Home Nuestra Palabra Javier Peralta Traición y olvido, el origen de la debacle del PRI-Hidalgo

Traición y olvido, el origen de la debacle del PRI-Hidalgo

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Traición y olvido, el origen de la debacle del PRI-Hidalgo

RETRATOS HABLADOS

La semana que hoy termina, habrá de ser recordada en los anales históricos de la política hidalguense, como el momento exacto en que se registró la crisis más grave del partido que gobernó el Estado durante más de 90 años. Porque lo sucedido, con todo y que fue consecuencia de la derrota en la elección gubernamental, es aún más crítico, porque empuja el principio del fin, de un instituto político que se consideraba invencible.

Si apenas hace unos 27 años, un ciudadano cualquiera, incluso apartidista, hubiera sido interrogado en torno a la posible debacle del Revolucionario Institucional en la entidad, seguro su respuesta hubiera sido que eso era imposible, impensable, e incluso un absurdo de gente sin qué hacer andar con esos cuestionamientos.

Hace 27 años era el año 1996, y gobernaba el Estado, Jesús Murillo Karam, con toda seguridad el gobernante más poderoso de los últimos tiempos, hacedor de por lo menos los últimos cuatro mandatarios, e incluso de manera indirecta del actual Jefe del Ejecutivo.

Hace 27 años, ni en sus peores pesadillas, Murillo Karam podría haber pensado en el presente dramático que hoy vive, preso, enfermo, acusado sin base alguna de delitos no cometidos y, todavía peor: traicionado y olvidado por casi todos los personajes que él encumbró en el poder, y ser testigo mudo de la debacle, auto destrucción del PRI en su Estado natal, y todavía peor, a manos de dos de sus pupilos más brillantes: Carolina Viggiano y Omar Fayad.

Porque nadie, absolutamente nadie ha salido a manifestar públicamente su indignación por un proceso judicial tan amañado, carente de toda asepsia legal, y evidentemente una puesta en escena para ofrecer al pueblo, un ex funcionario público de nivel, para apaciguar el enojo y furia de los padres de Ayotzinapa, que de manera inmediata pidieron se busque a los verdaderos responsables de la desaparición de sus hijos.

El hecho, en el plano local, es que, aquellos que no explican su carrera política sin el apoyo de Murillo Karam, a lo más que se atrevieron, fue a subir un tweet donde pedían un proceso justo y apegado a la ley. Pero, comprobado que no ha sido justo ni apegado a la ley, ya nada han dicho.

Si, por desgracia, la reclusión absurda a la que ha sido sometido, las complicaciones de salud, apuran un desenlace fatal, seguro ahí sí veremos y escucharemos lamentos, por supuesto fingidos, de quienes nadan han hecho a la fecha, ni siquiera expresar su solidaridad por el político caído en desgracia.

Si alguien, a estas alturas, se pregunta todavía el por qué la debacle, la autodestrucción del PRI en el Estado, puede encontrar en el olvido, en la traición a quien los descubrió como posibles buenos políticos, y les dio su apoyo, el origen del mal, del terrible padecimiento que hoy consume la salud del tricolor.

Mil gracias, hasta el próximo lunes.

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