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UN INFIERNO BONITO

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ACUSAN PENALMENTE A EXDIPUTADO

Esta nota tiene pánico, horror, miedo, angustia y temor.

Por lo tanto es clasificación C, exclusivamente para adultos.

 

Puede tener amenazas, palabras obscenas.

Las mentadas de madre usted las puede decir conforme lo lea.

No es aceptada para novios que se quieran casar con un ex político.

Comenzamos con un carnal que es amenazado de muerte por el suegro que pretende que le dé a su hija una pensión millonaria. El agraviado anda muy preocupado, teme por su integridad, el pobre camina como menso, no encuentra la puerta para salir de esa bronca, porque el exdiputado local Mario Perfecto Escamilla Mejía le gritó a su ex yerno que no sabe cómo le vaya hacer porque tiene que pagarle lo que por ley le pertenece a su hija.

Le dijo que él es muy amigo del gobernador, del procurador de justicia, de otros funcionarios, con el hueso que agarró de diputado le dio mucho poder y al momento que quiera le va a dar en la madre, que no lo ha hecho porque primero tiene que pagar lo que se le pide. Su familia de Víctor López Morales le da ánimo para que no le tenga miedo, que perro que ladra no muerde, que no tema porque solamente Judas temió.

El agraviado le echó muchas ganas poniendo en juego su cuero, se presentó a la redacción de prensa para que lo dijeran a los cuatro vientos, que el exdiputado lo tiene amenazado. No sale a la calle porque tiene miedo que en cualquier momento le vayan a dar un plomazo a medio perro.

Haciendo pucheros, les explicó a los reporteros, que por un  pelito lloran junto con  él: “tengo mucho miedo de que les hagan daño a mi familia, el mono ése y su hija tienen una ambición desmedida y están cortados con la misma tijera. Su hija se llama María Concepción Escamilla Torres, conocida en el alto circulo social como “Concha”, y se han pasado de lanzas al querer que les pague una pensión alimenticia pera mis dos menores hijos”.

Esta endemoniada historia, que parece que fue sacada del fondo del infierno, cada que la recuerda le suda la cola y le dan ganas de correr. Todo comenzó en un juicio de divorcio en el Juzgado Primero Familiar de Pachuca, Hidalgo, tierra de trabajo donde no hay trabajo.

“María Concepción es aconsejada de su padre el ex representante popular, quien mediante tráfico de influencias, recurrió a las artimañas que usan en el Congreso, en procesos y corruptelas, y al estilo de las viejas prácticas viciadas, pretende hacer efectiva una desmedida pensión. La señora “Concha” quiere que le dé ciento ochenta mil pesos mensuales así como 200 mil anuales para vacacionar, una camioneta que tiene un precio de 800 mil varos y cambiarla cada dos años, así como propiedades escrituradas a su favor, según ella, todo es para la mantención de mis dos hijos, de de 5 y 7 años, pero la está zurrando porque se casaron por separación de bienes”.

Víctor al escuchar todo lo que pedían, por poco da el mulazo, se le bajó la moral a manera que se tropezaba con ella, caminó con los brazos colgados, como si le pesaran las nalgas, aunque después vinieron chispitas a su cerebro y dijo en voz baja, “que no mamen, quién en su sano juicio creyera que dos niños de esa edad necesitarán cantidades que sólo las he visto con el tío del pato Donald, lo grave del meollo, es que los niños están siendo aconsejados por su  madre, abuelo y abuela, privándoles de convivir conmigo desde hace un año y medio, pese que hay un mandato que confirma y autoriza tal convivencia, ordenado por la jueza del Juzgado Segundo Familiar de Pachuca.

Dijo Víctor que los derechos humanos de los dos menores como del suyo propio, han sido pisoteados por una red de complicidades e impunidad gestada por el cavernario Mario Perfecto Escamilla, quien lo apantalla con sus palabras:

“Yo fui diputado, he trabajado en el gobierno toda mi vida, el procurador acude a mi palco a ver el futbol, a mi cumpleaños, eso es suficiente para tener un apoyo, puedo mandarte a matar sin sufrir ninguna consecuencia”. El declarante agregó: “Al escuchar sus palabras sentí que me tragaba la tierra, y le saqué al parche, desde ahí al ver al viejo, le tenía más miedo que al coco, porque es un mono que pudiera cumplir sus amenazas, por eso hago público un llamado a las autoridades, que no sigan permitiendo las mañas de antes.

“En este momento solamente el amparo de la justicia federal me ha librado de ser víctima de la detención arbitraria. No quiero imaginar qué pasará con el señor Mario si cuenta con su fuero, porque si es eso, creo que la justicia del estado de derecho no me ampara, estoy asustado de todo lo que me pide, me siento como un león acorralado”.

 

SE ECHARON AL PLATO A “EL FÍGARO”

Manuel Hernández era un peluquero de los buenos, vivía en la calle de Bravo, y tenía su peluquería en la calzada Mejía. Antes de irse a su trabajo, se sentaba a desayunar, pero había veces que se levantaba y rápido buscaba la puerta para no escuchar el hocico de su vieja.

Tenían 6 hijos, tres mujeres y tres machines. Las mujeres estudiaban en la Prepa Dos, en la secundaria y un burro que nada más terminó su primaria. Su mujer se llamaba Macaria pero nunca se llevaron bien, pues en lugar de darle el besito y la bendición, le mentaba la madre.

La señora era la buscabullas, era la que comenzaba los alegatos y poco a poco se iban calentado y el que salía bailando era “El Fígaro”. Un día la señora estaba como agua para pelar pollos, y le dijo: “Antes de que te vayas, déjame dinero, porque no me alcanzó”. El peluquero se la quedó mirando y le dijo: “Cómo que no te alcanzó”. Ella le respondió: “Pues no, Gloria se tuvo que ir caminando a la prepa porque no tenía para el camión”.

Manuel se defendía diciéndole a su mujer cómo era la situación, que estaba trabajando con números rojos porque los jóvenes de ahora prefieren andar greñudos y no van a la peluquería, que había veces que le caían tres clientes, que iban a pelarse varios viejitos pero como son adultos mayores, pedían el descuento de 50%, era poco lo que les cobraba.

La señora le contestó: “No te hagas el chillón, hay veces que he ido verte y tienes muchos greñudos”. Él repuso: “Sí vieja, pero cuando tengo gente tengo que ahorrar para pagar el local de la peluquería, la luz y el permiso,  aparte tengo que entrarle para pagar lo mismo aquí, el agua, el predio y otros cositas que salen como comprarles ropa, zapatos. Estoy tan jodido que ni chícharo tengo”.

Ella le contestó: “Si de veras me quisieras, habías de hacer lo que el presidente Peña, que le regaló a la Gaviota una casa que vale muchos millones de dólares, y aquí vives de arrimado, nomás esperaste a que mi mamacita se muriera y te hiciste el chistoso con el pretexto de que me ibas a cuidar, que no me falta nada, y parezco la Cenicienta”.

Manuel le dijo: “No te chispes, vieja, porque me cay que ya me llenaste el buche de piedritas, y el día menos pensado ya no voy a regresar, y es cuando vas a chillar, pero vas a extrañarme, y de rodillas vas a ir a buscarme”.

La fémina le respondió: “No esperes el momento, lárgate ahorita, voy por tus dos pantalones, dos camisas y unas chanclas viejas”. La señora se las aventó y Manuel las recogió, rozándosele los ojos de lágrimas.

Llegó a su peluquería y se puso a trabajar, por desgracia ese día no le cayó ni un  cliente, y fue mejor, porque con el coraje que le hizo pasar su vieja,  lo hubiera dejado sin orejas. Bajó la cortina y fue a una taquería de la esquina para comprar una chelas. Se llevó un six, bajó su guitarra y cantó canciones de amor porque estaba dolido. Ya eran las 9 de la noche cuando llego un señor alto, vestido de ranchero, y le dijo que se le echara una peladita. “Siéntese señor, cómo quiere su corte de pelo”.

“Nomás las puras puntas, es que mañana temprano tengo una pachanga y me chivea llegar greñudo”. El peluquero en un momento, con la navaja le cortó el cuero. Rápido, “El Fígaro” le echó alcohol el cliente, quien se paró hecho al fregada, y le dijo: “Está usted borracho, señor”. Como nunca le había pasado una cosa similar, le dijo que estaba distraído, que nada más fue una cortadita, pero si quería que no le pagara.

El señor le dijo que no, que mejor por qué no le invitaba una cerveza. Ya ni lo terminó de pelar, le dijo que con  mucho gusto. No tenía prisa de llegar a su casa porque sabía que su vieja había atrancado la puerta. Bajó la cortina y a punto de chillar, le contó lo que le había pasado. El cliente le dijo que las viejas son la perdición del hombre.

Las cervezas se habían  terminado, y le dijo “El Fígaro” que si se iban a tomar a otro lado, que él pagaba. El señor le dijo que no, que lo esperara, que iba a comprar un pomo. Poco tiempo después llegó con otro señor y se lo presentó, le dijo que era su compadre Jerónimo, pusieron una mesita, ya que el cliente había traído dos botellas de bacardi, refrescos, hielos, vasos y se pusieron a tomar.

“El Fígaro” les había dicho a los invitados que no hicieron ruido porque podría la policía pasar y hacérselas de tos. Lo echaron en medio y buscaron la forma de emborracharlo y en poco tiempo lo lograron. Le dijeron que lo iban a acompañar a su casa, que les dijera adónde vive. Al peluquero se le perdió la brújala, y ya no se acordaba adónde vivía. Como no había desayunado ni comido ni cenado, se le subió el alcohol de volada.

Los dos hombres lo llevaban de palomita, y se subieron por la escuela Justo Sierra. En uno de los callejones de la calle de Reforma, uno de ellos le quitó su maletín, que no soltaba ni para ir al baño, y lo aventaron de cabeza a la banqueta, a modo que se la abriera. Le dieron de patadas, de sus bolsas sacaron las llaves de la peluquería, y lo dejaron en medio de un  charco de sangre. Pensaron que estaba muerto.

Pasaron las horas, ya estaba amaneciendo. “El Fígaro” como pudo se levantó, y agarrándose de la pared llegó a la calle de Bravo. Su casa estaba a media cuadra, ya no pudo llegar, y se cayó. Llamaron a la policía y entre palabras que apenas se le entendía, les contó que dos tipos de cuidado lo habían robado pero no sabe quiénes son. Les pidió que lo llevaran a su casa.

Lo primero que hizo fue llegar a acostarse. Su vieja estaba que se la llevaba Pifas porque había manchado de sangre las sábanas. Levantó a sus hijos para que lo ayudaran a lavarse. Al sentir el agua fría recordó algo de lo que pasó. Le dijo a sus hijos que fueran a la peluquería, encontrando el local vacío. Se habían llevado dos sillas giratorias, sillas, su guitarra y sus ahorros que guardaba en un cajón. Para no hacérselas larga, se llevaron hasta la escoba.

Todo estaba perdido para él. Como pudo fue a poner su demanda a la Dirección de Seguridad Pública y lo mandaron al hospital para su atención médica. Ahí permaneció dos semanas sin recibir visitas de su familia. Cuando llegó a su casa lo corrieron y anduvo como perro callejero, de un  lado a otro. Cerca del jardín de la Plaza Independencia se lo llevó de corbata un camión y hasta ahí quedó la historia del peluquero.

 

ENCUENTRAN UN MUERTO EN UN  TALLER

Todo un velo de misterio encierra la muerte del propietario de un taller mecánico especializado en diesel, cuyo cadáver fue encontrado con un balazo en la cholla. Dijo un cuñado de la víctima, que se llamaba Acacio Velázquez Reséndiz, de 55 años de edad, lo encontró cuando fue a verlo a su taller porque tenían un bizne.

Alarmado, con su celular se comunicó al número de emergencia 066, y en cuestión de minutos llegaron varias patrullas de la policía municipal. Una vez que los gendarmes comprobaron que ya estaba tieso, pidieron la presencia del Ministerio Público para que diera el banderazo y comenzaran las diligencias de rigor.

Las autoridades llegaron al taller que se encuentra en la esquina que forman la avenida Pemex y calle Benito Juárez de la colonia El Chacón, la mañana del sábado. En el patio trasero del negocio, que tiene una casa de dos pisos, encontraron sin vida al maestro con un agujero en el coco. Algunos de los policías que no le habían visto el agujero, dijeron que a lo mejor se cayó desde el segundo piso, porque tenía la cabeza como calabaza. Otros dijeron que para ellos era un asunto de violencia, pero que debían de esperar hasta que llegaran las autoridades y lo mandaran al Semefo para saber qué le pasó.

Unas personas dijeron que ellos sabían toda la movida de lo que le pasó a Acacio, que estuvieron llamándole por teléfono pero no les contestaba, también dijeron a los agentes que el maestro lo que tenía de bueno para arreglar las carcachas, también le gustaba empinar el codo de a madres. Llevaba a algunos de su clientes con sus amigos, cerraban el taller y hasta no verte Dios mío. Eran días los que se pasaban chupando.

Después de dar el banderazo mandaron el cuerpo con el médico legista, que según sus investigaciones, se dieron en la madre y alguno sacó su pistola “Y Pum”. El mismo día llegaron sus familiares y aprovecharon para que se identificara el cadáver, y luego lo pidieron para darle sepultura.

 

DICEN QUE MATÓ A SU HERMANO

“El Trasudo” quedó encerrado en el Cereso de Pachuca por el homicidio cometido el uno de enero de este año en la colonia Felipe Ángeles. Es investigado también, como responsable de darle chicharrón a uno de sus carnales en Huauchinango, Puebla, y por eso llegó a Pachuca, huyendo desde hace meses.

Como habían dado a conocer en su oportunidad, entre 6 y 8 de la noche del uno de enero, fue asesinado de un balazo, calibre 32, Alfonso Mendoza Roque en una tienda de abarrotes ubicada en las calles de Porfirio Díaz y Deporte en la colonia Felipe Ángeles. Los agentes de la Coordinación de Investigación capturaron al responsable de nombre Alejandro, conocido en el bajo mundo como “El Trasudo”.

Llevaba una pistola Colt calibre 32. Este sujeto fue consignado ante las autoridades judiciales donde enfrentará un proceso por darle jaque mate a Alfonso Mendoza. Al mismo tiempo los agentes le llevaron un mariachi para que cantara que en Huachinango, Puebla se había echado a su hermano.

gatoseco98@yahoo.com,mx