El bombardeo de instalaciones del régimen en Siria el pasado jueves ordenado por sorpresa por Trump ha dado para múltiples interpretaciones y, sobre todo, una pregunta, cuál es el siguiente capítulo, si este es el primer paso para un papel mucho más activo de EU en esa guerra que lleva ya seis años.
En una entrevista a Fox Business, Trump da mensajes mixtos. “No vamos a entrar en Siria”, dice, si bien carga la tintas contra el presidente sirio, Bachar el Asad, de quien llega a decir “es un animal”. Desafiante, aborda también la escalada de tensión con Corea del Norte tras enviar buques de guerra cerca de su costa: “Enviamos una armada muy poderosa. Tenemos submarinos, muy poderosos, más que las fuerzas aéreas. Y tenemos a los mejores militares de la Tierra”, y remata advirtiendo a Kim Jong-Un: “Se está equivocando”.
EU llevó a cabo el bombardeo sobre una base aérea el jueves pasado en respuesta a un ataque con armas químicas que segó la vida de más de 80 personas, mucho de ellos niños, y que tanto Washington como sus potencias aliadas atribuyen al régimen sirio.
Trump asegura en la entrevista que no plantean entrar en Siria, “pero cuando ves a gente usando horribles armas químicas… y ves a esos niños preciosos muertos en los brazos de su padre, o ves a esos niños boqueando por vivir… cuando ves eso, inmediatamente llamó al General Mattis”.
Así es como el republicano insiste en que la motivación de este giro en su política exterior, hasta ahora reacia a una mayor implicación en Siria, fue el horror del uso de gas contra civiles, lo que parece haberse convertido en la línea roja de Washington.