Era la foto más esperada. El primer encuentro cara a cara entre Donald Trump y Vladímir Putin, dos hombres que comparten derivas ideológicas y actitudes vitales, pero que presiden dos potencias mundiales a las que separa un abismo plagado de desencuentros: Siria, la anexión de Crimea, sanciones, pero sobre todo las acusaciones de injerencia a Moscú en las elecciones de EU, la llamada trama rusa.
“Es un honor”, dijo Trump sobre el encuentro con su homólogo ruso, en los márgenes de la cumbre del G20 en Hamburgo. “Putin y yo hemos estado discutiendo varias cosas y creo que va muy bien”, dijo Trump en su primer encuentro con el presidente ruso. La reunión duró finalmente dos horas y 15 minutos. EU, Rusia y varios países de la región han acordado un alto el fuego en Siria, según explicaron fuentes estadounidenses.
“Hemos mantenido conversaciones muy productivas. Creemos que van a pasar muchas cosas positivas para Rusia y EU y para todos los implicados. Es un honor”, dijo Trump a los periodistas en Hamburgo al comenzar el encuentro. Por su parte Putin explicó que habían hablado por teléfono en el pasado, pero que una conversación telefónica nunca es suficiente. “Estoy encantado de conocerte personalmente”, dijo el presidente ruso.
Putin, un político curtido en mil batallas, se sentó frente a un hombre de negocios que se estrena a diario en sus funciones de presidente. Este es el primer G20 de Trump y uno en el que las diferencias de EU con el resto de los participantes corre el riesgo de evidenciar un inédito aislamiento estadounidense. El presidente del “America First” aterrizó en Hamburgo cargado de retórica proteccionista y aparentemente dispuesto a dilapidar el poder y la influencia acumulada por las sucesivas Administraciones en los últimos 70 años.
La reunión ha tenido lugar poco después de las cuatro de la tarde, en la última parte de la sesión en la que los líderes de los 20 países más industrializados y los emergentes además de la UE debatían sobre el cambio climático, como uno de los problemas globales más acuciantes y al que la comunidad internacional en pleno aceptó poner coto con el Acuerdo de París. Trump se ha desmarcado del consenso internacional porque considera que el pacto pone en peligro los puestos de trabajo en su país.