SE AVENTÓ UNA MADRIZA CON SU VIEJA
Gerardo Guerrero, de 40 años, ya estaba hasta la madre de tantos pleitos que se aventaba con su señora, comenzaron a discutir porque llegó tarde, y le dijo que tenía pintada la camisa, y además olía a mujer mala. María del Rocío Islas estaba que echaba chispas por todos lados, estaba a punto de que se le reventara el buche, Gerardo venía a medios chiles, se subió a su recámara, le mentó la madre a su vieja, agarró una pistola calibre 22 “Y Pum” se soltó un plomazo en la chirimoya, que cayó parando la patas, pero no se murió.
Al escuchar el balazo los vecinos llamaron a la gendarmería, que llegó acompañada de los agentes municipales, estatales, metropolitanos, Protección Civil, las ambulancias de la Cruz Roja y los bomberos, quienes rodearon el domicilio en la calle Uno, número 5, de la colonia Buenos Aires, eso fue como a la 9 de la noche, cuando se escucharon gritos, mentadas, reclamaciones, madrazos, y luego un balazo. La gente pensó que los estaban asaltando porque era mucho el escándalo, pero sólo discutía un matrimonio que se le había metido el diablo.
La señora le dijo, muy triste a los uniformados, que ella le reclamó a su viejo cochino marrano, que le ha dado por andar en la farándula, le han dicho que se mete a un cabaret de mala muerte llamado La Burbuja, que se encuentra en el municipio de Mineral de la Deshonra. Antes de que se soltaran los madrazos lo mandó a dormir, y le dijo que al día siguiente seguirían hablando.
Habían pasado unos minutos después del pleito, cuando sonó un balazo en una de las habitaciones del segundo piso, la señora subió hecha la mocha, a ver qué pez, y encontró a su marido en el suelo, sangrando de la cholla, ella y sus familiares trataron de taparle el agujero para que no se le saliera la sangre, mientras otro pariente avisó a los gendarmes, pero por lo nerviudo que estaba les dijo que había balazos, por eso llegaron empuñando su carabina, con el dedo en el gatillo, listos para soltar el plomazo, después se enteraron que se trataba de un suicida, los socorristas se lo llevaron al Hospital General, donde se encuentra muy grave.
De acuerdo con la declaración de su vieja, dijo que su pareja se dio el balazo en la chiluca, luego de que discutieron. Los peritos que son expertos en estos biznes, por las moscas, le hicieron estudios químicos en las manos de la mujer para saber si ella le había dado el balazo, pero dijeron que no, que él se lo dio solo, y está en terapia intensiva, esperan que declare para saber el chisme de por qué peleaban.
LO MADREARON POR CHIFLAR COMO ARRIERO
Juan Pérez, de 26 años, fue llevado al Hospital General. Haciendo gestos de dolor, dijo a los del Ministerio Público que se encontraba con su novia, echando abrazo y beso, y una que otra raspada. Se la habían pasado a toda madre en una pachanga de 15 años a la que los habían invitado, bailaron de cachetito y de cartón de cervezas. Por la medianoche se salieron, estaban esperando un coche para llevar a su novia a su casa, porque su jefe le dio permiso como a la cenicienta, que llegara antes de las 12 de la noche.
Ella vive en la colonia Morelos, cerca del jardín, en el momento que se daban un beso muy apasionado, y la sobaba por todos lados, que parecía pulpo, por ahí pasó un “Bocho” y les tocó el claxon, que los espantó. Al novio le cayó gordo y le chifló como arriero, mentándoles la madre.
El coche se detuvo y se echó en reversa. Se bajo un borracho con pistola en mano y “bolas”, que le dispara dos veces, pegándole un tiro en la pierna derecha, a la altura de la ingle, la herida no fue de gravedad, pero por poco se lo vuelan. El ebrio se subió al coche, iba con una vieja, y se arrancó como si nada. Su novia pidió ayuda a la Policía Municipal, y lo llevaron al Hospital General.
La patrulla fue tras los que le dispararon, los detuvo en la colonia San Cayetano. Pusieron a disposición del Ministerio Público a Ramón Martínez y María Chávez, que estaban hasta la madre de borrachos, les quitaron una pistola calibre 22, negra, con 7 cartuchos útiles. Ramón les dijo que le disparó como escarmiento, para que no chifle, si no estaba en el cerro, que se salvó de chiripada, porque le apuntó a la cabeza, pero por lo borracho le pegó en la pierna, pero para la otra vez le va a tirar en la pierna para que le pegue en el hocico y deje de chiflar.
LE PEGÓ PORQUE LE DIJO NACA
Nora Luz Cuéllar, de 24 años, empleada de una oficina que se encuentra en Prolongación de la Avenida Juárez, recibió una madriza de su compañera de chamba, Iris Hernández Meneses, por decirle naca. Se le pararon los pelos del espinazo y se le aventó jalándola de las greñas, entraron al quite sus compañeras, y todo quedo calmado, pero Iris la miraba con ojos de pistola, y con la mano la amenazaba.
La traía en su cartera, y buscaba el momento de madrearla, no se le podía olvidar que la hubiera llamado naca delante de todas sus compañeras, la anduvo cuidando y cuando fueron al pipirum, se le armó la bronca. Iris estaba que echaba chispas y quería a toda costa rajarle la madre a Nora.
Le dio un aventón que sonó su cabeza en la pared, la agarró del cuello y le apretó el gañote, le dijo que naca era ella y su madre, la golpeó con la rodilla en el pecho, la tiró al suelo y la arrastró. Nora sangró de la nariz, y le dijo que no quería pelear, pero Iris estaba como agua para pelar pollos. Le dijo que por qué le anda diciendo a todos los babosos que trabajan ahí, que ella es una naca, la naca es ella.
Por el escándalo entró una compañera, se la quitó de encima, le dijo que la dejara, que ya estaba bueno, que si se enteraba el gerente la iban a correr, le dio una patada en las nalgas, le dijo que a la salida iban a hablar, que eso no se quedaba así. Nora estaba toda desgreñada, le dijo que de qué hablarían, si ya la había madreado. Nora, a punto de llorar y sobándose la cholla, fue a darle la queja a sus superiores, diciéndole que Iris la había golpeado sin motivo, que le dejó la trompa hinchada.
Le arrancó un mechón de greñas, que ella estaba en el baño y la agarró como el Tigre de Santa Julia, ni tiempo le dio de limpiarse. El gerente mandó llamar a Iris, quien cambió las cosas, dijo que la culpable era Nora, que ella iba a hacer de las aguas, cuando la atacó y le dijo que era una naca. Por eso se calentó y le puso sus madrazos, que así como la ven de seriecita, es una mosca muerta, pero a la salida se las iba a pagar por rajona.
El gerente tomó cartas en el asunto y por el momento, mandó a Nora a poner su queja al Ministerio Público, por lesiones, y a Iris, en lugar de andar contando chismes, la puso a disposición del jefe inmediato, y le dijo que pasara a la caja por su liquidación, porque no quería enemigas en el trabajo.
VIOLENTO ASALTO
Ana María Campos Sánchez, de 34 años, vecina de Zempoala, dijo al Ministerio Público que bajó de un minibús guajolotero de la ruta Hospital General- Matilde, en el trébol de La Paz, ahí también se bajaron dos tipos con ojos de diablo, apestaban a petate quemado y olían a chivo.
Ella siguió su camino y los hombres la siguieron, diciéndole que tenía buena nalga. De momento le llegaron por la retaguardia, y le dijeron: “Alto cabrona, dame todo el dinero que traigas, o te rajamos la madre”. Ana María, con mucho miedo, les entregó 15 pesos que llevaba, uno de ellos la agarró de la cola de caballo y otro de los cabellos, y con el puño cerrado le pegaron, con un fierro le dieron en la cabeza, que de inmediato le escurrió la sangre, madreada y asustada, quiso escapar pero la tenían bien agarrada de los pelos. Trató de zafárseles, y le dieron un madrazo en el lomo y otro en el pecho, que sintió que se le salió la leche, comenzó a gritar y los güeyes se echaron a correr.
Se sentó a llorar, y pasó una señora en su coche, le dio una lana para que se regresara a su pueblo. Al llegar a Zempoala les platicó a los policías de allá lo que le habían hecho, la llevaron a curar y los policías vinieron a Pachuca a buscar a los malandrines a partirles toda la madre, nada le hace que se enojaran los de Derechos Humanos, que son los culpables de estas injusticias, por defenderlos. Los anduvieron buscando y no los encontraron, estaban que echaban chispas. Si los hubieran encontrado me cae que los hubieran despedorrado, ya que los policías de aquí valen gorro, ni cuenta se dieron.
ESCANDALOSO TRIÁNGULO AMOROSO
Adriana Martínez Hernández fue madreada por dos viejas en su trabajo. Le reclamaron por andar con el viejo de una de ellas. Muy bravas y diciéndole de lo que se iba a morir, la insultaron y le mentaron la madre delante de los clientes que les hicieron rueda, pues iban a ver una lucha gratis, se armó una bola de babosos afuera de una zapatería que se encuentra en las calles de Hidalgo y Ocampo en Pachuca.
Esto sucedió a causa de un triángulo amoroso, donde a Adriana le llovieron madrazos dobles, que ya no sentía lo duro sino lo tupido. La dueña de la zapatería entró al quite, y las viejas peleoneras la pusieron como palo de perico, por tapadera. Les dijo que era una lástima que no estaba su señor para que les contestara las groserías, pues él es mal hablado, tiene el hocico de carretonero.
A las señoras les valió madre, ellas sólo le iban a dar en la madre a la tumba hombres por caliente. Una la agarró de las greñas y otra le dio de madrazos donde le cayeran, y le dejaron la trompa de puerco. Adriana por más que quiso defenderse, no podo contra las dos viejas que estaban dispuestas a plancharla. Después de madrearla le dijeron que si saben que anda con su marido, la van a sacar de la zapatería y jalándola de las patas, la van a arrastrar por todo la calle de Guerrero, hasta que se le desgaste la cola. Llegó otra empleada que estaba muy mamada, y les dijo que qué chole, que la dejaran, al ver que las iba a descontar, le aventaron sus cremas y se salieron.
La empleada las alcanzó y a las dos las golpeó, que no le supieron ni a melón, y les dijo que si las volvía a ver por el negocio, se les iba a aparecer el diablo encuerado en un callejón sin salida. Se llevó a su compañera al Hospital General para que le curaran las lesiones, porque de la cara la habían dejado como el monstruo de la laguna negra.
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