POR UN PELITO SE LA LLEVAN
La iban a secuestrar pero se la pelaron, porque se aventó del auto en marcha. Una joven universitaria, vecina de Tulancingo, estuvo en un tris de que la secuestrara un sujeto, quien se la llevó en un automóvil.
Cuando iba el automóvil iba a gran velocidad, abrió la puerta y se aventó. La muchacha echó maromas y quedó toda raspada. Unas personas la ayudaron y la acompañaron a presentar formal denuncia ante el agente del Ministerio Público.
La agraviada, de 19 años, expuso que un tipo se le acercó y le arrebató su mochila donde llevaba una Laptop, documentos de la escuela y dinero. Ella es alumna del tercer semestre de la licenciatura en Desarrollo Sustentable. Como a las 9 de la anoche llegó a la Central de Autobuses, esperando la unidad que la conduciría a Tepehuacán.
Cuando, sorpresivamente, un sujeto la jaló y con amenazas de muerte, se la llevó hasta donde está la base de taxis, frente a donde estaba la presidencia municipal.
La subió a un automóvil de modelo del año del caldo, y arrancó con una mano en el volante y con la otra empuñando una filosa navaja. Se fue rumbo a la colonia Napateco. A pesar de que temblaba como gelatina, trató de grabar lo que pasaba con su celular. El secuestrador solitario se dio cuenta y le pegó.
Ella estaba viviendo la pesadilla en el fondo del infierno, y lo que hizo fue abrir la puerta del coche y se aventó un clavado al piso. El maleante no se paró, se siguió de filo. Ella quedó aturdida por el miedo, porque el lugar era solitario y estaba oscuro como boca de lobo.
La muchacha se levantó, llegó a su domicilio y no le contó nada a su jefa porque está enferma de la molleja y podría empeorar de la impresión. Regresó y puso su demanda. Pidió que los agentes investigadores traten de agarrar a ese desgraciado que le robó su mochila.
Por los círculos policíacos se comenta la noticia, que pasa de boca en boca, que ese cuate no era secuestrador, porque andaba de mendigo en una carcacha. Lo que el tenía eran negras intenciones como darle para sus tunas y luego abandonarla. La estudiante se las mascó y por eso se aventó.
NO SE QUIEREN COMO HERMANOS
Broncas familiares, madrazos y jalones de greñas. Por poco le da la calambrina a María Concepción, pues a su cachorro Fidencio Godínez le pusieron sus orejazos, por lo que fueron a poner su demanda.
Declaró ante el representante social que Cecilia Godínez es su cuñada, y que todo comenzó en el popular barrio de San Bartolo, en la calle Yucatán, donde se armó una escandalosa pelea, ya que un mono platanero que nada tiene que ver en el asunto, dicen que le anda llegando a Cecilia, y lo manda a que los moleste.
Comentó la señora que el problema es por la casa que le dejó de herencia su ahora extinto marido, y se la quieren quitar sus familiares de éste, quienes abusan porque la ven sola, con dos jóvenes de 15 y 17 años, a quienes les jalaron de las greñas y los amenazan con echárselos al plato.
Llegó un mono a darle de patadas a la puerta, como mula, gritándole que abriera para darles en la madre. Luego llegó la cuñada Cecilia, y entre los dos hicieron un coro: “que abra” “que abra”. La señora, con mucho miedo, se asomaba por la rendija, y vio que la vieja llevaba un palo, y atrancó más fuerte.
Cuando empujaron la puerta, ya la estaban abriendo. Llamaron al 066, llegaron los uniformados, y se echaron a correr a su casa. La señora María Concepción explicó a los policías los problemas que tenía. Fueron, tocaron y no les abrieron.
Luego que se fueron los policías, de nuevo llegaron a empujar la puerta. La agraviada habló al 066 y al llegar, se volvieron a echar a correr y se metieron a su casa. Cuando se fueron los policías, otra vez fueron a patear la puerta. Volvieron a llamar, y en el 066 la mandaron a la goma.
Les dijeron que no estaban jugando a las escondidillas, que de una vez salieran y se dieran en la madre. Por eso fueron a poner su demanda, por amenazas y daño en propiedad ajena, porque a la puerta le zafaron las bisagras.
UN METE MANO ANDA SUELTO
Sabino Hernández Jiménez, de 51 años, vecino de la calle San Pedro 124 del fraccionamiento Nuevo San Antonio, en Pachuca, desde chiquito fue mete mano; se lo hacía a su jefa cuando quería su chichi, pero se le quedó la costumbre y ahora de viejo, la mete pero más abajo del ombligo.
El día de ayer caminaba como si nada, como a las 11 de la mañana, parecía soldado porque braceaba al caminar. Cuando pasó una mujer, le metió la mano, y a la señora no le gustó porque no le pidió permiso; echó un grito que espantó a un viejito, quien se cayó al correr. El tipo mete mano se siguió de frente, esperando a otra víctima para hacer lo mismo.
La fémina que no dejaba de gritar desaforadamente, haciendo que llegaran los uniformados que andaban de servicio en la avenida Revolución, preguntándole qué le había pasado. Les dijo que ese hombre que iba a prisa, pasando, pasando le metió la mano debajo de su vestido y le apretó sus partes íntimas. Los oficiales lo atraparon y les contestó que es inocente, que él no fue, fue Tete.
La quejosa les señalaba con el dedo, adónde le había metido la mano, y pidió que se lo llevaran al bote para que le den un escarmiento por haberla agarrado con sus cochinas manos, que a lo mejor ni se las lava.
Comentó otra señora, que es el mismo que ayer se despachó con la cuchara grande cuando paso una jovencita, a quien le hizo lo mismo, y por la vergüenza lloró y se fue por la avenida Juárez. Otra dama afirma que a ella también le tocó pero no lo denunció porque si lo sabe su viejo, es capaz de cortarle la mano.
Sabino está en la cárcel, y si a usted le han metido la mano en plena calle, no lo piense mucho, y vaya a la Dirección de Seguridad Pública para que lo denuncie. Que se ve con cara de menso, pero es abusado, pues lo hace cuando van solas las mujeres, y cuando pasa un greñudo, primero investiga a ver de qué sexo es.
EL HAMPÓN SOLITARIO
Con un desarmador en la mano, un pasajero se subió a un taxi y el chofer, que iba tragando camote, no se dio cuenta de sus negras intenciones. Le dijo que lo llevara a Fernández de Lizardi. El ruletero aprovechando el semáforo en alto, encontró a uno de sus chismosos compañeros, y quedaron de verse en la noche para echarse una cheve. Al otro baboso tampoco le llamó la atención que el usuario llevaba en la mano un destornillador.
Por la calle Nomeolvides, y nunca la va a poder olvidar el taxista, el pasajero le dio un piquete con el desarmador en las costillas, y le ordenó: “Dame todo el dinero que traigas o te lo meto”. El chofer sintió mucho miedo, que se orinó en los pantalones, y le entregó todo lo que llevaba de cuenta, lo del refresco y para una torta que le había dado su vieja.
El malandrín le buscó en las bolsas y le quitó la cartera con mil pesos, su licencia de manejo, credencial de elector y una estampita del Hombre Araña. Acto seguido, sacó el dinero y le aventó la cartera, que iba a recoger el trabajador del volante, pero en eso recibió un puntapié en la cola, que se dio un tope en el carro.
Había mucha gente que los vio, pero nadie intervino porque pensaron que estaban jugando luchitas. El pillo le intimidó con la herramienta, y se fue caminando como si nada. El chafirete tomó su nave y fue a interponer formal denuncia. Poco después el MP lo mandó a llamar para decirle que habían agarrado al hombre del desarmador, pero resultó que era un mecánico, y no el que lo asaltó.
SE LO LLEVARON DE CORBATA Y MURIÓ
Sin identificar se encuentra el hombre que salió disparado como el hombre bala, en tanto el chofer homicida huyó como lo hacen todos los cobardes. Eso fue en la carretera México-Pachuca; pero vamos a ver qué pez, porque ya son muchos los arrollados, y hay que poner un remedio, si no van acabar con los vecinos.
Trágica muerte encontró un hombre desconocido, como de 40 años, al ser atropellado, en la madrugada de ayer, sobre la autopista México –Pachuca, en el tramo de la colonia Matilde, donde pasan los carros como diablos. Dicen los testigos que el madrazo lo recibió el peatón por la retaguardia, como a las 6 de la mañana, a altura del centro nocturno “Candela”. Es todo un misterio, pero seguro que salió de ahí y no se fijo al atravesar, y en estos momentos está rindiendo cuentas con San Pedro.
Tampoco se han presentado sus familiares al depósito de cadáveres para hacer la identificación del cuerpo. Entre sus ropas encontraron una credencial a nombre de Arturo Estrada López, de 41 años, con domicilio en la avenida Mariano Escobedo 112 de la colonia Anáhuac, delegación Miguel Hidalgo de Distrito Federal, pero nadie ha confirmado si es él. Los elementos de la Coordinación de Investigación que acompañaron al MP para dar el banderazo y levantar el cadáver, guardan silencio. No sabemos nada, cuando lo sepamos se los decimos.
YA SE LA TENÍAN GUARDADA
Hace dos años se hizo el chistoso de secuestrar a una menor y después se fue a los Estados unidos de Norteamérica, pero ya lo reportaron y está sacando la cabeza por las rejas.
Fausto Ocadiz Torres así se llama el canijo, y no habrá quien lo saque por encajoso. Tiene dos años de habar participado en el secuestro de una menor y se pelo de casquete a Los Ángeles, California; sin embargo, los agentes de la Coordinación de Investigación lo tenían apuntado en la lista de los que se quieren pasar de lanza, y estaban esperando a que las autoridades migratorias de aquel país lo mandaran y cuando llegó, se lo empinaron.
Fausto o Francisco Ocádiz Torres, de 28 años, al momento que pisó tierra mexicana, fue trasladado a la hidalguense y recluido en una bartolina, a disposición del Juez Penal, pero vamos a ver cómo estaba o estuvo la movida.
El 31 de agosto del 2010, Fausto secuestró a una menor trasladándola a una casa de seguridad en el municipio de Metepec. Nadie sabe, nadie supo si cobró o no le pagaron el rescate.
Lo único cierto es que que se peló para la frontera donde pasó el muro de la vergüenza, y estaba seguro de que la policía se la había persinado. Sin embargo, no contaba que el brazo de la justicia se lo iba abrochar, porque los agentes le pisaban los talones y estaban listos para echarle el guante, sólo que no podían ir por él porque les dijo el director, que pagaran la gasolina, y mejor lo esperaron. Lo bueno es que ya está bien guardado en un calabozo.
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