
Por un par de años, después de su rompimiento, sufrió con dudas, penas y miles de preguntas en la cabeza, mientras sus amigos y familiares le repetían constantemente que el tiempo es sabio y cura todas las heridas, frase que pese a la repetición no lograba entender.
Su ruptura fue por una tercera en discordia, con la que su ex pareja procreó otro hijo, y buscó hacer una nueva vida en familia.
Mientras tanto Susana, una mujer joven y con un hijo producto del “innombrable” siguió la suya con ayuda de terapias psicológicas y ocupacionales para olvidar al mal amor, sanar y perdonar.
Ahora a 10 años de la ruptura luce radiante, empoderada y con una nueva pareja que la apoya, respeta y ama, y que considera a su hijo como propio.
Y es también ahora, justo una década después, que su ex pareja está pidiendo regresar, con la justificación de estar arrepentido de haber perdido a su primera familia, por perseguir a una mujer que no sólo lo abandonó sino que también le dejó a su hijo.
Susana simplemente sintió pena por él, pero también un alivio en su corazón, pues pese a que era feliz siempre había esperado ese momento para poder responder “no”, por fin el karma había llegado.