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UN INFIERNO BONITO     

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LE CORTARON EL SUEÑO DE SER PADROTE

Juan Manuel C. con domicilio en la calle de Abasolo, en Pachuca, vive como perro, ya se le pasó el camión y todavía se niega a casarse,  él sueña tener a una mujer como esclava.

 

Dice que el matrimonio es una guerra donde uno duerme con el enemigo, y asegura que las mujeres, son como las chamarras de cuero, muy bonitas, salen muy caras, después se arrugan y duran una eternidad. Con sus amigos siempre que toca el tema del casamiento, comenta que la mujer siempre quiere traer al hombre debajo de sus naguas, le quita el dinero que gana y lo manda  a trabajar tiempo extra.

 

Como es fotógrafo callejero seguido va al corredor de las caricias y se echa su taco de ojo, pero jamás piensa casarse, se ha vuelto amigo de varias sexoservidoras que trabajan en los antros, y les ha dicho que si quieren las retrata en traje de rana, a cambio de que se acuesten con él de a gratis.

 

El sábado pasado cambió de rumbo y se fue a los centros de vicio por San Agustín Tlaxiaca y el Durazno, a ver si encontraba a una damisela para padrotearla, era de madrugada, vio que entro al bar una mujer alta, rubia, tenia una minifalda, enseñaba la buena pierna y cuando se agachaba se le veían las muelas.

 

Se sentó sola, no le quitaba la vista de encima, no sabia que hacer, si llegarle o no, porque se veía que era una mujer mala, de las caras, que no se meten con cualquier indio bajado del cerro a tamborazos.

 

Se le acercó un hombre fornido, bien vestido y pidió una botella, luego discutieron y el hombre le pegó,de las greñas la sacó del centro nocturno, la aventó a la calle, diciéndole de maldiciones y mentándole la madre.

 

La mujer quedó tirada, Juan sabía que era la oportunidad de hablarle u ofrecerle lo que a ninguna mujer se atrevió a decirle.

 

La levantó y la metió a su carro, un Renault  del año del caldo, sin placas y bien madreado, no se sabía de qué color era. Le dijo a la mujer que hablaran, ella le contestó que iba hacer del baño, que no se tardaba, Juan se hizo miles de ilusiones, porque de ese momento comenzaba su carrera de padrote.

 

Regresó y  Juan Manuel le dijo que no fuera tonta, que él sería su protector, para que no le pasara lo mismo, que podía vivir en su casa, sin compromiso, él tenía muchos amigos que eran dueños de cabarets, y le iba a buscar el mejor en Pachuca.

 

Ella aceptó, le dijo que la dejara descansar y comenzaban desde el día siguiente, que la llevara a su casa, Juan llegó y como todo buen anfitrión sacó una botella, y sirvió dos cubas, pensado que iba a dormir acompañado de gratis, y después ganaría los pesos que le diera la mujer como su protector.

Le pidió dinero prestado y Juan le dijo que por el momento le daba 20 mil pesos, pero que ella se los tenía que devolver al triple, y brindaron una y otra vez, hasta que a Juanito se le fueron haciendo los ojos de cachucha, y se quedó dormido, no escuchó cuando cantó el gallo, despertó al medio día.

 

Cuando la busco no la encontró, se había llevado todos sus ahorros, así como sus joyas que tenía guardadas y su cámara, lo dejó a pata, porque se llevó su carcacha. Fue a buscarla y le dijo una de las viejas, que Vanessa, se había ido muy lejos, que le había platicado que se iba a casar con un charro de Jalisco, y que iba a dejar esta vida, por eso cuando se lo contó a su padrote le pegó y la echó a la calle, pero luego ella regresó y se despidió diciéndole que había encontrado a un güey, que quería padrotearla.

 

Juan Manuel, ya no escucho lo demás fue al Ministerio Público de Actopan, le contó que una prostituta se llevó sus ahorros de toda la vida y pide que la busquen para que se los devuelva, paso el tiempo y por ahí cuenta que Juan se juntó con una señora, que vende tamales, que lo trae corto, y lo manda a venderlos y no quiere saber nada de padrotes.

 

MANOS ARRIBA, PATAS A LA BARRIGA

 

Unos ladrones, que formaban una banda más shira que la banda limón, eran especialistas en robar camionetas Lobo,  fueron capturados, eran 5 canijos y una vieja panzona, que ya le estaba por salir el hijo y todavía andaba entre la bola.

 

Uno de ellos logró darse a la fuga, pero no hay pez, pronto lo agarraran, porque sus compinches tendrán que soltar la sopa. Estos son a los que les echaron el guante y se encuentran tras las rejas José Guadalupe de 18 años de edad, vecino del Estado de México, quien era el chofer de la camioneta que se llevaban por el rumbo de la glorieta 24 horas de Pachuca.

 

Juan Nicolás, de 36. Esta ya estaba más quemadito, Oswaldo Sánchez  de 18 primaveras vecinos de la comunidad de Chiconautla, Estado de México, y la vieja ratona Luisa Sánchez de 20 años.

 

Según el informe de los cuicos, se dijo que poco antes de las dos de la mañana, se recibió un reporte de robo de una camioneta Ford Lobo, F-150 placas de circulación del estado de Querétaro, y fue localizada en el Boulevard Colosio, junto a la escuela del Cenhies.

 

Ahí fue donde le pararon las patas, marcó el alto al chofer José Guadalupe Moreno García, cuando le preguntaron de la procedencia de la camioneta, les dijo que se la habían robado junto con unos changos, que venían atrás de él en un Ford Topaz, color azul marino placas del Distrito Federal.

 

En el Topaz viajaban Juan Nicolás, Oswaldo y Luisa, y también se les fue la lengua, porque antes de que les preguntaran dijeron que les pagaban 10 mil pesos por cada camioneta que llevaban y que tenían que entregar en Venta de Carpio, se los llevaron ante el Ministerio Público, declararon, que operaban en distintos municipios de Hidalgo, y era su especialidad eran las camionetas Ford Lobo.

Que esa noche habían intentado robar dos, pero uno de los dueños fue de chillón y les tiro el teatro, no dijeron quien era el otro canijo, que se les peló, pero ya lo tiene localizado y van a mandar a los Agentes de la Coordinación de Investigación, a que les pisen los talones y les echen el guante, para ponerlo en la sombra.

 

UN JOVEN GOLPEADO POR GENDARMES

 

Los agentes de Seguridad Municipal, fueron acusados por Eligio B. por abusos de autoridad, y los denunció que lo detuvieron injustamente y lo golpearon salvajemente, quedó menso, fueron los cuicos de Tulancingo.

 

Eso explicó Eligio de 18 años de edad, acompañado de sus padres acusó a los uniformados a grito abierto en el jardín de la Floresta, para que todo mundo se entere, y se cuiden de ellos, porque son unos policías, que no tienen jefa.

 

Dijo que desde hace meses, se dedica a reparar aparatos electrónicos en Almoloya municipio de Cuautepec, Hidalgo donde tiene su taller.

 

El martes, como a la una de la tarde acudió a la casa de un amigo, Gilberto Gómez, de la colonia Metitla de Tulancingo, cargaba una mochila muy pesada que lo hacía caminar de lado y dentro llevan un modular de un cliente.

 

Pasó una patrulla, se bajaron cuatro elementos con su fusil en la mano y le preguntaron qué estaba haciendo en ese lugar, les dijo que es la casa de su amigo y le iba a prestar herramienta.

 

Abrieron la mochila y le preguntaron de donde se había robado el modular que llevaba, les dijo que es de un cliente, no le creyeron, insultándolo que era cacomiztle y se lo iban a quitar madrazos.

 

Lo jalaron para subirlo a la camioneta patrulla.

 

Eligio, les dijo que porque, le dieron un chilacatazo en el hocico para que se callara, y le daban de macanazos en el lomo, porque no quería caminar.

 

Entre los cuatro policías lo cargaron y lo aventaron a la camioneta. Al llegar a la barandilla, lo metieron de las greñas, ante el comandante de guardia, vaciaron el costal y como encontraron varias llaves de automóvil, le preguntaron  cuántos automóviles se había robado en Tulancingo.

 

Les contestó que ninguno, le dieron con el puño cerrado, en la mandíbula, se fue para atrás, y lo jalaron de las patas, metiéndolo a un separo, dejándolo incomunicado.

 

Les dijo que tenía derecho hacer una llamada, contestaron que ahí no había teléfono público, una licenciada de nombre Cirila le dio orden de que lavara los baños, porque apestaban re feo.

 

Al pobre muchacho le pedían una multa de 8,000 mil pesos, dijo que no los pagaría porque no había cometido ningún delito, hasta la noche lo dejaron salir y le dijeron que se fuera derechito a su casa, porque si lo encontraban en la calle, se lo iban a empinar.

 

Al día siguiente llegó acompañado de su padre y acudió a la oficina de la contraloría, donde tomaron conocimiento de lo que les contó. Y desde ahí para los han citado muchas veces, y les dicen los oficiales que no han llegado los responsables, que le pegaron y que los que lo acusaron por el delito de robo.

 

Quiso pasar al Ministerio Público, le dijeron que estaba haciendo una diligencia media chipocluda y no podía distraerse llevando actas, él y su padre fueron a la Comisión de los Derechos Humanos, les dijeron que cuando tenga algunas pruebas concretas lo mandan a llamar.

 

LES ARROJÓ UNA GRANADA A LOS POLICÍAS

 

Se zurró y no tronó, eso fue en Cuautepec de Hinojosa, donde lo capturaron, hubo una movilización de agentes.

 

Braulio C, andaba hasta la madre de borracho, era un ex Policía Municipal de agua Blanca, y como lo trataron mal sus compañeros los uniformados, quiso hacerlos calabaza, y les aventó una granada, al ver que entró por la ventana algunos de los cuicos, que estaban de guardia se tiraron al suelo.

 

Después llegó la calma al ver que no hizo explosión, pero ya se habían movilizado los Agentes de la Coordinación de Investigación y policías de distintas corporaciones, locales y estatales, que agarraron al culpable que tiene el nombre que ya  les dije.

 

Le dieron en la madre, pensado que era un sicario, que quería darles chicharrón y resultó que fue el borrachín quien quiso partirles la madre.

 

Llegando los policías expertos en explosivos,  dieron su explicación como había estado el rollo, que el ex policía llegó misteriosamente recargado en la pared, abrió su morral, sacó una granada y la aventó hacia adentro de la comandancia.

 

Los policías, salieron como tapón de sidra tras el culpable, pero nunca se imaginaron que fuera un indio, llegó la policía de Agua Blanca, Cuautepec, Tulancingo  y todos contra el delincuente.

 

Después descubrieron que había sido el borracho de Braulio, lo subieron de las greñas a la patrulla y se lo llevaron a la comandancia de Cuatepec.

 

Uno de los uniformados, que estaba sentado en la oficina cuando le cayó la granada por las patas, la levantó y dijo que son de las que no sirven, no tenía pólvora, era el puro cascaron.

 

Llamaron a los soldados y llegó un batallón y en una cobija y lonas se llevaron el artefacto a su cuartel para que los expertos le echaron un vistazo, pero dijeron que que no servia y la aventaron a la basura.