EN EL CONGRESO LOCAL
*Datos del recuento “oficial”
El Congreso local está conformado por 30 diputados de los cuales 18 son por “mayoría relativa” (ganan elecciones en los 18 distritos electorales), y 12 de representación proporcional (estos se reparten entre los partidos políticos que participaron en la elección y que obtuvieron más votos en todo el estado, ellos no compiten en las urnas), de los 30 diputados 29 perciben un salario mensual de 48 mil 48 pesos y el presidente de la Junta de Gobierno 52 mil 278 pesos, y entre otras obligaciones, la que tienen es la de asistir a sesiones ordinarias, aunque esto no siempre se cumple del todo.
En promedio en cada sesión los dictámenes se aprueban con la presencia de 18 a 28 diputados, es decir que de los 30 siempre hay de dos a 12 ausentes, sin que esto signifique que tengan faltas, ya que hay algunos que mañosamente, llegan pasan lista y no se les vuelve a ver en lo que dura la sesión.
En el recuento oficial del segundo periodo de sesiones ordinarias correspondiente al primer año de ejercicio constitucional que comprendió de marzo a julio de 2019, casualmente ningún diputado tiene falta, sin embargo por lo menos hubo dos ocasiones en las que la sesión se quedó sin quórum, (menos de 15 diputados en el pleno), sin contar una en la que una diputada gritó que no había quórum cuando si lo había.
Y de los 30, sólo siete diputados lograron el total de las 43 asistencias de este periodo ordinario, ellos son: Julio Valera Piedras, José Luis Muñoz Soto y Mayka Ortega Eguiluz del Partido Revolucionario Institucional (PRI); y Armando Quintanar Trejo, José Antonio Hernández Vera, Lucero Ambrocio Cruz y Rafael Garnica Alonso del partido del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
Los que pidieron más permisos
Casualmente no hay faltas pero sí hay inasistencias justificadas, en este sentido el diputado que más permisos solicitó fue Marcelino Carbajal Oliver del Partido Nueva Alianza (PNA), quién acumuló en este periodo 10 inasistencias, el segundo con más ausencias fue Miguel Ángel Peña Flores del Partido del Trabajo (PT) con seis, ambos de representación proporcional.
La tercera posición la ocupa la diputada del PRI, Adela Pérez Espinoza, con cuatro justificaciones, le siguen cuatro diputados con tres justificantes: Claudia Lilia Luna Islas del Partido Acción Nacional (PAN), Crisóforo Rodríguez Villegas del Partido Encuentro Social (PES), Doralicia Martínez Bautista y José Luis Espinoza Silva de Morena.
Los que sólo tuvieron dos faltas justificadas son: Areli Maya Monzalvo del PAN; María Corina Martínez García, Noemí Zitle Rivas, Rosalba Calva García, Tatiana Ángeles Moreno, Víctor Guerrero Trejo, todos de Morena; y Jajaira Aceves Calva del PES.
Los diputados que pidieron permiso en una sola ocasión fueron: de Morena, Jorge Mayorga Olvera, Humberto Veras Godoy, Lisset Marcelino Tovar, Ricardo Baptista González, Roxana Montealegre Salvador, y Susana Ángeles Quezada; María Luisa Pérez Perusquía del PRI, Asael Hernández Cerón del PAN, y Areli Miranda Anaya del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
¿Qué hacen los diputados cuando no están en sesión?
Entre las justificaciones que pueden tener los diputados, se encuentran las actividades que realizan en sus distritos, los acompañamientos que hacen a los otros poderes o salidas a otros lugares que hacen en representación de la 64 Legislatura, enfermedad o muerte de algún familiar, esto dentro de la estadística “oficial”, sin embargo, el hecho de que se queden sin quórum o de que en las sesiones se vean muchas curules vacías obedecen a otras situaciones.
Por ejemplo, cuando diputados como Jorge Mayorga Olvera y Areli Maya Monzalvo salen a eventos y para ahorrar gasolina se van juntos en la misma camioneta, o cuando los diputados se van a desayunar tras banderas y regresan hasta con los residuos de comida en la ropa, no faltan los que con cierto nerviosismo salen para relajarse con el humo de su cigarro como lo hace Corina Martínez, y otros que como Asael Hernández que llega pasa lista, se sale y cuando puede, regresa a ocupar su curul.
Todo esto sin contar las salidas que tienen para “ir al baño”, para “atender” a gente que llega hasta el pleno debido a que la burocracia de ir a oficinas es un tormento para que luego ni puedan ver a los diputados, o las ocasiones que se ausentan de la sesión para ir a tomarse fotos con los invitados que llevan al Congreso, ya sean luchadores, activistas o alumnos de distintas escuelas de la entidad.
El conteo “oficial” de inasistencias no ha concluido, se tendrá que esperar la información de la segunda mitad del año 2019 para saber quiénes faltaron más a las sesiones, así haya sido con justificante, ya que por semana se tienen sólo dos sesiones, que en promedio tienen una duración de cuatro horas (contando los 30 minutos que empieza tarde), es decir que los diputados tienen oportunidad de llegar desayunados al Congreso a las 10 de la mañana e irse a comer a las 14:00 horas, y de los cinco días de la semana tendrían tres para atender los pendientes que llegan a resolver en días de sesión.