- Sergio Massa, el tercero en discordia hace una exhibición de fuerza para relanzar
Buenos Aires.- Muchos analistas argentinos le daban por muerto, otros especulaban con la posibilidad de que retire su candidatura, pero Sergio Massa, el tercero en discordia para las elecciones presidenciales de octubre, con Daniel Scioli y Mauricio Macri, ha hecho una exhibición de fuerza al meter en un estadio a más de 50.000 seguidores, tal vez 60.000, en un multitudinario mitin para relanzar sus opciones. Con un discurso durísimo, a todo o nada, Massa demuestra que tiene fuerza y dinero para seguir, porque la movilización de autobuses para llenar el estadio de Vélez Sarsfield ha sido enorme y el escenario y la preparación eran una exhibición de recursos.
“Voy a ser presidente de la Nación, porque me da asco la corrupción. No les tengo miedo”, aseguró eufórico. Massa repartió golpes al kirchnerismo, para el que trabajó durante años. “Voy a barrer a los ñoquis de La Cámpora que nos quieren dejar”, aseguró en referencia a los miembros del grupo más fiel a Kirchner que están ocupando todas las estructuras del Estado. “La Argentina que viene es la de jóvenes que quieren progresar. Sin embargo, su discurso, centrado en mano dura contra delincuentes, está muy alejado del 15-M. Massa reclama acabar con los “jueces sacapresos” y plantea derribar sin miramientos las avionetas sospechosas de introducir droga en Argentina, por ejemplo.
Massa, peronista disidente, que fue jefe de gabinete de Cristina Fernández de Kirchner para convertirse después en su mayor enemigo, algo habitual en el peronismo, era el favorito para la carrera presidencial hace unos meses. El peronismo tiene más del 60% de los votos en Argentina y él aspiraba a repetir lo que logró en 2013, cuando le ganó al kirchnerismo las elecciones para renovar el Congreso y logró así frenar el intento de Fernández de Kirchner de cambiar la Constitución para poder volver a presentarse. (Agencias)