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UN INFIERNO BONITO

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LO QUIEREN DEJAR SIN CALZONES

Sus hermanos le quieren quitar su herencia, no lo dejaban entrar a su casa y le dieron una patada en la cola y lo sacaron a empujones, le dijeron que era mejor que desapareciera de lo contrario lo iban a mandar al manicomio, acusándolo que está loco y le iban a poner una madriza sus 12 hermanos, acusándolo de robo y despojo.

Pero vamos a la noticia: Elpidio dice que sus hermanos, encabezados por Sixto García Ruiz, que es el motor de la sedición y ruido popular en su contra, lo quieren dejar a raíz, quitándole la herencia que le dejó su padre cuando colgó el pico. El señor Juan García como era el consentido le dio un rancho con 30 hectáreas que se encuentra en el municipio de Omitlán de Juárez Hidalgo, y él tiene una casa que construyó hace 10 años, pero lo amenazan de darle en la madre y meterlo con los locos, porque aseguran que su padre no le dejó nada.

Elpidio dice que sus hermanos son las piedritas que se le metieron en su zapato. Comentó que son 12, le andan meneando el tapete,  dijo públicamente sus nombres: Vicente, Isabel, Gabriela, Juana, María, Esteban, Simón, Juan, Martha,  José Luis, Fausta y Sixto, con los apellidos García Ruiz. Se han juntado con amigos corruptos y autoridades que le brincan a ganarse una buena lana. El que anda metiendo su cuchara es un abogado que tienen sus hermanos, que se llama Alberto Santillán, es el amenazador de mandarlo a la casa de la risa.

“Me denunciaron ante el Ministerio Público de Atotonilco El Grande, por el supuesto delito de despojo, por haberme metido a mi casa, el mismo representante social se hace ojo de gorgojo y se niega a recibirme sabiendo que soy el dueño de todo, por eso me dirijo ante el Procurador de Justicia del Estado para que vaya a jalarle las orejas a sus autoridades, que se van con la mayoría y a mi me quieren fregar. Por la ambición a mi mamá Carolina Ruiz Zarco, la tienen encerrada con engaños”.

“Cuando mi padre colgó los tenis, en el año de 2008, estos mendigos de volada promovieron un juicio dejándome fuera del testamento, aprovechando que yo estaba trabajando en los Estados Unidos. Presentaron documentos falsos, ahora que regresé de donde andaba, el 16 de octubre, me llevé una sorpresa al ver la casa que construí hace unos 10 años, estaba cerrada y me impedían el paso, fui a ver al comisariado y le conté lo que estaba pasando y él me autorizó que me metiera”.

“Al saberlo mis hermanas y mis hermanos brincaron como chivos, fueron a ver al Ministerio Público para decirle que había violado los sellos de la puerta que ellos habían puesto, negándole la entrada al emigrante. No conforme con haber dicho mentiras ante la autoridad, les dio todo crédito y más su abogado Alberto, que me amenazó de que me va a mandar a golpear, y echarme a los ministeriales para que me desaparezcan”.

“Mis hermanos dicen que ya hablaron con los médicos del hospital Ocaranza de Pachuca, para que me detengan y me amarren y no me escape, porque soy un loco peligroso. Pido respaldo ante las más altas autoridades porque esos güeyes son capaces de hacerlo, me quieren echar a la calle, por desgracia no traje dólares, llegué más jodido que cuando me fui”.

 

LA PANDILLA DE “LOS CHACALES”

Al escuchar el nombre de “Los Chacales” de la colonia la Raza se enchina el cuero, allá es la tierra de nadie, impera el más fuerte. La policía lo sabe por eso no suben hacer sus rondines. Hace unas semanas el famoso “Ardilla” le dio en la madre a un estibador, que lo mandó al valle de las calacas.

“Los Chacales” el día de ayer, les dieron una salvaje madriza a dos cuates que los mandaron al hospital, a uno de ellos lo picaron, se llama Juan Enrique Ángeles Peña, de 24 años, maestro de media cuchara.

Dijo al Ministerio Público que el sábado fue a una pachanga en la colonia Palmitas, acompañado por un amigo y su primo Ismael, se la pasaron de pelos. Como a las 2 de la mañana fueron a acompañar a su amigo al cerro de cubitos, para que no se lo fuera a chupar la bruja, cuando regresaban, al pasar por un Tecatón, bajaron gritando como apaches unos 10 locos acompañados de una vieja greñuda.

Llegaron directos  hacia ellos y sin decir nada se les aventaron a madrazos, ni tiempo les dieron de sacar las manos de las bolsas, los patearon hasta cansarse, los paraban de las greñas y les daban duro. Juan Carlos les preguntó qué traían con ellos, que no fueran montoneros, que si querían aventarse un cayo que se aventaran uno por uno.

Sintió que le picaron el ombligo con un pica hielo, dos veces, y lo dejaron revolcándose con las tripas de fuera, Ismael, su primo, apenas pudo pararse para ayudarlo, a gritos pidió ayuda espantando a los perros que no dejaban de ladrar; poco después llegó la Cruz Roja y lo llevaron al Hospital General, poco después al herido lo regresaron porque la mamá y sus hermanos no llevaban el suficiente dinero para pagar la operación que le iban hacer en el hospital, salieron con la mamada de que estaba desmayado, lo iban acostar y dejarlo hasta que él solito despertara.

Dos horas después llegaron los uniformados de la municipal de Pachuca al cerro de la Raza,  pero no detuvieron al que se lo sonó porque el herido no podía declarar en esas condiciones, estaba desmayado. Hasta el día siguiente, a las 9 de la mañana del 6 de diciembre, los familiares del que estaba según ellos desmayado, lo iba a despertar porque toda la noche se la había pasado haciendo la meme.

Al revisarlos, los médicos informaron que Juan Carlos no estaba desmayado, si no en estado vegetativo, a causa de un trauma causado por una perforación de un picahielo en la choya.

Dijeron los trabajadores sociales que la mamá ya debía mucho dinero por tenerlo ahí atendiéndolo, salieron muy tristes los familiares, y haciendo coperacha en la familia contrataron a un abogado, pero está pidiendo dinero y no hace nada por el herido; piden a la policía que agarren al que lo hirió, para que pague los gastos.

Le dijo la señora al reportero estrella de Plaza Juárez que esos licenciados se parecen a las prostitutas, solo se mueven cuando tienen al cliente encima. Para no hacérselas cansadas, dijo la hermana de Juan Pablo que sus recursos son insuficientes para pagar los gastos del hospital, les hubiera salido más barato meterlo a la Beneficencia Española, que cobran hasta por respirar.

La familia afectada pidió a través de este diario que se haga valer la justicia por intento de homicidio en contra de su hermano, el agresor anda libre como el viento y presume que está amparado.

 

SE DURMIÓ Y LE ROBÓ UN TAXISTA

Lizbeth Reyes Mejía, de 30 años, mesera de conocido bar que se encuentra en el centro de la ciudad, chinguiñosa y medio atarantada, acusó de robo a un chofer de taxi, de lo cruda que estaba no anotó el número.

Declaró al Ministerio Público que salió de su trabajo como a las 10 de la noche, por el Reloj Monumental encontró a unos amigos, la invitaron que se fueran de reventón y anduvo con ellos hasta las 4 de la mañana, chupando y haciendo desmadre.

Cansada los dejó y se dirigió a la Central Camionera, cerca de ahí se paró un taxi, el chofer le preguntó qué andaba haciendo a esas horas, que era peligroso, se había soltado una banda de violadores que hasta a los policías se los echaban, que mejor lo acompañara mientras amanecía. La mujer sintió miedo y le dijo que sí. Pasaron las horas y eran las 8 de la mañana, el taxista le invitó una torta de tamal y anduvieron dando vueltas en la ciudad. Luego le dijo que fueran a su casa porque ya le andaba del baño,  la llevó a la colonia Campestre Villas del Álamo y mientras se metió hacer, ella se echó un coyotito.

Después salió, al verla que estaba durmiendo, le dijo que fueran a un hotel a dormir un rato y luego la llevaba a donde quisiera, la mujer le dijo que sí. Llegaron al hotel, la mesera más tardó en poner la oreja en la almohada que se puso a roncar, horas después que despertó el taxista no estaba, ni tampoco su bolsa de mano.

Bajó, le preguntó al administrador que si ya se había ido el señor con quien entró, le dijo que sí, se subió al taxi que había dejado en el estacionamiento y arrancó como diablo. La mujer soltó el llanto porque en su bolsa llevaba dos mil 800 pesos que había ganado y un reloj caro. Salió del hotel y se dirigió a levantar el acta ante las autoridades.

 

SE AVENTARON UNA LUCHA LIBRE

La Policía Municipal puso ante el Ministerio Público a dos parejas por escandalosos y peleoneros. Sangrando por nariz y boca, con un ojo cerrado, las mujeres rasguñadas, despeinadas, con la ropa hecha jirones, alegaban al mismo tiempo, el representante social no entendía ni madre.

Las mandó a encerrar para que dieran su queja por separado, comenzó hablar el más madreado, le dijo que se llamaba Javier Sánchez, vivía en una vecindad de la calle de Ocampo, trabajaba como conserje de una escuela en Tizayuca, Hidalgo, como andaba de vacaciones se la pasaba a toda madre con su vieja; el sábado se fueron a una disco y regresaron en la madrugada crudos y con las patas planas de tanto brinco. Estaban durmiendo, cuando a las 7 de la mañana su vecino puso su radio a todo volumen, Javier le fue a decir que le bajara, que ellos estaban desvelados, su vecino, de nombre Vicente, les dijo que ese era su cuete, él estaba en su casa y le valía madre si estaban desvelados.

Dijo Javier que le puso un madrazo en el hocico y se tranzaron en mortal pelea, rodaron por el suelo, se paraban, se volvían a caer y se estaban dando a morir. Salió la señora Julia, la esposa de Javier, y al ver que iba perdiendo con un palo le dio al vecino en la mera cholla. En esos momentos salió Juana, la esposa del vecino, y se agarraron de las greñas dándose hasta con la cubeta. Otros vecinos llamaron al 066 y llegaron los policías, se los llevaron; fue una madriza justa, una lucha en relevos que no molestaban a nadie.

Cuando le tocó el turno a Vicente Hernández, dijo que él era  panadero, que todos los domingos le gusta poner su radio en una estación donde tocan cumbias, como trabaja de noche se avienta unas con su vieja, pero para que no haya bronca le pide al vecino Javier que le pague su grabadora que rompió a patadas, y ahí muere.

Se arreglaron, pagaron una multa administrativa y salieron. Cada quien se fue por su lado, por cosas del destino llegaron a la vecindad al mismo tiempo, doña Juana les echó una trompetilla, la otra señora le mentó la madre, se dieron de madrazos, entraron los señores y llamaron a la policía; se los llevaron pero esta vez se quedaron por escandalosos y peleoneros.

gatoseco98@yahoo.com.mx