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UN INFIERNO BONITO

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POR POCO Y QUEMAN A UN LADRÓN

A un ladrón lo agarraron con las manos en la masa todos los del poblado San Antonio Zaragoza del municipio de San Salvador. Aparte que le dieron en toda la madre por cacomiztle, se lo llevaron arrastrando de las greñas, lo pusieron en el centro del pueblo donde lo iban a matar a pedradas, mientras que otros de los vecinos andaban buscando a dos más que se les escaparon, luego de que se habían metido a robar en una casa habitación.

 

200 personas, unidas en un solo grito, se desgañotaban, se escuchaba a dos kilómetros a la redonda, y se repetía por el eco entre los cerros, que espantaban a los perros y hacían rebuznar a los burros. “¡Quémenlo, quémenlo!”. El pobre delincuente los miraba con ojos de piedad, pidiéndoles que lo perdonaran, que ya no lo volvería hacer. Pero no le hacían caso, le soltaban los madrazos y le decían “¡Cállese el hocico!”.

Los violentos hechos sucedieron la noche del sábado en el barrio conocido como La Casita, donde una mujer con sus dos hijas regresaban a su casa, muy contentas, después de asistir a una comida familiar. De pronto se dieron cuenta de que adentro de su casa había tres sujetos desconocidos que estaban robando sus pertenencias. Al ver que entraron con un garrote en la mano las mujeres, se salieron como tapón de sidra los 3 bandidos de Río Frío.

La afectada de volada comenzó a gritar como loca, tal parece que le estaban apretando el gañote. Tocaron la campana que es la señal de que un ladrón anda suelto. Todos salieron armados con lo que pudieron. A grandes rasgos, una de las mujeres les dijo que acaban de robar su casa. Los vecinos se organizaron haciendo un fuerte operativo de búscalo y desmádralo. Rápidamente se metieron por el cerro, a localizarlos, y vieron que dos de ellos corrían por una ladera, pero al otro no le dio tiempo en montar a su caballo, y se lo fregaron.

Estaba tomando aire, debajo de un  árbol, cuando le cayó la chusma. Dijeron que no se lo iban a entregar a la policía, que ellos iban a tomar justicia con su propia mano. Comentaron entre ellos, que el presidente Peña le faltó en sus Reformas hacer una para que a los ladrones los castigara la gente cuando los encontraran con las manos en la masa, desmadrados por el pueblo.

Informaron al delegado de la comunidad, que estuvo de acuerdo con ellos y mencionó que ya lo tienen gasta el copete. Dijo: “vamos a darle un escarmiento, como ejemplo a los demás”. Y sobre el muerto las coronas. Comenzaron a madrearlo, lo paraban, le pegaban, lo patearon. Estaba todo sangrado, pero no lo dejaban. Su idea era desmadrarlo. Lo pararon de las greñas y le dieron en la chirimoya. Dos personas le levantaron, lo agarraron, uno de cada pata, y se lo llevaron arrastrando hasta la plaza del pueblo. Llegó con la ropa desgarrada por el arrastre, se rompió el pantalón, y tenía todas las nalgas de fuera.

En la plaza principal lo exhibieron, y dijeron que le iban a cortar las manos por ladrón. Tocaron las campanas de la iglesia y salieron todos los habitantes, a ver qué Pez. Llegó mas gente, se reunió donde lo tenían rodeado para que no se escapara. Al ladronzuelo le sudó la cola cuando llegaron varias gentes trayendo leña y gasolina, con que lo rociaron y esperaban la orden para prenderle un cerillo y quemarlo vivo.

El sacerdote del pueblo, el padre Caralampio, habló con los cabecillas de la enardecida turba, diciéndoles que si lo iban a matar, que fuera de otra forma, porque quemarlo dejaba un olor a perro muerto.

Se lo llevaron a las instalaciones de la delegación comunal donde lo encerraron en el área de retención primaria. El detenido estaba todo golpeado, ya no lloraba, se le habían terminado las lágrimas, y nada más hacía como gato. Lo salvó la campana cuando llegaron docenas de uniformados a su rescate, pero les dijeron que no se lo iban a entregar, pues ellos lo que querían era matarlo para terminar con todos los ratones, y los dejen vivir tranquilos.

Los uniformas vieron que eran más de 500 hombres y mujeres, y le sacaron al parche para quitárselo, mejor lo que hicieron fue ver los toros desde la barrera, porque vieron a los vecinos furiosos, que mejor no le buscaron tres pies al gato.

Era pasada de la medianoche. Nadie se movía de su lugar. Nuevamente sacaron al Ratón, lo comenzaron a golpear, exigiendo la presencia de autoridades de alto mando, como el director de seguridad o el procurador, y no querían la presencia de Nahuales con uniforme. Ellos querían negociar con un pliego petitorio.

Solamente en esa forma dejaban que se llevaran al detenido, porque le encontraron unos collares y cadenas de oro así como una fotografía y todos los calzones de las afectadas. Por eso causó indignación a los vecinos que molestos, mencionaron que las bandas se han multiplicado en esa zona en los últimos meses, y demostrar la incapacidad de la policía municipal, que cada que los llaman brillan por su ausencia. “Si no viene el alto mando, éste no sale vivo, y háganle como quieran”.

De momento se presento un individuo bien vestido, al verlo se quedaron  callados, y comenzó a decir: “Silencio ranas, que va a cantar el sapo, sean más humanos, ustedes tienen la razón de defender su patrimonio, pero díganme, quién es más ladrón, este pobre hombre que han golpeado, o el delegado de la comunidad, Armando Ordóñez”.

Hubo un murmullo entre lo presentes. Discretamente agarraron piedras. El individuo desconocido, de rabito de ojo los miró, y antes de que actuaran, les dijo: “Todo aquel que esté libre de pecado, que aviente la primera hermana”. Le aventaron de piedras, parece que le estaban tirando al negro. Lo agarraron de las greñas dándole de cachetadas y golpes en el hocico. Lo obligaron a que le pidiera disculpas públicamente al delegado de la comunidad, que al acercárseles, se les escapó. Salió como alma que lleva el diablo, corrió a todos los que le daban las patadas, y ni el polvo le vieron.

Entrada la madrugada, los inconformes al no tener respuesta de las autoridades, sacaron por segunda vez al ladrón, acercándolo a la lumbre de una fogata que tenían en un tinaco, y decían que iba a ser quemado si no decía su identidad, porque no había querido decir su nombre. Les contestó que se llama Joaquín Guzmán Hernández, originario de la comunidad El Olvera, de ese mismo municipio.

Llegaron varias camionetas patrullas, el director de seguridad municipal, el comandante Pistolas, el jefe de la Coordinación de Investigación, y entonces se logró que una comisión de funcionarios estatales de gobernación y del Ministerio Público dialogaran con la gente, acordando la entrega del detenido.

Antes de irse a su casa, les dijeron que le digan al presidente Peña que incluya en su reforma cómo acabar con los ladrones, porque con una multa salen fácil y vuelven a las andadas, y pagan el pato las víctimas. También que paren la delincuencia con los encapuchados que van a aventar piedras a los soldados de Guerrero, que es una vergüenza que unos indios guarachudos se burlen de las fuerzas armadas. Se llevaron al delincuente y ellos regresaron a sus labores, y ya no se habló más del asunto.

 

ASALTO ARMADO A UN GRUPO “AA”

Robaron una costosa máquina. A los delincuentes, la policía no les vio ni la cola, porque nunca hacen rondines de seguridad. En menos que canta un gallo, dos grupos armados hasta los dientes, le entraron con dos asaltos en los municipios de Zempoala y Epazoyucan en agravio de 15 personas congregadas en un la reunión de un grupo de alcohólicos anónimos, así como instalaciones de una asfaltadora de donde se apoderaron de una camioneta, maquinaria pesada, celulares y dinero en efectivo.

El primer reporte lo recibió la policía, fue el domingo pasado, a las doce de la noche. La encargada de la granja de los alcohólicos anónimos, Carina González Arteaga, informó que el grupo de 6 sujetos armados habían entrado a sus instalaciones que se encuentran en la con munidad de Tlaquilpan, municipio de Zempoala. En un abrir y cerrar de ojos, los delincuentes despojaron a 15 ex borrachitos que se encontraban en una reunión.

Ella misma declaró que el grupo armado se llevó una camioneta tipo Voyager, color verde, así como pertenecías de los asistentes, entre telefonos celulares, carteras y dinero, que el monto de lo robado es un buen de dinero. Una vez que tenían el botín huyeron, no sabe a dónde.

Por otro lado, fue reportado que a las cuatro de la mañana del domingo, fue cometido el robo en la asfaltadora que se encuentra en la comunidad de Xochihuacán, municipio de Epazoyucan. Después de cometer el robo, amarraron y amordazaron al velador y con toda libertad, se llevaron una excavadora Carterpilar, una planta eléctrica, un celular y 14 mil pesos. Dijeron los policías que se trataba de los mismos pillos.

ALCALDE DE SANTIAGO DE ANAYA ESTÁ EN BRONCAS

Desempleadas lo denunciarán en México y Estados Unidos. No sabe en qué problemón se metió el presidente municipal Fidencio Gachuz Ramírez. Pondrán su demanda ante la embajada de la Unión Americana y en México, estará frente a los tribunales federales, por el despido injustificado de dos trabajaras. Muy fácil fue decirles que se largaran, sin saber que se ha echado la soga al cuello, ignorando las consecuencias penales que podrían repercutir de forma negativa.

La empleada que despidió es norteamericana. En una entrevista que se le hizo a Karen C. López, de nacionalidad gabacha, dio a conocer que mantiene su estancia en el país mexicano en forma legal, así fue contratada al inicio de la administración pública, en el año 2012, para auxiliar en los trabajos del área municipal de migración.

Sin embargo, no la pelaban en esa oficina, ella pidió atender otro sitio. El alcalde le ofreció que diera clases de inglés con un salario de dos mil pesos quincenales. El curso fue con éxito, que después recibió la orden de dejar el kínder y atender la escuela Secundaria Justo Sierra. Ella dependía de la Dirección de Desarrollo Social, atendida por Félix Larrieta.

Un  día acudieron a inspeccionar unos trabajos en la comunidad de Hermosillo. Aunque ella se resistió debido a que sus funciones eran otras y llevaba zapato de tacón alto, el director la obligó. Al dar un mal paso se lesiono una pata y ya no pudo continuar su camino; sin embargo, el funcionario Félix, la amenazó con atenerse a las consecuencias si no concluía su recorrido. A pesar de todo, ella pensó como lo hacen sus paisanos cuando van a la guerra, ni un paso atrás.

Pero el dolor era insoportable, viéndose obligada a continuar con la misión. La revisó un ortopedista, que le dijo que el tratamiento sería muy costoso, y para ello necesitaba dinero, de preferencia dólares. Al solicitar a la alcaldía, se negaron, le dijeron que con el recorte del presupuesto no le alcanzaría ni para darle para que se curara un callo.

Debido a que se iba a curar la pata y se iba a tardar varios días, pidió que le dieran una incapacidad y se incorporaría hasta el próximo mes de marzo. El directo Félix Larrieta, le indicó que podía retirarse sin problema alguno, y que su salario se lo depositarían en forma normal y puntual, pero eso resultó mentira, pues la última quincena que cobro fue la del mes de enero. Fue acusada por abandono de trabajo y le cantaron las golondrinas.

Regresó al municipio de Santiago de Anaya pese a la condición del presidente municipal, quien humilló a la mujer, la encaró con varios directores y todavía permitió al director de Desarrollo Municipal comportarse en forma vulgar, al ofenderla y hacerle preposiciones inmorales, “ay canijo”. En una reunión con el alcalde y Félix Larrieta, acudió con dos regidores quienes fueron testigos del mal trato, las ofensas, las risas de burla, el presidente pidió documentos de una institución pública, porque los que presentó dijo que no servían.

También el mandatario municipal le informó haber recibido una carta de migración que según él, le preguntaron sobre su comportamiento laboral de ella “y que si no me callaba me iba a deportar como lo hacen con los paisanos mexicanos, ignorando que estoy en estancia legal, con  pruebas físicas y auto video y texto, lo acusaré por el despido injustificado así como el de acoso laboral en mi contra”. Karen C. López  en próximos días acudirá ante la embajada  norteamericana a pedir defensa legal para que se enchilen al naco presidente.

En otro caso muy parecido, la víctima Victoria Jaén Gaspar, quien fue directora de Turismo, inconforme con el dictamen de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje en el Estado, procederá contra el ejecutivo municipal en los tribunales federales por un cese injustificado. Trabajó en ese cargo durante el primer año de gobierno municipal, pues en enero del 2014 le notificaron su baja. “Nunca hubo  argumentos, sólo me pidieron firmar la renuncia y en ese tiempo lo di a conocer públicamente, por medio de un periódico, cuando presenté queja en la junta de conciliación de Pachuca, y me dieron la razón”.

Incluso, al acudir con el síndico procurador Hilario Mejía, sin justificación alguna, estuvo sin chistar, sólo respondía a los cuestionarios del presidente municipal, que decía que  no tenía dinero para responder la demanda legal, porque el municipio es pobre. En la segunda cita “Algo me pasó, desconozco qué, pero las autoridades de la Junta Local de Conciliación me dijeron que siempre no tenía razón, así que me ofrecieron un finiquito de 4 mil 500 pesos, es la cuarta parte que según la ley me corresponden, así que recurrí a los juzgados federales a interponer demanda, porque el procurador de la defensa del trabajo hizo caso omiso a las violaciones laborales en mi agravio”.

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