“EL DÍA DEL MINERO”
El sábado pasado, 11 de julio, se celebró el día del minero. Los vecinos de la colonia 11 de Julio celebraron como todos los años, con una feria; otros, en cambio, hicieron fiesta en grupo, tocando temas, olvidándose del viejo minero por las nuevas generaciones.
Pero vamos a conocer un poco sobre la efeméride, el día 11 de julio del año 1934, las minas las tenían como dueños a los gringos, hubo mineros con mucho valor, que comenzaron a hacer ruido y lograron realizar un paro, se juntaron los mineros de Real del Monte, más de 10 mil de ellos, a las afueras de la Universidad, que se encontraba en la calle de Abasolo, estando apoyados por los mineros de Guanajuato y de otros Estados amenazando a los gringos y a las autoridades de realizar una huelga y cerrar las minas.
Se juntaron en total, 30 mil mineros, a la cabeza había un líder de nombre Agustín Guzmán, amenazaron con tomar las instalaciones y darles en la madre a todos los gringos.
Con el miedo y ver la decisión, ese mismo día los representantes de la Compañía Real del Monte y Pachuca solicitaron el pliego de peticiones, se los entregaron y esto es lo que querían: “Aumento del salario arriba del mínimo, que les dieran ropa para trabajar y equipo como: lámpara, casco de seguridad y zapatos, que se los daban pero se los descontaban. Pedían que quitaran las cargas de trabajo y turnos de 8 horas (no de 12, como se tenían). Que se hicieran dos tipos de contrato para las categorías por casa, que era de horas 8 horas normales; entrar a las 7 de la mañana y salir a las 3 de la tarde y que fueran ayudantes como: de Ademador, Rielero, Tubero o muestreador, y otros trabajos descansados, para eso no pedían propina, solamente el sueldo. El otro sería por contrato, que se tuviera un contratista, que conociera a la perfección la mina en sus rebajes, frentes, chiflones y planes y que les dieran participación de la plata, en general como una propina mensual a todos, de acuerdo con su categoría, incluyendo al cochero (peón), lo mismo de vacaciones al año de trabajo, con sueldo bien pagado. También pedían una Clínica Minera, para atender a sus familiares, un dispensario médico para los trabajadores enfermos de un día para otro, un hospital de la compañía donde los atendieran a los mineros accidentados de inmediato y pagarles la incapacidad sufrida en el accidente: como la falta visión, o la pérdida de alguna parte del cuerpo. Que ellos, por medio del voto, escogerían a aquellos que llegaran al Sindicato Industrial, de Trabajadores, Mineros y Similares de la República Mexicana, Sección 1 en Pachuca y Sección 2 en Real del Monte, con el siguiente cargo: Secretario General, Secretario Tesorero y otras secretarías que hicieran falta con la amenazas que si no se aceptaban lo que estaban pidiendo los mineros, de inmediato tomaban La Compañía Real del Monte y Pachuca”.
Todo quedó aceptado, el Hospital y el Dispensario Médico estaban en la calle de Allende y la Clínica Minera, en la calle de Cuauhtémoc. Donde ahora es el Sindicato Minero, pero con otra sección. Gracias a la primera votación, quedó como primer Secretario del Sindicato Agustín Guzmán y desde ese día, al 11 de julio, se le llamaría “El Día del Minero”
Así se dijo y así quedó, pero al pasar los años, fueron cambiando las cosas. Para ellos, pero no para el minero, que estaba peor.
Los superintendentes eran los que mandaban, como ellos querían cambiaban los turnos, se les quitó lo de la plata, las cargas de trabajo comenzaron y los trataban como ellos querían. A todos los mineros les entregaron los estatutos y acuerdos, pero no sabían leer.
Dentro de la mina, los contratistas cambiaron de nombre y ahora se llamaban “Barreteros”, obedecían las órdenes de los jefes, que eran superintendentes e ingenieros y no las del contrato colectivo de Trabajo. Los mineros de casa entraban a trabajar a las 7 de la mañana y salían a las 3 de la tarde, sin darles ningún dinero extra.
Los mineros de contrato entraban a las 6 de la tarde y salían a las 2 de la mañana y, a veces, más tarde, en el contrato estaba que tenían hora para entrar pero no para salir, con cargas de trabajo sin ninguna protección para la enfermedad de los pulmones, cuando no había agua, el perforista y el ayudante tenían que barrenar a polvo, y si se negaban, los corrían.
Eso ocasionó a los perforistas y ayudantes, que con el tiempo se sentían mal de los pulmones por la silicosis, tenían que ir al dispensario, donde les daban jarabe o les ponían una inyección muy dolorosa, para que se les quitaba la tos, no tenían que dejar de trabajar, eso a pesar de que su físico demostraba esa enfermedad por: la piel ceniza, estar delgados y tener problemas para respirar, tenían tos y la gente o la misma familia y compañeros, les decían que ya estaban cascados.
Nunca se supo quién lo dijo pero se corrió la voz que tomando pulque se curaban, por eso era que todos los mineros eran muy borrachos porque sabían que entre más tomaban, menos se enfermaban.
Las minas son profundas, con túneles de kilómetros, calientes, subir y bajar escaleras verticales, cargando las herramientas, llenado conchas que le caben 2 toneladas de carga cambiar los turnos se acostumbran, pero cada día se iba acabando el minero.
Los secretarios generales del sindicato cambiaban cada 4 años con sus compinches de trabajo y tesoreros, nunca arreglaron ningún asunto con la compañía. Eran borrachos pero no tomaban pulque, sino vino y vivían en alguna colonia, sus hijos y sus mujeres, andaban bien arregladas.
El Líder Nacional, Napoleón Gómez Sada, junto con el gobierno mandó hacer la colonia minera, la 11 de julio, que según ellos dijeron era para dos mil familias, y no llegó ni a la mitad. La necesidad de trabajar en la mina era porque en aquellos tiempos en los años 50 no había donde trabajar, la gente siguió viviendo en los barrios altos, sus hijos, la mayoría por necesidad, tenían que entrar a las minas.
Los gringos se quedaron a seguir haciendo de las suyas, a pesar de que no tenían vela en el entierro, las compañías mineras fueron vendidas al gobierno, todos se quedaron en sus puestos, sólo le agrandaron el nombre y se llamó Compañía Real del Monte y Pachuca, empresa Paraestatal.
Por mi parte, fui a buscar a mis compañeros que quedan y a otros para “no” darles un abrazo y festejar su día, deseándoles felicidades en su día y esperando que se acabe la pandemia. ¡Feliz día del Minero!