Buenos Aires.- Nunca antes tantas personas han cruzado la frontera de ambos países en tan pocas horas, pero Jorge Bergoglio, que careció de tanto poder de convocatoria durante sus 15 años como arzobispo de Buenos Aires, está revolucionando la fe de sus coterráneos.
“Traemos peticiones de nuestra gente para el Papa… es argentino y queremos hacerle sentir que lo amamos”, cuenta Adela, de 57 años, vecina de Villa Soldati, un barrio popular de Buenos Aires en el que Bergoglio fundó una parroquia. Allí ella lo conoció: “Yo hablaba mucho con él. Es muy amable. Es verdad que antes había gente que no se quedaba a sus misas, pero ahora lo están conociendo más y lo quieren más. Él siempre pensó que todos los pecadores son necesitados, pero está cambiando, ser Papa lo está haciendo crecer y está mostrando que en la Iglesia no tenemos que ser tan cerrados. Él siempre tuvo esa meta, pero ahora puede hacer cosas en todo el mundo”, opina Adela, una de los tantos que han viajado desde la capital argentina a la paraguaya.
Muchos van en coches y autocares y otros, en avión. También se acercan los que viven en las provincias argentinas fronterizas con Paraguay, como Formosa, Corrientes y Misiones. (Agencias)