
CINE DE HOY
En esta ocasión vamos a hablar del segundo largometraje de Liliana Avilés, “Tótem”, el cual está en las preselecciones para el Oscar.
Durante las funciones de prensa del FICUNAM en el Museo del Chopo, vimos un interesante documental titulado Tótem, pero nos sorprendió el revuelo que causó y que la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas la seleccionó para competir por el Oscar.
El equívoco quedó aclarado cuando nos percatamos que el que habíamos visto es un trabajo de la Unidad de Montaje Dialéctico, mientras el otro es el segundo largometraje de Liliana Avilés, la talentosa directora de “La camarista”.
El guion de la propia realizadora narra el punto de vista de Sol (Naima Sentíes), una niña de siete años que asiste a la fiesta de cumpleaños de su padre Tonatiuh (Mateo García), un pintor con cáncer en estado terminal, que vive con su familia, que ante la falta de recursos han decidido organizarle una fiesta-evento de caridad, con la que recaudarán fondos para darle cuidados paliativos.
Sol ha sido disfrazada de payasito por su madre actriz Lucía (Izauza Larios), a quien confiesa que su único deseo es “que su padre no se muera”.
La pequeña asiste a los preparativos de la fiesta, que incluyen los pleitos constantes entre las hermanas, una ceremonia de limpia y las maniobras de Cruz (Teresa Sánchez) para cuidar al enfermo.
Como en su filme de debut, Avilés retrata las conflictivas relaciones personales y los problemas de dinero, vistos desde los inocentes ojos de una niña que ignora las intrigas y los hechos mezquinos.
Tótem resulta pues un filme insólito, al que le vemos pocas posibilidades ante la óptica hollywoodense.
Dato: Como en su filme de debut, Avilés retrata las conflictivas relaciones personales y los problemas de dinero, vistos desde los inocentes ojos de una niña