UNA MUJER DESAPARECIÓ
Encontraron a su chavito dentro del coche en que viajaba. Todo es un verdadero misterio que encierra la desaparición de una mujer vecina de la colonia San Miguel Vindho del municipio de Tula de Allende.
Dicen que se la llevaron unos hombres armados en un coche, la tarde del martes. Nadie sabe nadie supo. Como a las 3 de la tarde reportaron por radio, todas las cooperaciones policíacas, que había sido un plagio. Una mujer de 21 años fue levantada a madrazos cuando manejaba su automóvil Nissan Tsuro Sedán, en la carretera a Tula Tepeji del Río, Hidalgo, a la altura de la comunidad de San Indefenso.
Llegaron al lugar toda la gendarmería y encontraron dentro del coche a un chavito. A pesar de que la buscaron debajo de los asientos, a la señora no la encontraron. Se sabe que los familiares acudirán con autoridades competentes a fin de denunciar los hechos y pedir que se investigue la desaparición de la mujer.
Le preguntaron al niño dónde está su jefa, pero no sabe hablar porque apenas tiene un año de edad. Dijeron los agentes del grupo Tula que la van buscar hasta debajo de las piedras y si no la encuentran cuando el niño crezca les dirá quién se la llevo.
HOGAR DULCE HOGAR
Miguel Ángel Hernández Pérez se presentó ante el agente del Ministerio Público del Hospital General a demandar a sus papás de su vieja porque la han aconsejado que saque las uñas para que le aumente el gasto y la traiga como muñeca porque le dicen “La Leona” por las garras que viste.
Pero por más que le hace la lucha para ganar un centavo, le dicen sus patrones que si le parece bien y si no renuncie. Le agarró el falso a su patrón y le mentó la madre. Consiguió una chamba con un maestro carpintero que le dicen “El General” que le paga más del mínimo de lo que gana un obrero. Cobró su primera semana y llegó muy contento a su casa. Le dijo a su vieja que le diera tantita agua.
Estaba muy sediento y no la tomaba de la llave porque sale como chocolate de las minas. Había tenido mucho trabajo y no le había dado tiempo de tomarla. La señora se le puso rejega y le contestó que si no se podía esperar, echándole brava, le gritó que todo el santo día se la pasó en friega para allá y para acá, y que la venía a interrumpir exigiéndole agua.
Miguel se salió al patio porque sabía que si le contestaba se podía armar la cámara húngara. Poco después su vieja le dijo que ya estaba la tragazón. Lo sacó de onda a Miguel y le contestó “ya no quiero nada, trágatela tú”.
La señora agarró el plato de sopa y se la aventó en plena cara, aparte de quemarlo le escurría el fideo por los bigotes. No se aguanto y con la mano abierta le dio una cachetada que le rozó la nariz y le salió sangre.
La mujer hizo un san quintín, llorando y sangrando. Se salió de su casa. Al poco rato regresó acompañada de su jefa que estaba como agua para pelar pollos. Se dirigió a su yerno, lo jaló de las greñas y con una mano le pegaba en la cara, insultándolo: “Infeliz, poco hombre, cobarde. Cómo te atreves a golpear a una mujer”.
Le tiró un madrazo que se lo atinó en el hocico y lo amenazó diciéndole, “esto es un anticipo de lo que te espera, deja que venga mi viejo y te va a rajar cuanta madre tienes, a ver de qué tigre salen mas rayas”.
Miguel Ángel le dijo: “Usted no se meta, suegra, este es asunto de dos, le pegué porque se me puso al brinco”. Doña Luisa, furiosa, le aventó un tope que le pegó en el pecho y lo tumbó. Martha, su vieja, le dio una patada en la cara. La señora lo acabó de rematar. Se salieron mentándole la madre, dejándolo tirado, todo desmadrado.
Uno de sus compadres del golpeado le ayudó a levantarse, y paso a pasito, lo llevó al Ministerio Público a poner su queja en contra de su vieja y su suegra que lo habían surtido.
Al llegar a su casa lo estaba esperando su suegro, un minero que le dicen “El Garrapata” y le dio otra repasada y lo mandó al hospital donde puso otra demanda en su contra, y dijo que lo había amenazado de muerte, pero lo más canijo es que le comentó su compadre que ya le habían echado sus tiliches a la calle, pero que no es justo porque la casa es de él, los que se deben de salir son ellos.
EN EL PARQUE LO ASALTARON
Mario Cruz Morales estaba subiendo de peso, tenía una panzota como vieja de 9 meses. Después de su trabajo y en sus días de descanso hacía sus ejercicios para quemar grasa. Decidió hacerlo en un lugar donde hubiera aire puro, y se fue al Jardín Pasteur en Pachuca, que se encuentra en la colonia de los Doctores.
El sábado por la mañana, antes de que cantara el gallo, ya estaba dándole vueltas y vueltas alrededor del jardín. De vez en cuando estiraba los brazos y movía las patas como títere, respiraba profundo y soltaba el aire de un madrazo, y seguía de nuevo hasta que se le atravesaron dos tipos y lo pararon en seco, que les entregara sus pertenencias o lo madreaban. Se las tuvo que dar y de todos modos le pegaron.
Como caballo sudado se presentó ante el MP y le contó con detalle todo lo que le había pasado con el fin de que agarraran a los asalta deportistas. Comentó que como a las 6 de la mañana se fue a correr para tomar aire, y una hora después paró el trote, sacó su celular e hizo una llamada, de momento vio que venían dos hombres corriendo pero no les dio importancia y siguió haciendo lo suyo.
Hubo un momento que se le emparejaron uno de cada lado, y uno de ellos le dio un caballazo que se descontroló y se fue de cuernos hacia un árbol. Ya no lo dejaron parar, le dijeron: “Nos das tu cartera o te rompemos la madre”.
Como los vio decididos se las entregó. Uno de los asaltantes se dio cuenta que llevaba su celular y le dijo que se lo entregara. Después se echaron a correr y no pudo seguirlos porque estaba muy cansado.
Sin perder tiempo, se dirigió a su casa y por medio de telefonazo llamó a los bancos para cancelar sus tarjetas de crédito. Después fue a poner su demanda y dijo que eran dos tipos de cuidado que vestían pantalón de mezclilla color azul, tenis y sudadera negra, con gorro de estambre.
Comentó que de su lana que llevaba en su cartera, no le importaba, pero sí su teléfono celular, marca Apple, de color negro y ese es de los más caros que hay en el mercado. Pide a las autoridades que les digan a los comandantes que están preparando a los policías diplomados que se los lleven a correr al jardín porque así estarán protegidos los que van a hacer ejercicio
ASALTAN UN NEGOCIO
Alma Pérez López, dependiente de una tienda de teléfonos celulares en Pachuca, estaba pensando en la inmortalidad del cangrejo cuando entró un cliente, le dijo que le enseñara un celular de los más caros. Al dárselo se echó a correr rumbo al Seguro Social. La mujer corrió tras el ladrón, gritándole que le devolviera el celular. Dejó solo el changarro y lo siguió varias cuadras pero no lo alcanzó.
Cuando regresó al negocio le habían robado varios celulares. Lloró de coraje. Fue a levantar su demanda al Ministerio Público del Hospital General y les dio las señas del ladrón para que lo agarren.
Dijo que era un joven alto, greñudo, con cara de chango, le fallaba una pata porque rengueaba al caminar. El robo fue en total de 20 mil pesos.
Pero la verdad qué chiquito es el mundo. En el otro extremo de la ciudad, María Ricarda Flores fue con su greñudo y chancludo novio al cine, en Plaza Galerías, y saliendo fue a dejar a su prometido a su casa porque está jodido y anda a pata en la colonia Maestranza.
Se regresó en su automóvil, al pasar por una de las calles de la colonia San Cayetano se le paró enfrente un joven alto con cara de chango, que le fallaba una pata. Apuntándole con una pistola, le dijo que le diera todo lo que traía o de lo contrario le soltaba un balazo a media madre.
María de la pata fría le entregó dos celulares, 150 pesos y su fino reloj. El ladrón le dijo que se jalara o le daba de una vez un balazo a medio perro.
La chica arrancó su coche y por lo nerviosa chocó con un poste de luz. Así fue como llegó la patrulla, les contó todo lo que había pasado. Lo anduvieron buscando por toda la colonia y como siempre, parece que se lo tragó la tierra.
Se llevaron su coche al corralón, ella fue a poner su demanda. Le dijeron que para entregarle su automóvil tenía que pagar una infracción y los daños que le causó al poste, que sobrepasan de 5 mil pesos. Les dijo la joven a los uniformados, que no fueran así, que chocó por los nervios y miedo de que la mataran. Le contestaron que cuando agarren al cacomixtle se aclararán las cosas.
SE VINO DE CABEZA 6 METROS Y VIVE
Manuel Ávila Borja sufrió el susto de su vida, como dice el dicho: “Qué suerte tienen los que no se bañan”. Trabajaba en la azotea de unos departamentos en San Javier, haciendo un mantenimiento. Se paró en un domo y que se va para abajo, más de 6 metros, rebotando en las paredes de tabla roca, cayendo de golpe, ensartándose con una varilla en una nalga.
A lo lejos se escuchaban los gritos. Sus compañeros fueron a ver qué pasaba, y nada más se quedaron de babosos porque no sabían qué hacer. Llegó la Ambulancia de la Cruz Roja, los socorroristas lo amarraron y como cubeta lo bajaron para poderlo atender mejor.
Le gritó a su comandante que si le sacaba la varilla se iba a desangrar porque la tenía de tapón. Los médicos del Centro de Rehabilitación Integral dijeron que mejor cortaran la varilla y así lo sacaran.
Los socorrista después de cortar la varilla, lo metieron a la ambulancia y chillando sus sirenas, llegaron al Hospital General donde los médicos de urgencia dijeron que la varilla la tenía clavada a unos 12 centímetros del lado izquierdo de las nalgas, pero no era de consideración, que tenían que operarlo para sacársela. Comentaron sus compañeros que unos centímetros más a la derecha hubiera quedado ensartado como mariposa.
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