SE QUISO PASAR DE LANZA
Una tremenda madriza se llevó un ladrón que quiso bailar la pirinola en la casa del trompo. Se metió al mercado Primero de Mayo, buscó entre los comerciantes alguna mujer que tuviera cara de buena gente y le dijo que si le cambiaba 3 mil pesos de billetes en feria.
La mujer, por tratarse de la Navidad, le dijo que con mucho gusto. Abrió el cajón y delante del señor le contó pesos por peso, de 5 de 10. Se los echó en la bolsa y con una sonrisa como la de Sabritas, le dijo que ya estaba.
El pillo haciendo la finta, metió la mano en la bolsa y en un parpadeo la agarró y “Vieja el último”, se echó a correr metiéndose entre la gente. La señora comenzó a gritar a todo pulmón que lo agarraran, que era un ladrón que se había llevado todo.
Los locatarios corrieron tras él gritándole que se parara, pero no les hacía caso. Subió corriendo la calle de Patoni.
Unas cuadras más arriba lo agarraron y lo que hace la mano, hace la tras. Todos le dieron en su madre, jalones de greñas, golpes bajos, patadas. Llegó con la lengua de afuera la señora Magy que es a la que había robado.
Se metió entre la gente que no dejaba de darle en la madre al delincuente. Les gritó que paran. Agarró las bolsas de la feria que se llevaba y les dijo que le siguieran.
El malandrín estaba desfigurado de la cara, y tenía chipotes por todos lados. Hasta que lo salvó la campana. Llegaron los uniformados. Al saber de qué se trataba, le dieron sus patadas. El cacomixtle quedó feo, parecía al Monstruo de la Laguna Negra. Estaba irreconocible.
Uno de los uniformados le preguntó que cómo se llamaba. Le dijo que Fabián, de 36 años de edad, originario del poblado de Mineral del Monte. Los uniformados quisieron trasladarlo en su camioneta patrulla. Al subirlo sonó como acordeón, y dio un grito desgarrador, que los espantó y lo soltaron, cayendo de choya al piso. Dijo el comandante que pidieran la ambulancia. Los paramédicos al verlo se espantaron. Pensaron que lo había atropellado el camión de la basura.
Le dieron los primeros auxilios. Dijo uno de lo socorristas que estaba grave, y se lo llevaron al Hospital General. Al sacar su parte la policía, les preguntaron por qué lo habían golpeado. Uno de los presentes le dijo que nada más le dieron un castigo para que se le quitara lo ladrón.
Le dijeron a la señora a la que había robado que fuera a poner su denuncia ante el MP para que diera inicio a su carpeta de investigación, acusándolo como presunto ladrón, y en cuanto se mejore lo pasan a la galera.
OTRO LADRÓN CAPTURADO
Un solitario bandido de Río Frío fue encontrado en la movida por la policía en el preciso momento en que se brincaba la barda de una casa para escapar con un valioso botín. Él vive en los barrios altos de Pachuca. Les dijo a los policías que él era mesero. Le contestaron que ni madre, que a él lo encontraron haciendo otras actividades.
Los uniformados de la policía municipal de Pachuca cuando iban pasando vieron que un tipo saltó la barda de una casa en la calle de Salamanca de la colonia Ex hacienda de Guadalupe. Se dijo que cuando el sujeto vio pasar a los uniformados aventó la bolsa que llevaba al piso. Se alejó del lugar caminando como tomando vuelo para escapar.
Los gendarmes le cayeron como aboneros en quincena. Le preguntaron cómo se llamaba. Dijo que Juan, tenía 27 años y vivía en el barrio de Santiago-Arizpe, que era trabajador de tocho morocho.
En los reportes de la policía indican que la bolsa que llevaba el sujeto contenía diversas joyas, perfumes finos y una cámara fotográfica, y que le cayeron en la mera movida cuando saltaba la barda de adentro hacia afuera.
El malandrín fue llevado a las instalaciones. Lo pusieron ante las autoridades competentes. Por mientras lo metieron a las mazmorras hasta que llegaran los dueños de la casa y levantaran su denuncia del robo.
Dijeron los agentes que Juan el ladrón cuenta con tres detenciones. Una por lesiones porque era muy peleonero; la segunda por libidinoso y la última por ladrón de viviendas.
UN HOMBRE DE BUEN CORAZÓN
Alejandro Ledesma de seguro se va ir al cielo por buena gente. Le prestó su departamento que tiene amueblado en la calle de Puerto Campeche, edificio 16, departamento 5 en la colonia “El Palmar” a Nayelli, una vieja de 30 años bonita y bien buena. Pensaba sacarle réditos amorosos.
Pero la mujer nada más le dio entrada. Le pagó muy mal, metía a su amante en su departamento a ponerle Jorge al niño. Y eso le caía a Alejandro como mentada de madre. A los 15 días la mujer desocupó el departamento y Alejandro se quedó con las ganas. Muy triste porque se le había ido viva la paloma y se hacía justicia con su propia mano.
Al pasar el tiempo se resignó y decidió hacer un reventón en su casa llevando a varios amigos aunque recordaba a la ingrata, pero fue grande su sorpresa pues al entrar encontró a Nayelly y a su amante acostados en su cama, en plena acción.
Eso lo molestó demasiado. Se le pararon los pelos del espinazo y cajeteándola, los corrió, que fueran a hacer sus cochinadas en otro parte y no en su casa. Ahí se estuvo hasta que se vistieron. Al salir la mujer le aventó las llaves del departamento y le dijo que ya no lo quería ver nunca en su vida.
Alejandro no pudo contener su ira. Les dijo palabras de carretonero. La insultó diciéndole hasta de lo que se iba a morir. Él esperaba su recompensa por haberla ayudado y resultó que se las daba a otro. Tendió la cama limpiando el recuerdo que le habían dejado. Revisó sus cosas y le faltaba una cafetera eléctrica, un horno de tostador; pero lo que más le dolió es que su departamento lo agarraban como hotel. Brincó como chivo cuando una vecina le dijo que iban diario. Fue a poner su demanda por robo y abuso de confianza, y mala onda. Pide que los detengan y le devuelvan sus cosas.
LE PUSIERON EN SU JEIS MEX
Lo mataron a balazos, la noche del miércoles, pasado en la comunidad de la Vereda, perteneciente al municipio de San Bartolo Tutotepec, que se encuentra a 40 minutos de la cabecera municipal.
Jaime San Juan San agustín, de 31 años de edad, es el nombre del que se echaron. Dijeron los tecolotes que era el propietario de una cantina donde dos canijos entraron como clientes. Durante varias horas estuvieron empinando el codo y se chuparon un madral de cerbatanas. De momento echaron mano a su cintura y sacaron sus pistolas ¡y rájale! lo mataron.
El director de Seguridad Publica Municipal comentó que tiene un testigo pero no dice su nombre porque también le vayan a dar en la madre.
Le comentó que él se estaba echando su chínguere y le tiraron al negro en varias ocasiones y salieron hechos madre, perdiéndose entre la maleza. Cuando llegaron los uniformados no les vieron la cola, quién sabe por dónde se fueron. Luego llegaron los paramédicos de Protección Civil y de la Cruz Roja que quisieron salvarle el pellejo pero ya no pudieron porque el difunto estaba como coladera.
De volada dio orden de que se implementara un operativo con todas las cooperaciones. Peinaron la zona, les pisaron los talones, pero no los agarraron. Los únicos datos que se tienen de los asesinos, tienen de 25 a 30 años, son de piel negra como pinacate, de seguro no son de pueblo. Dijo el testigo protegido que si los vuelve a ver los conocería porque están chaparros como mojón y hablan muy chistoso, que se le hace que ese crimen fue pasional porque hablaban de una vieja de ellos que el cantinero se andaba empinando. Tomaron nota los agentes de Tenango de Doria y no tardarán de echarles el guante.
SU VIEJA SE LO SONÓ
Audencio Agustín Torres Juárez, de 50 años de edad, con domicilio en Halley 117 de la Colonia Nueva Estrella, de la segunda sección, llegó todo madreado a quejarse al Ministerio Público, que se le apareció el diablo encuerado.
Dijo que llegó a su casa muy noche. Su vieja Rosa Cabrera Zaragoza no lo dejó entrar. Le mentó la madre, él se subió en su camioneta y se bajó al centro. Pero para su mala suerte, en la calle de Galeana se le descompuso y se quedó a dormir dentro de ella.
Pasó una noche de perros, por el frío. Muy temprano se fue a su casa y entró por el cuarto de sus hijos para llevárselos a almorzar pero su vieja le dijo que no. Se quedó en el solecito como pollo, cerrando de vez en cuando los ojos. Cuando escuchó que sus hijos se estaban peleando entró y con una botella grande de refresco los calmó, pegándoles en las nalgas.
Se fueron a quejar con su mamá y como ya lo traía apuntado en la lista negra, le mentó la madre y con la botella le dio con todas sus fuerzas en medio de las piernas. Audencio se agacho a sobarse. La señora le quebró el control de la televisión en su cabeza. Forcejearon, cayeron al suelo y él le dio una cachetada. La fémina se enfureció y agarró una cadena con que cierran la reja, y se pegó en el lomo hasta que se cansó. Luego le dio una patada donde antes le había dado el botellazo, que se revolcaba como burro contento.
Le siguieron lloviendo madrazos. Lo desgreñó y lo rasguñó. Lo salvó la campana cuando llegaron los policías y no se la llevaron. Uno de ellos les dio consejos matrimoniales, que deberían vivir amándose.
Cuando se fueron la señora lo volvió a madrear y lo sacó a patadas de su casa, aventándole su ropa. Por las moscas fue a poner su queja. Cuando su vieja se enoja parece “Cavernaria” y lo vaya a matar.
MAL FESTEJO DE FIN DE AÑO
Una trabajadora de la presidencia municipal de Tlanchinol se puso a festejar con sus compañeros. Chupo pero con todas sus ganas. Era la mujer más feliz del mundo. Cuando se iba a su casa, de lo borracha que estaba, no vio a un viejito que iba atravesando la calle y se lo llevó de corbata. Lo arrastró varios metros, hasta que le gritaron que se parara.
Llegó la gendarmería. Lo mandaron al hospital particular donde le dijeron que ya estaba muerto. La conductora de la camioneta marca Chevrolet Blazer roja, de nombre Anahí, dijo que venía de un convivio de fin de año que organizó el ayuntamiento y como iba bien servida, no se dio cuenta del anciano y lo aplastó.
La funcionaria fue detenida por los gendarmes y llevada al área de retención primaria de la comandancia. Después se la llevaron a Huejutla para deslindar responsabilidades.
Les dijo a las autoridades que si podrían echarle la mano, pues era un señor de más de 80 años y le faltaba poco para irse de este valle de lágrimas, que ella era funcionaria de Tlanchinol y por la niebla no lo vio. Le dijeron que de ninguna manera. Se lo van a cobrar como nuevo.
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