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lunes, marzo 16, 2026

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Muero completamente tranquilo, porque soy inocente . A las 2 de la madrugada del 15 de julio de 1939, Antonio Ortega, presidente del Madrid entre 1937 y 1938, escribi esa frase en una carta de despedida dirigida a su esposa y a sus cuatro hijos. Al amanecer de hace 86 a os fue fusilado y su familia cree que sus restos yacen en una fosa com n del cementerio de Alicante y lucha para enterrarle junto a sus seres queridos en Ciudad de M xico.

All es donde dos de sus cuatro hijos, Amalia y Conchi, junto a su mujer Josefina, se marcharon unos a os despu s de la guerra para afrontar una nueva vida mientras Ortega quedíatrapado en el engranaje de la represi n. En este segundo reportaje sobre su recorrido vital, apoyado en documentos in ditos procedentes de archivos oficiales y en las memorias de su hijo (Antonio Ortega Mora), EFE desvela c mo fueron sus ltimas horas antes de morir ejecutado, aporta una nueva visi n sobre su relación con el Caso Nin y recuerda su paso por la presidencia del Real Madrid (entonces denominado Madrid FC).

Ortega y el ‘Caso Nin’ 

Antes de enfrentarse a un pelot n de fusilamiento, Ortega vivi tres a os de guerra muy intensos. En los primeros diez meses defendi con xito Ir n, fue gobernador civil de Guip zcoa y lider al Batall n de Milicias Vascas Antifascistas en la batalla por Madrid. Una rotura de clav cula en un accidente de autom vil le impidi seguir en el frente y el 27 de mayo de 1937 fue nombrado director general de Seguridad (DGS), organismo dependiente del Ministerio de Gobernación encargado de mantener el orden p blico en el territorio republicano.

Ortega ocup el cargo hasta el 17 de julio de 1937, periodo en el que tuvo lugar uno de los sucesos más pol micos de la contienda: la desaparición de Andr s Nin, l der del POUM. Figuras importantes como Hugh Thomas le señalaron como uno de los responsables. No obstante, el historiador espa ol David Jorge, profesor del Centro de Estudios Hist ricos de El Colegio de M xico (COLMEX), tras una investigación profunda del caso en el marco del movimiento comunista y el conjunto del antifascismo en la Guerra de Espa a, sostiene que esa acusación es falsa. Fue una operación estrictamente sovi tica , dice a EFE.

Seg n David Jorge, el contexto es clave para comprender el destino de Nin, detenido junto al resto de la c pula del POUM tras los sucesos de Barcelona (3-8 de mayo de 1937), donde se alzaron contra el Gobierno junto a una parte de los anarquistas.

A ojos de Stalin, Nin, dirigente de una organización filotrotskista, era un enemigo; y a n bajo el gobierno de Largo Caballero, antes del nombramiento de Ortega como DGS, agentes del NKVD liderados por AlexandeRíorlov fabricaron un informe que señalaba a Nin como un agente de la Gestapo y un quintacolumnista, acusaciones que David Jorge califica como una burda falacia .

La llegada al cargo de Ortega coincidi con un cambio gubernamental en el que Negr n, el 17 de mayo, reemplaz a Largo Caballero al frente del ejecutivo con su periodo de transición y la toma de posesi n de lasínuevas autoridades.

En ese escenario de ambig edades, los sovi ticos aprovecharon para ejecutar una operación contra el POUM mientras la Uni n Sovi tica iniciaba los procesos de Mosc para reprimir cualquier disidencia.

Tras los arrestos de los poumistas, Ortega permiti que Nin fuera apartado para interrogarlo de manera aislada.

na vez separado, relata David Jorge, fue trasladado de Barcelona a un chalet de Alcal de Henares, donde polic as espa oles de la Brigada Especial lo interrogaron dentro del marco de la legalidad.

La responsabilidad de Ortega, apunta, radic en ordenar la detención de altos cargos del POUM, algo comprensible ante una indisciplina grave como un levantamiento en la retaguardia , y en no informar al ministro de Gobernación sobre la separación de Nin del resto de detenidos para interrogarlo. Esto ser a el punto más delicado, aunque como DGS tenía cierta autonom a operativa para casos urgentes , señala el historiador.

Ante la imposibilidad de obtener una confesi n por la v a formal, los sovi ticos, a ade, actuando a espaldas de la Rep blica, secuestraron y asesinaron a Nin.

Dijeron que fueron agentes de la Gestapo camuflados, pero eso no se lo cree nadie. Fue claramente una operación sovi tica. Ortega se vio metido en el l o de Nin, pero l estaba en Valencia. No tuvo nada que ver. Le echaron el muerto a , afirma  Pedro Barruso, profesor asociado de Historia Moderna e Historia Contempor nea de la Facultad de Geograf a e Historia de la Universidad Complutense.

El Caso Nin termin por costarle el cargo a Ortega. Su destitución se present como una necesidad en el frente y el hecho de que Negr n mantuviera su confianza en l, refuerza la idea de que no estuvo implicado en el asesinato. Tras ello, Ortega regres a Madrid para hacerse cargo del VI Cuerpo de Ej rcito.

El Madrid FC y la pureza del deporte 

De vuelta a la capital, Ortega asumi la presidencia del Real Madrid, denominado entonces ‘Madrid Football Club’, que desde agosto de 1936 estaba bajo el control de la Federación Cultural Obrera y Deportiva, una institución de inspiración socialista. Seg n detalla Ram n Usall en Futbol tica , Ortega sucedi a Juan Jos Vallejo en una fecha imprecisa de 1937.

El PCE buscaba a un dirigente af n y Ortega, reción integrado al PCE (más por pragmatismo que por convicción, indica su hijo en sus memorias), cumpl a con el perfil.

Durante su mandato, que concluy a finales de 1938, el estadio de Chamart n continu albergando desfiles y exhibiciones deportivas y militares organizados desde 1936 por el Batall n Deportivo de la Federación Castellaña de F tbol. Ortega intent integrar al Madrid FC en la Liga Mediterr nea, que reun a a clubes de Catalu a, Valencia y Murcia, pero, explica Usall, el Barcelona rechaz su participación. Pese a ello, organiz amistosos en los que su hija Fina en alguna ocasi n hizo el saque de honor.

Existe un documento en el que Ortega habla como presidente del Real Madrid: una entrevista publicada en Blanco y Negro en noviembre de 1938. En ella, defendi la pureza del deporte frente a la mercantilización y revel su sue o de un estadio majestuoso, visi n que a os despu s materializ Santiago Bernab u.

N Antonio Ortega, presidente del Madrid: una familia frente al abismo del olvido publish

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