Home Nuestra Palabra Tiempo de “Cambalache” y gesticuladores

Tiempo de “Cambalache” y gesticuladores

0

RETRATOS HABLADOS
    •    Le pido que esté atento, porque el circo de los gesticuladores continuará


Algo raro y complicado de entender sucede en nuestro país, cuando personajes de patético prestigio de pronto se convierten en los grandes críticos del gobierno presidencial, y lanzan furibundos ataques como si  tuvieran la calidad moral para hacerlo. Algo raro y manipulado, como para encontrarnos en nuestro propio Estado a grupos de poder investigados por manejos tortuosos de sus recursos económicos -al grado de tener cuentas bancarias bloqueadas por Hacienda-, auto investidos como inquisidores de todo, menos de ellos mismos.
    Focalizada para estos momentos en el gobierno del Presidente López Obrador, la idea de que todo lo que hace está mal y producto de la necedad que supuestamente acarrea la edad, vemos surgir y resurgir de pronto a personajes que antes de atreverse siquiera a hacer duros señalamientos respecto a la violencia, debieran hacer un acto público de contrición por las barbaridades cometidas durante su gobierno, como es el caso de Felipe Calderón, que fueron origen de las masacres cotidianas que hoy se viven en México.
    Resulta complicado entender a nivel local, comprender cómo es posible que un grupo político que maneja a su antojo desde hace casi 40 años los destinos de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, asume la calidad de juez y verdugo en contra de los gobiernos estatal y federal, cuando de ningún modo ha sido aclarada la procedencia de más de tres mil millones de pesos que depositaron en una cuenta “de segundo piso” en Suiza, y que al intentar transferir a México, fue detectada y bloqueada por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda.
    De pronto nos descubrimos en un país donde los profesionales de la gesticulación logran sortear todo tipo de complicaciones, y colocarse en papel de acérrimos críticos del primer intento de cambio real en un país que otorgó no un año, no dos, sino décadas enteras a los institutos políticos que lo han gobernador para realizar un cambio real.
    Es por lo anotado que como nunca será de importancia vital no asumir como verdad absoluta nada de lo que se observe en el panorama informativo, y entender que difícilmente un cambio real en México será posible en la medida que cuando menos se observe el origen real de los que hoy son los que condenan y se rasgan las vestiduras.
    Cierto, hay complicaciones severas en el país. No pasa hora sin que escuchemos un nuevo resumen de víctimas por la violencia, o que una calificadora internacional ya nos volvió a reprobar.
    Sin embargo, el hoy adalid de la justicia que recientemente estuvo en nuestro Estado para impulsar un nuevo partido político, es un ejemplo del cinismo que de pronto contagió a todo mundo, para horrorizarse del río de sangre que inunda al país, pero que justamente se originó en su gobierno cuando desató una guerra absurda que no ha parado, y casi imposible parar.
    Le pido que esté atento, porque el circo de los gesticuladores continuará. Porque como nunca la legión de gesticuladores hace presencia en cada rincón del país, para presentarse igual que salvadores, con todo y que no han logrado solucionar sus propios conflictos con organismos que aún los investigan por malos manejos de dinero.
    Está de moda aventar la piedra, apedrear al que se mueva, linchar en el anonimato, condenar, ejecutar de plano al supuesto enemigo. Está de moda lo que escribió Enrique Santos Discépolo en su tango “Cambalache”:
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador…
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.

Mil gracias, hasta mañana.

jeperalta@plazajuarez.mx/historico/historico
@JavierEPeralta