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Software Libre 

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TECNOCULTURA

América Latina ha experimentado, en los últimos años, un creciente interés por el software libre y su aplicación en áreas como la educación, la cultura o los negocios, este interés parte del usuario común y se extiende, a veces, a las instituciones. 

 

Habría que entender primero que la definición de “Software Libre” no implica que estamos hablando exclusivamente de programas gratuitos para computadora; el software libre implica más que gratuidad, la libertad (casi absoluta) del usuario que lo adquirió para hacer con él lo que le plazca: lo puede copiar, modificar y redistribuir tanto como lo deseé.

Claro, el usuario estándar sin conocimientos avanzados se beneficia parcialmente de este tipo de software, en muchos casos el beneficio es económico ya que existen opciones libres y gratuitas de casi cualquier programa de pago que encuentre instalado en una computadora de hogar.

Un usuario promedio ahorraría un par de miles de pesos al año, a la economía europea le significa, sin embargo, más de 450 mil millones de euros ahorrados al año. Tan solo en Valencia, España, el consejero de Hacienda y Administración Pública afirmó, hace unos días, que el ayuntamiento ha ahorrado, gracias al software libre, más de 36 millones de euros, es decir casi 610 millones de pesos. 

En México, Miguel de Icaza, desarrollador y fundador de Gnome, propuso un modelo para desarrollar software libre para ser aplicado en las instituciones gubernamentales del país, al final el gobierno decidió invertir en el nada barato y totalmente cerrado Microsoft.

Pero si desde el gobierno parece haber un marcado desinterés a los beneficios probados del software libre, hay que decir que las universidades tampoco han tomado la batuta en el tema.

En Latinoamérica, la clasificación de universidades en función del uso y la difusión de software libre, no encontraremos ninguna universidad mexicana entre las 10 primeras; es la Universidad Autónoma Metropolitana la que mejor posicionada está, en el lugar 18; la UNAM está en el 21 y el TEC de Monterrey en el 23.

Las tres primeras posiciones las tienen, en orden, la Universidad de Costa Rica, La Universidad Nacional de la Plata, Argentina y la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. 

A pesar de todo lo anterior, hay iniciativas que llaman la atención. El Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre (FLISoL) organiza cada año, desde hace 10, un evento de difusión a lo largo del continente para promover el uso de este tipo de software, 19 países latinoamericanos participaron este año, 33 locaciones en este país; en todas, una serie de conferencias, talleres y mesas en las que se instalaba todo tipo de software libre en computadoras que llevaban los interesados.

El FLISoL tiene ya un nombre y cierto reconocimiento incluso en otros países, ¿el problema? No tiene difusión (¿o usted se enteró del último evento?). El software libre tiene, claro, sus contras: los procesos de instalación, la estética y la compatibilidad, por mencionar algunos, aun así las ventajas están muy por encima, es cosa de irle perdiendo el miedo. 
@Lacevos