Home Nuestra Palabra Carlos Barra Moulaín ¿Un nuevo golpe de timón?

¿Un nuevo golpe de timón?

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HOMO POLITICUS

El tercer informe de gobierno del Presidente Peña Nieto deja dudas con respecto al rumbo del país.

 

La forma en que fue presentado el informe sólo deja un trazo halagüeño, centrado desde el Pacto por México hasta la consecución de las Reformas Estructurales, pasando por la justicia cotidiana, pero sin hasta ahora, hablar de un camino cierto y de la estabilidad social.

En este trayecto, existen variables que indican un rumbo incierto para el país, pero que no aparecen con el análisis que esperamos para conocer sus posibles efectos en el desarrollo nacional, se trata tanto del precio del petróleo como de la devaluación monetaria que han generado un proceso de desánimo en la población ante la posible reducción del consumo, cuestión que el gobierno federal atendió saliendo al quite, señalando que no habrá alza de impuestos, sino un amarre de cinturón del sector público.

Pero, sin ser pitonisas, todo apunta a que el panorama del país se presenta poco menos que de pronóstico reservado, porque a diferencia de lo señalado por el Presidente los indicadores macroeconómicos flaquean y se tambalean, lo único que nos falta es que nos declaremos en crisis.

Empero, cuando veas las barbas de tu vecino cortar pon las tuyas a remojara, por lo que cuando se inician recortes presupuestales en el amarre de cinturón, no se debe a una medida racional de control del gasto del Estado, sino, casi siempre, a que llegaron las vacas flacas, aunque cabe preguntar, ¿hace cuantos años que la ciudadanía no ve aunque sea desde el aparador las vacas gordas?

La verdad es que cuando viene un aparente amarre de cinturón del Estado, hay que hacerle como ciudadano otro hoyo al cinturón y ajustárselo, porque habremos de pasar por las penurias acostumbradas que nos roban la primavera.

Pero, no aprendemos nada, ya deberíamos saber que el porvenir se diluye ante las inconsistencias de la administración pública, la cual no nos entrega buenas cuentas desde hace tiempos inmemoriales, por lo que más vale estar cautos ante el desarrollo de los pronósticos del Estado.