos laborales y humanos, sin embargo, a M xico a n le falta demasiado y lo que tiene lo ha conseguido bastante tarde. Esta ley ha sido aprobada en el 2024, casi tres d cadas de iniciado el nuevo milenio, esta norma ha llegado con mucho atraso a un pa s con las peores condiciones laborales en Am rica Latina. En M xico, seg n Clockify, se trabaja cerca de unas 2 mil 226 horas al a o, solo unas pocas menos que las 2 mil 309 que trabajaba un ingl s para su se or feudal en la edad media. Cada que se señalan estos datos se pone como excusa la situación joven y pauperizada que tiene el pa s como una nación econ micamente presente en el mundo, pero pa ses de Am rica Latina con condiciones similares o a s precarias que M xico tienen cifras sorprendentes. Seg n Sof a Sol rzano, en M xico se trabaja cerca de 48 horas semanales, a comparación de Chile donde se trabajan 30, en el Ecuador, Costa Rica, Brasil y Uruguay 40 semanales, Argentina con 35 horas y Paraguay con solo 30 horas a la semaña. La misma OCDE expresa que estas horas menos no son traducidas en menos salario, un ejemplo de Latinoam rica es que esas mismas 2 mil 226 horas trabajadas en M xico equivalen en PIB a 94 d lares, mientras que en Chile con menos horas al a o (mil 962) valdr an 111 d lares. De este modo la maño de obra, y en general el trabajo en M xico, es muy mal pagado en comparativa de pa ses extranjeros, ya no por condiciones dif ciles y escasez en suelo mexicano, esto sencillamente puede ser producto de un aprovechamiento de parte de los empleadores hacia los empleados. La OCDE ha sido clara: M xico es el pa s donde más se trabaja al a o y donde menos se gaña.

    Hay un discurso que se reprime, un discurso que no quiere ser expuesto en nuestra consciencia y que se hace f cil con omitirlo o solo no mencionarlo: que M xico es uno de los pa ses con las condiciones laborales m nfimas a nivel mundial. Estos derechos en el pa s han sido retrasados a casi el nivel de horas que se trabajaban en el medievo. Hay un conflicto enorme entre un modo de vida digno y el modo de vida explotador que se ha permeado desde hace varios a os. En M xico habita una cultura del sacrificio, del chale ganasí o de ponerse la camiseta por la empresa, un modo de vida que no respeta horas extras y el tiempo personal, uno que arrasa con la salud mental, uno que asiente y sigue trabajando, aunque los salarios se pausen desde hace meses. La Ley Silla es un s ntoma de este conflicto, de una pulsi n novedosa y cr tica hacia lo establecido contra una pulsi n de lo aparente, lo que pareciera que es lo natural y lo que debe ser. Este s ntoma, o formación de compromiso está en dicha ley, es un escape de eso que no queremos ver, se suelta y se deja ver moment neamente, como la punta de un iceberg, que parece un peque o mont culo de hielo, aunque por debajo se esconda una masa abismal coángelada. Este s ntoma es algo que nos recuerda lo que a n no está resuelto. Tambi n nos hace decir por qu hice eso? Por qu hice ley en 2024 algo que en Chile se hab a aprobado desde 1914 o en Argentina en 1935, algo tan inhumaño como es obligar a un trabajador a permanecer más de 8 horas de pie , que otros pa ses ni siquiera tienen la necesidad de regular por verlo imposible de obligar a hacer? Esta Ley es un s ntoma de conflictos más viejos al interior de la nación, condiciones previas que no siempre se toman en cuenta, y que, ante todo, se omiten, se aligeran, se alejan de la esfera social y que al ojo p blico no parecen temasí trascendentes .

    Como seres individuales, y grandes grupos de masas, evitamos los conflictos, más si son internos, pero el conflicto nunca se borra, se tapa y se intenta censurar, pero est , reclama su espacio y debe ser resuelto. La pol tica nunca es decisi n de algunos, sino de todos, estar a la vanguardia de ello, de participar en las decisiones que repercuten en nosotros es una enorme responsabilidad, con nosotros, con los demás. Pero ante todo con nuestro pasado y obviamente con nuestro futuro. Tomar consciencia y tomar praxis de estos hechos es lo nico que tenemos para nosotros, en el consultorio el terapeuta no ayuda o salva a sus pacientes, los acompa a en sus procesos, del mismo modo en la vida social, no llegar una salvación solo por esperarla, tenemos que forjarla lo más que se pueda a nuestras posibilidades y capacidades.

    Ley silla: un s ntoma publish

    Autor